Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.
No hay duda; mientras somos prisioneros de nuestra propia subjetividad, la vida transcurre en otro plano, el de los hechos, que van entrelazando una...
Sherwood Anderson y la construcción de una comunidad a través de sus almas
Leyendo Winesburg, Ohio (1919) he recordado aquellas linternas mágicas que se exhibían en los...
Por algún motivo que aún no me explico, el nombre de Rabindranath Tagore (1861-1941) viene generalmente asociado a la cursilería más trasnochada. Una simple...
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