lunes, junio 17, 2024

Año: II - Núm.: 594

Granada

La niña que se atrevió a ser

*H.S.-GeneralÁGORALa niña que se atrevió a ser

Una historia que no tiene tiempo y comienza así…

Había una vez una niña de aspecto encantador que amaba jugar en la naturaleza. Se sentía plena de vida entre los árboles, corriendo descalza sobre la suave hierba. El viento jugueteaba con su cabello mientras ella, con una sonrisa radiante, se aventuraba a trepar a los árboles. Desde las alturas, conversaba con el espíritu del árbol y los pájaros que se posaban en sus ramas, conectando con cada susurro del viento y los rayos de sol que se filtraban para acariciar su rostro. Sus ojos brillaban con una luz impresionante, reflejo de la alegría que habitaba en su interior.

Al regresar a su poblado, la gente notaba su felicidad y armonía. Los vecinos, curiosos, le preguntaban cuál era el secreto de su estado de ánimo tan positivo. “Subo a los árboles, hablo con ellos y me conecto con el espíritu de la vida”, respondía ella con una voz melodiosa.

Inspirados por la niña, los habitantes del pueblo decidieron adoptar un nuevo estilo de vida. Se trasladaron al campo, construyendo hogares en las copas de los árboles y disfrutando de la belleza natural que los rodeaba. Con el tiempo, sus rostros reflejaban un esplendor renovado, y se forjó una unión más estrecha entre ellos. Abandonaron las rutinas sociales establecidas y agudizaron sus sentidos, llegando a escuchar la savia fluir por los árboles y sintiendo la comunicación del bosque a través de sus raíces.

En este estado de armonía, hicieron contacto con los Seres Intraterrenos, entidades místicas que habitaban en el mundo interior de la Tierra. En reconocimiento a su forma de vida ejemplar, los Intraterrenos les obsequiaron con: un Disco Solar de resplandor dorado y luz propia. El pueblo quedó asombrado ante tal maravilla.

Algunos comenzaron a venerar el Disco Solar como un dios, construyendo viviendas a su alrededor y volviendo gradualmente a su antigua forma de vida. Este cambio llevó a la pérdida del esplendor y la sabiduría que habían alcanzado, cayendo en un fanatismo ciego.

Sin embargo, la niña y algunos amigos sintieron que el Disco Solar tenía un propósito más profundo. Al tocarlo, la niña descubrió que era una herramienta para conectar con su interior, un portal a la autodescubrimiento y expansión de su ser. Con cada contacto, su entendimiento y conciencia se expandían, revelándole mundos desconocidos y seres extraordinarios.

La comunidad se dividió: unos seguían venerando el Disco Solar desde fuera, mientras otros, como la niña, lo utilizaban para conectarse con su esencia interna.

“¿Y tú, te atreves a tocarlo y verte a ti mismo?”, preguntaba la niña a quien se cruzara en su camino, invitándoles a descubrir su propio corazón y la grandeza que reside en su interior.

© Oro Ontiveros. Enero 2024

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