Distopía Ecomedieval

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Sueño que he perdido las llaves de casa y que, ya como último recurso y también para escapar de los improperios que me dedica cierta señora por mi falta de cabeza, salgo de casa para mirar en el coche donde creo que debí dejarlas el pasado fin de semana para que no se me perdieran mientras andaba de jarana con los amigos por tierras navarras. Así que salgo a la calle y, por esa cosa de los sueños, me veo en las calles de Bilbao, será porque estuve allí hace unos días, y donde había aparcado el coche no si sorprenderme antes de la cantidad de sitios libres que había para aparcar en pleno centro.

– ¿MI COCHE? ¡ME LO HAN ROBADO!

– Tranquilo -me aconseja un paisano apenas alarmado por el grito entre la sorpresa y la rabia que acabo de proferir con su correspondiente defecación sobre el señor de los cielos-. Se lo llevó la grúa hace un rato.

– ¿La grúa? Pero si puse el papelito de la OTA…

– Ya, pero según la nueva normativa si el coche no reúne unos requisitos contra la contaminación no puede dejarlo estacionado más de una hora por mucha OTA, TOTA, POTA o TXOTA.

– ¿Requisitos?

– ¿Su coche es ecológico?

– Era de mi padre…

– Pues ya está yendo al Castillo para recuperarlo.

– ¿El Castillo?

– Sí, adonde llevan todo para que luego el ciudadano lo recupere tras pagar la multa correspondiente. A mi yerno se lo llevaron hace unas semanas secuestrado porque decían que se tiraba demasiados pedos por la calle y no sabe usted lo caro que le salió a mi hija la multa para recuperarlo.

  Total, que llego al castillo de marras con el fin de recuperar mi coche y la primera en la frente nada más abrir la boca delante de la funcionaria de la ventanilla de turno.

– ¿Cómo que si el coche tiene al día el seguro para abejas?

– ¿No sabe usted la cantidad de abejas que mueren arrolladas por los vehículos?

– ¿Y?

– Y que sin abejas se acaba nuestra civilización, caballero. Son cien euros más la penalización por el retraso.

Pago porque la experiencia me ha demostrado que discutir con un funcionario no sólo no sirve para nada, sino que encima le haces feliz cuanto más desesperado o indignado te muestras, sobre todo cuando luego se lo cuenta entre risas a sus colegas durante el hamaiketako.

– Hemos comprobado que su coche, además de contaminar más de lo normal por viejo, de ser diésel y asesinar a más abejas de lo permitido, tampoco cuenta con el certificado de bienestar animal para pasajeros.

– ¿Lo qué?

– Que debería llevar un pipicán en la parte trasera por si tiene que llevar una mascota.

– ¡No me joda!

– Le jodo, le jodo. La multa son 100€.

– ¿Ha acabado ya?

– ¿Sabe el origen del caucho de las ruedas de su coche?

– Pues no. ¿Para qué?

– Pues para saber si proceden de algún país que no respeta los derechos humanos, el medio ambiente, la agenda…

– ¿Cuánto?

– Otros 100€.

– ¿Queda por pagar algo más?

– ¿Hablamos del maletero?

– ¿Cuánto?

– Lo mismo. Y, por favor, tampoco es necesario que ponga esa cara de estadounidense medio a punto de cometer un tiroteo. Todo esto es necesario para preservar el medio ambiente y luchar contra…

– Cualquier día de estos, y con la excusa de lo que les ha costado limpiar la ría, también nos van a cobrar por cruzar el Puente de Deusto como con el pontazgo de la Edad Media.

– Si quiere cruzarlo también son 100€.

© Txema Arinas. Marzo 2024.Todos los derechos reservados. 

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