Casa desolada, de Charles Dickens

0
152

© ALBA EDITORIAL

¿Qué relación puede haber entre las muchas personas de las incontables historias de este mundo, que, desde los extremos opuestos que los separan, acaban juntándose?» ¿Qué puede unir a los jóvenes pleiteantes de una causa testamentaria que lleva tantas generaciones prolongándose «que no hay nadie con vida que sepa lo que significa» con una señora volcada en los asuntos de una comunidad africana llamada Borriobula-Gha? ¿Cómo se relacionan el baronet sir Leicester Dedlock y su altiva mujer, lady Dedlock, con un muchacho que barre las esquinas y malvive en uno de los rincones más infectos de Londres? ¿Cómo pueden ser amigos el señor Jarndyce, un íntegro caballero cuyos estados de ánimo dependen del viento del este, y el señor Skimpole, uno de los caraduras más impresionantes de la historia de la literatura? Sumemos a eso una extensísima galería de personajes siniestros o angelicales, orgullosos o humillados, pusilánimes o magnánimos, y obtendremos un atisbo del cuadro general de Casa Desolada (1852-1853), donde todo, en efecto, está conectado. Dickens arriesga todavía más al confiar su relato a dos narradores: por una parte, uno que parece ver el mundo desde las alturas, capaz de entrar en todos sus recovecos y juzgarlos, tan propenso al sarcasmo como al patetismo, y también a la fantasmagoría; y por otra, una narradora en primera persona, Esther Summerson, una joven de oscuro origen que ve las cosas solo a la altura del ojo humano y cuenta su iniciación a la vida creyéndose apenas autorizada para ello. La combinación de ambos puntos de vista crea una auténtica convivencia, que se eleva a un plano ético en consonancia con los ideales de la novela. No en vano esta se considera una de las obras maestras de Dickens.

>> Sobre el Autor

Artículo anteriorHorizontes perdidos
Artículo siguienteEl caso de María de la O Lejárraga y el posible plagio de Disney
HOJAS SUELTAS -Periódico Cultural altruista y sin ánimo de lucro- es un espacio único y diverso. No pretendemos ser especiales, simplemente diferentes. Roberto Fernández, Andrés López, PIlar Santisteban, Beatriz Caso, Susana Dieguez y Marcos Gómez-Puertas: Formamos parte, desde diferentes lugares del país, del equipo de Redacción junto a otros muchos. Los seis somos amantes de la cultura y muy especialmente de la literatura, y por fin, decidimos formar el grupo editor «Punto y Seguido» con el que firmaremos todos los trabajos: artículos, investigaciones, reseñas, etc, que redactamos y aparecerán en el periódico.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí