17.1 – Escribir una novela histórica: 1

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Escribir una novela histórica es una tarea que implica un delicado equilibrio entre la precisión histórica y la creación de una narrativa ficticia que cautive al lector. Aunque se fundamenta en hechos históricos, no debe confundirse con la labor de un historiador, cuyo objetivo es la documentación y el análisis riguroso de eventos pasados. En cambio, el novelista histórico utiliza el contexto histórico como un escenario sobre el cual tejer una ficción histórica, proporcionando vida y profundidad a los personajes y eventos de manera que resuenen emocionalmente con los lectores.

Analizaremos los siguientes aspectos esenciales con ejemplos.

          1. La importancia de la investigación.
          2. La línea entre la historia y la ficción.
          3. Creación de personajes y tramas.
          4. El ambiente y la ambientación
          5. Temas universales y relevancia contemporánea
          6. El equilibrio final: Realidad y Ficción
          7. Ejemplos de obras 

La importancia de la investigación

La investigación es la piedra angular sobre la cual se construye una novela histórica. Sin una comprensión profunda y precisa del período histórico, la narrativa puede resultar superficial o inverosímil. A continuación, se detallan los pasos esenciales para llevar a cabo una investigación efectiva que enriquezca y legitime la novela.

Fuentes primarias

Las fuentes primarias son documentos y objetos creados durante el período que se está investigando. Estas fuentes ofrecen una visión directa y sin intermediarios de la época, proporcionando detalles auténticos y específicos que son invaluables para el novelista.

  • Documentos: Cartas, diarios, registros oficiales, decretos, y otros documentos escritos que ofrecen una visión de primera mano de los eventos y la vida cotidiana de la época.
  • Relatos de testigos: Narraciones y testimonios de personas que vivieron en el período, tales como memorias, autobiografías y relatos orales que han sido transcritos.
  • Objetos y artefactos: Objetos físicos como vestimentas, herramientas, armas, muebles y otros artefactos que ofrecen información sobre las prácticas y tecnologías del período.
  • Iconografía: Pinturas, dibujos, esculturas y otras formas de arte visual que proporcionan detalles sobre la vestimenta, la arquitectura y los eventos importantes de la época.

Fuentes Secundarias

Las fuentes secundarias son análisis e interpretaciones de los hechos históricos realizados por otros investigadores. Estas fuentes ayudan a contextualizar y entender los eventos y prácticas del período.

  • Libros de historia: Obras de historiadores que han investigado y escrito extensamente sobre el período en cuestión, ofreciendo análisis detallados y teorías interpretativas.
  • Artículos académicos: Estudios y publicaciones en revistas académicas que exploran aspectos específicos de la época, proporcionando información profunda y especializada.
  • Ensayos y monografías: Textos que abordan temas particulares con mayor detalle, como la economía, la política, la cultura o la sociedad de la época.
  • Biografías: Vidas de personajes históricos importantes, que pueden ofrecer una visión más completa y matizada de las figuras que pueden aparecer en la novela.

Herramientas y recursos digitales

En la era digital, hay una gran cantidad de recursos en línea que pueden facilitar la investigación histórica. Estos recursos pueden ser de gran ayuda para acceder a documentos y datos que de otra manera serían difíciles de obtener.

  • Bases de datos digitales: Archivos en línea de documentos históricos, libros, artículos y otros recursos que pueden ser accedidos fácilmente a través de internet.
  • Bibliotecas digitales: Plataformas como Google Books, Project Gutenberg, y las bibliotecas de universidades que ofrecen acceso a una vasta cantidad de textos históricos digitalizados.
  • Mapas históricos: Herramientas digitales que permiten explorar mapas antiguos, proporcionando una comprensión geográfica del mundo en el que se desarrolla la historia.
  • Museos virtuales: Visitas virtuales a museos y galerías que exhiben artefactos y obras de arte de la época, ofreciendo una perspectiva visual adicional.

Entrevistas y consultas con expertos

Hablar con historiadores, arqueólogos y otros expertos en el período puede proporcionar información valiosa y perspectivas únicas. Las entrevistas pueden aclarar dudas específicas y ofrecer una comprensión más profunda y matizada de la época.

  • Historiadores: Profesionales que pueden proporcionar contextos históricos amplios y detallados.
  • Arqueólogos: Expertos que pueden ofrecer información sobre los aspectos materiales y cotidianos de la vida en el período.
  • Académicos especializados: Profesores y investigadores que han dedicado su carrera a estudiar aspectos específicos del período, como la moda, la tecnología, o las costumbres sociales.

Integración de la investigación en la narrativa

Una vez recopilada la información, el desafío es integrarla de manera fluida en la narrativa de la novela. La investigación no debe sentirse como un bloque de información añadida, sino como una parte integral del mundo en el que los personajes viven y se desarrollan.

  • Ambientación: Utilizar los detalles de la investigación para construir un escenario vívido y auténtico que sumerja al lector en la época.
  • Diálogos: Incorporar el lenguaje, las expresiones y las referencias culturales propias del período para dar mayor autenticidad a los personajes.
  • Descripciones: Detallar el entorno, las vestimentas, las costumbres y las prácticas diarias para hacer que el mundo de la novela sea tangible y creíble.
  • Conflictos y temas: Basar los conflictos y temas principales de la novela en las realidades históricas del período, asegurando que sean relevantes y resonantes tanto para los personajes como para los lectores.

La investigación es un proceso continuo que puede durar tanto como la escritura de la novela misma. Es fundamental abordar este proceso con rigor y pasión, ya que es la base sobre la cual se construirá toda la narrativa.

La línea entre la historia y la ficción

En la novela histórica, establecer una clara distinción entre la historia y la ficción es esencial para mantener la integridad de la narrativa y la credibilidad del autor. Aunque la novela está enraizada en hechos históricos, su propósito no es ser un documento académico, sino una obra de ficción que utiliza la historia como telón de fondo para explorar temas universales y contar una historia cautivadora.

Personajes históricos y ficticios

La integración de personajes históricos y ficticios es una técnica común en la novela histórica, que permite al autor explorar la historia desde múltiples perspectivas y añadir profundidad a la narrativa.

  • Personajes históricos: Estos personajes deben ser representados de manera fiel a la evidencia histórica disponible. Sus acciones, motivaciones y características deben estar en línea con lo que se sabe de ellos, aunque el autor puede tomar ciertas libertades para llenar vacíos en la documentación histórica. Es crucial investigar a fondo la biografía y el contexto de estos personajes para representarlos con precisión y respeto.
  • Personajes ficticios: Los personajes inventados ofrecen flexibilidad creativa y permiten al autor explorar aspectos de la vida cotidiana y de la psicología humana que pueden no estar documentados en los registros históricos. Estos personajes pueden interactuar con personajes históricos y participar en eventos reales, proporcionando una perspectiva más personal e íntima de los hechos.

Ejemplo:

  • En “Los pilares de la Tierra” de Ken Follett, el autor combina personajes históricos como el rey Enrique I con personajes ficticios como Tom Builder, creando una narrativa rica y compleja que explora la construcción de una catedral en la Inglaterra medieval.

Eventos históricos

El tratamiento de los eventos históricos en la novela debe equilibrar la precisión con la narrativa. Los grandes eventos deben ser retratados con exactitud, pero el autor puede añadir detalles y escenas que no están documentadas para enriquecer la historia.

  • Eventos mayores: Batallas, coronaciones, desastres naturales y otros eventos significativos deben ser representados de manera fiel a la historia. Es importante investigar múltiples fuentes para obtener una visión completa y matizada de estos eventos.
  • Eventos menores: La vida cotidiana, las pequeñas disputas y las relaciones personales pueden ser más libremente imaginadas, siempre que se mantenga la verosimilitud y coherencia con el contexto histórico.

Ejemplo:

  • En “Guerra y Paz” de León Tolstói, las batallas napoleónicas están descritas con gran detalle histórico, mientras que la vida diaria de los personajes ficticios ofrece una visión personal y emocional de la Rusia de la época.

Libertades creativas

La novela histórica permite ciertas licencias creativas, pero estas deben ser usadas con cuidado para no distorsionar la verdad histórica de manera irresponsable. Las libertades creativas pueden incluir la creación de escenas, diálogos y detalles que no están documentados pero que podrían haber sucedido.

  • Diálogos y relaciones: Los diálogos entre personajes históricos y las relaciones interpersonales pueden ser inventados, siempre que se basen en una comprensión sólida de las personalidades y contextos históricos.
  • Detalles ambientales: Descripciones detalladas de escenarios, vestimenta y prácticas culturales pueden ser extrapoladas de la investigación, aunque no estén documentadas explícitamente en los registros históricos.

Temas y conflictos

Los temas y conflictos en la novela histórica deben reflejar las realidades del período, pero también resonar con preocupaciones universales y contemporáneas. Esto permite que la historia sea relevante para los lectores modernos.

  • Conflictos sociales y políticos: Las luchas de poder, las guerras, las revoluciones y otros conflictos grandes pueden servir como telón de fondo para explorar temas como la justicia, la libertad y el sacrificio.
  • Conflictos personales: Las historias de amor, traición, ambición y redención pueden ser exploradas a través de personajes ficticios, proporcionando una dimensión humana y emocional a los eventos históricos.

Verosimilitud y coherencia

La clave para una novela histórica exitosa es la verosimilitud. Incluso cuando se toman libertades creativas, la historia debe sentirse auténtica y coherente. Esto se logra a través de una investigación rigurosa y una narrativa cuidadosa que integra hechos históricos con elementos ficticios de manera fluida y creíble.

  • Coherencia interna: La narrativa debe mantener una coherencia interna en términos de cronología, caracterización y desarrollo de la trama. Las inconsistencias pueden romper la inmersión del lector y socavar la credibilidad de la historia.
  • Autenticidad: Aunque algunos detalles pueden ser inventados, deben estar basados en una comprensión sólida del período histórico. Los lectores deben sentir que la historia, aunque ficticia, podría haber ocurrido tal como se describe.

Ejemplo de proceso creativo

Para ilustrar cómo se puede navegar la línea entre la historia y la ficción, consideremos un ejemplo práctico. Supongamos que estamos escribiendo una novela ambientada en la Revolución Francesa.

  1. Investigación inicial: Comenzamos con una investigación exhaustiva de la Revolución Francesa, incluyendo la lectura de fuentes primarias como diarios y cartas de la época, y fuentes secundarias como libros de historia y artículos académicos.
  2. Desarrollo de la trama: Decidimos centrar la historia en un personaje ficticio, un joven periodista que se ve atrapado en los eventos de la revolución. Este personaje interactúa con figuras históricas como Robespierre y Danton.
  3. Creación de escenas: Imaginamos escenas que podrían haber ocurrido, como nuestro personaje asistiendo a una reunión secreta de revolucionarios o cubriendo un juicio público. Estas escenas no están documentadas, pero son plausibles dentro del contexto histórico.

  4. Diálogos y relaciones: Inventamos diálogos entre nuestro personaje y figuras históricas, basándonos en las personalidades conocidas de estos últimos. Estas interacciones ayudan a explorar los temas de la justicia y el poder.
  5. Detalles ambientales: Describimos París durante la revolución, basándonos en mapas históricos, descripciones contemporáneas y pinturas de la época. Añadimos detalles sensoriales para hacer la ambientación más vívida.
  6. Conflictos y temas: Utilizamos los eventos históricos como telón de fondo para explorar los conflictos personales y morales de nuestro personaje, creando una narrativa que es a la vez fiel a la historia y resonante con preocupaciones universales.

En resumen, la línea entre la historia y la ficción en una novela histórica es delicada pero esencial. Requiere una combinación de investigación rigurosa, creatividad narrativa y una profunda comprensión de los temas humanos y universales que trascienden el tiempo. Con estos elementos, el autor puede crear una obra que no solo informa sobre el pasado, sino que también ofrece una experiencia rica y emocionalmente resonante para los lectores.

Seguimos en:

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17.3  Escribir novela histórica 3

17.4  Escribir novela histórica 4

© Valentín Castro. Todos los derechos reservados. 

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Nació en una aldea de A Coruña hace 38 años. Emigra con sus padres a Méjico. Licenciado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Afincado en Madrid, publica artículos y ensayos en diversos medios de comunicación mejicanos y españoles bajo numerosos seudónimos. Actualmente prepara una saga con personajes nacidos durante la ocupación de México por Hernán Cortés. Sus artículos y ensayos son efectistas, en ocasiones cáustico, y muy crítico.

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