Lectura fácil

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«Esas no son mis palabras», dijo, al parecer, Patricia Highsmith sobre la adaptación que Wim Wenders había rodado en 1977 de su novela El amigo americano. Aunque esta le reconocía cierta elegancia a la película, se quejaba de que Wenders «mezcló dos libros, por uno de los cuales no pagó nada»: al parecer la trama sobre pinturas falsificadas que enmarca la historia se tomó prestada de La máscara de Ripley.

También el idolatrado Stanley Kubrick recibió críticas por parte de algunos autores. Su versión de El resplandor es para Stephen King, por ejemplo, la peor adaptación que se ha hecho de una de sus novelas. Al parecer, Kubrick tampoco se había quedado corto: en el inicio del film, el mítico recorrido aéreo del coche llegando al Hotel Overlook, el Escarabajo amarillo de Jack Nicholson y su familia se cruza con un Escarabajo rojo destrozado en un accidente de tráfico. Ese coche accidentado coincide en modelo y color con el que conducía el protagonista de la novela original; se rumorea que el coche estrellado era entonces una advertencia: Kubrick estaba matando de alguna forma la autoría de King y dejaba claro que a partir de ese momento era él quien mandaba en la historia.

La relación entre literatura y cine, o, mejor dicho, entre escritores y realizadores, no siempre ha sido la más fluida. A las dificultades que entraña, de por sí, trasladar a imágenes las palabras y la complejidad de ciertos discursos escritos, se le suman las exigencias de la industria, que a veces derivan –aunque no siempre– en que en las adaptaciones fílmicas y televisivas se suavice todo aquello que pueda resultar provocativo, subversivo o simplemente incómodo, para buscar una audiencia más amplia y complaciente.

En este sentido, Lectura fácil está encontrando muchas y muy diversas nuevas vidas en la televisión y el teatro (e incluso en formato audiolibro, donde se realiza una formidable interpretación del texto por parte de Paloma Jiménez), con muy variadas críticas: mientras que la obra estrenada este pasado 18 de noviembre en el Centro Dramático Nacional y dirigida por Alberto San Juan está recibiendo una buena acogida, Fácil, la serie estrenada en Movistar+ el 1 de diciembre y dirigida por Anna R. Costa, viene precedida por una polémica mediática y ha dividido a la crítica.

Cristina Morales, autora del libro, que recibió en 2018 el Premio Herralde y en 2019 el Premio Nacional de Narrativa, y que es una de las obras más subversivas e inconformistas de los últimos años, expresó públicamente su opinión negativa en una columna titulada « Si te gustó el libro, te encantará la serie» de la revista Rockdelux,alegando que la serie había eliminado la crítica institucional, que era algo básico de su novela.

Esta discrepancia entre autora y directora nos ha incitado a comparar las dos obras y a lanzar a nuestras lectoras y a la audiencia general algunas preguntas que pueden avivar el debate: ¿es Fácil una adaptación real de Lectura fácil? (En este sentido son muy reveladoras las declaraciones de Anna Castillo y Anna Marchessi, donde dicen que la directora les pidió no leer el libro.) ¿Tiene que serlo? ¿Puede una transacción económica (o venta de derechos) hacer desaparecer la autoría original de la que parte una obra? ¿A partir de qué punto una adaptación transgrede el original? ¿Hacer apta para todo tipo de públicos una obra «incómoda» es igual a traicionarla? ¿Es permisible o aceptable que una adaptación reubique o minimice la ideología y el tono del original? ¿Sigue siendo la misma obra? O, como se preguntaba ayer Eva Güimil en «Babelia», «¿por qué eligieron una obra tan provocadora si el objetivo era transformarla en un producto inofensivo?».

Ved la serie, id al teatro, escuchad el audio, leed el libro y bienvenidos al debate.

Sobre la obra:

36.º PREMIO HERRALDE DE NOVELA 2018

Son cuatro: Nati, Patri, Marga y Àngels. Son parientas, tienen diversos grados de lo que la Administración y la medicina consideran «discapacidad intelectual» y comparten un piso tutelado. Han pasado buena parte de sus vidas en RUDIS y CRUDIS (residencias urbanas y rurales para personas con discapacidad intelectual). Pero ante todo son mujeres con una extraordinaria capacidad para enfrentarse a las condiciones de dominación que les ha tocado sufrir. La suya es la Barcelona opresiva y bastarda: la ciudad de las okupas, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, los ateneos anarquistas y el arte políticamente correcto.

Esta es una novela radical en sus ideas, en su forma y en su lenguaje. Una novela-grito, una novela politizadora que cruza voces y textos: un fanzine que pone en jaque el sistema neoliberal, las actas de una asamblea libertaria, las declaraciones ante un juzgado que pretende esterilizar forzosamente a una de las protagonistas, la novela autobiográfica que escribe una de ellas con la técnica de la Lectura Fácil…

Este libro es un campo de batalla: contra el heteropatriarcado monógamo y blanco, contra la retórica institucional y capitalista, contra el activismo que usa los ropajes de «lo alternativo» para apuntalar el statu quo. Pero es también una novela que celebra el cuerpo y la sexualidad, el deseo de y entre las mujeres, la dignidad de quien es señalada con el estigma de la discapacidad y la capacidad transgresora y revolucionaria del lenguaje. Es sobre todo un retrato –visceral, vibrante, combativo y feminista– de la sociedad contemporánea con la ciudad de Barcelona como escenario.

Sobre la Autora:

Cristina Morales (Granada, 1985), licenciada en Derecho y Ciencias Políticas y especialista en Relaciones Internacionales, es autora de las novelas Los combatientes (Caballo de Troya, 2013; Anagrama, 2020), galardonada con el Premio INJUVE de Narrativa 2012: «Los combatientes juzga al lector. Me interesan los libros que me retan y me cuestionan» (Marta Sanz, El Confidencial); Malas palabras (Lumen, 2015; reeditado en Anagrama como Introducción a Teresa de Jesús, 2020): «Un libro extraordinario por muchas razones» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia);Terroristas modernos (Candaya, 2017): «Terroristas modernos es una novela inteligente que juega con algunas de las bases de lo que históricamente se consideró “literatura española”» (Nadal Suau, El Mundo); «Terroristas modernos confirma a Morales como la novelista de registro más amplio, más técnica y potente de su posible generación» (Carlos Pardo, Babelia) Lectura fácil (Premio Herralde de Novela 2018 y Premio Nacional de Narrativa 2019): «La genialidad de Cristina Morales es manifiesta, así como su intuición para convertir Lectura fácil en una hilarante obra y en un hito de la novela reciente en español» (Carlos Pardo, El País); «Morales confirma un talento literario ro-tundo, desparpajado y, por momentos, deslumbrante» (Domingo Ródenas, El Periódico); «Tan incorrecta políticamente como divertida, tan transgresora como desternillante, visceral, combativa, brutal y al mismo tiempo tierna» (Rosa Martí, Esquire). Sus cuentos han aparecido en numerosas antologías y revistas literarias. En 2017 le fue concedida la Beca de Escritura Montserrat Roig, en 2015 la de la Fundación Han Nefkens y en 2007 la de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Es miembro de la compañía de danza contemporánea Iniciativa Sexual Femenina.

Artículo e imagen: Editorial Anagrama.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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