LAS HORAS CRUELES

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LAS HORAS CRUELES

— Marto Pariente


>>>Sinopsis:

Editorial: ESPASA

No hay salida, ha llegado a una encrucijada: o salta desde lo alto del cortado a las aguas del Bornova o muere a manos de quien lo está persiguiendo. Tomás Moreda, el Monstruo de la Tejera Negra, no tarda en resolver el dilema. Que Dios decida si ha de sobrevivir a la caída o ha de sucumbir a su único pecado: el de no recordar qué pasó aquel día de hace treinta años, cuando perdió a sus pequeños en el bosque y lo acusaron de haberlos matado.
¿Dónde están sus hijos?
Nadie duda de que los enterró y de que se irá a la tumba sin confesar.
Una semana después sigue en paradero desconocido. ¿Sigue vivo? Para encontrar la respuesta a esta pregunta, la madre de Tomás Moreda, la única convencida de su inocencia, recurre a Constanza Desaparecidos, una agencia que continúa buscando cuando a la policía se le agotan los recursos.
Frank Durán, un expolicía expulsado del cuerpo «por sentimental», y Eliana Santoro, que lidian, como el Monstruo de la Tejera Negra, con sus propios fantasmas ―la muerte de la persona amada y los abusos de quien debería amarnos y protegernos―, descenderán a los bajos fondos de la ciudad de Guadalajara y se sumergirán en la historia, la geografía y las creencias ancestrales de los pueblos de la Sierra Norte en una carrera a contrarreloj frente al demonio que los acecha y que habita en todos nosotros, Samael, el ángel de la muerte, el Veneno de Dios.


Reseña de Eduardo Fernán López

Un country noir que nos sorprende por su prosa tan ágil como gamberra y por su elenco de personajes al más puro estilo Fargo. Eso dice la faja del libro, y aunque en todo lo que dice estoy totalmente de acuerdo, disiento en la última parte. Ya quisiera Fargo tener la potencia narrativa y el suspense tirante que mantiene la última novela de Marto Pariente desde el inicio hasta el final. Y eso que soy de los que piensa que las historias que se cuentan en Fargo, el de la serie, no el de la película que nunca logró engancharme, son de lo mejor que se ha podido ver en las televisiones en la última década. En definitiva, y haciendo spoiler del resto de la reseña, diré que Las horas crueles es lo más sobresaliente que he leído en los últimos tiempos. En este año desde luego.

            No diré que me sorprende, porque en sus dos novelas anteriores Marto Pariente ya demostró de manera sobrada que tiene un don a la hora de crear personajes potentes y profundos, como un derechazo en el bazo mientras estás despistado, y moverlos por escenarios alejados de los tópicos. Localizaciones que conoce a la perfección, porque de eso se trata también la literatura, sobre todo la buena: de conocer los espacios y los entresijos de tu historia tanto que a los que jamás hemos estado en Guadalajara (culpa mía, prometo solventarlo pronto) nos vemos reflejados de inmediato entre la fauna y la flora local, sabiendo que lo que en las hojas se muestra no es otra cosa que la realidad propia del lugar. Una verdad literaria que te crees a pies juntillas, y que asimilas enseguida porque el autor lo dice, y lo dice bien. Sin tirabuzones ni conejos en la chistera. Punto.

            Más allá de todo esto, y de que el autor maneje como nadie una prosa ágil y alegre, que no se entretiene en ambages manidos ni en exageradas descripciones que ahoguen el ritmo, me quedo con el regusto final. Ese saborete metálico que me recorre las encías cuando acabo de leer algo que me deja el engranaje funcionando. Con la certeza absoluta de que la maldad y la locura, dos males muy actuales que cubren como una niebla densa en ocasiones toda la narración, están más presentes que nunca dentro y fuera del libro.

            Frank, un investigador privado sin futuro y sin permiso, se verá abocado, por una nueva pirueta de su negro destino, a colaborar con una investigadora, con permiso y una vespa, llamada Eliana, en la búsqueda del Monstruo de la Tejeda Negra. Un tipo que, como se cuenta en la sinopsis, acaba de salir de la cárcel después de cumplir un porrón de años acusado del secuestro y asesinato de sus hijos. Un tipo detestable, peligroso, huraño… o no tanto. Porque en Las horas crueles, como en las buenas novelas negras y policiacas (y esta lo es), nada es lo que parece.

            ¿Acaso en la vida real todo es como nos quieren hacer creer?

© Eduardo Fernán López. Junio 2023. 

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