Julio Llamazares, Premio Nacional de Narrativa 2026: un viaje a la memoria del padre

El Ministerio de Cultura distingue El viaje de mi padre, una obra que enlaza la experiencia familiar de la Guerra Civil con la memoria del territorio y la transmisión entre generaciones.

Julio Llamazares ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa 2026 por El viaje de mi padre, publicado por Alfaguara. El Ministerio de Cultura anunció la concesión este viernes, 2 de octubre, tras la reunión del jurado. El galardón, dotado con 30.000 euros, sitúa en el centro de la actualidad literaria un libro en el que el escritor leonés reconstruye una experiencia familiar atravesada por la guerra y por las dificultades de conservar lo vivido. 

El fallo destaca su «profundo calado memorialístico y humano» y la capacidad del relato para mostrar la persistencia de las heridas del conflicto en los lugares donde ocurrió. La elección reconoce una escritura que reúne recuerdos, preguntas y territorio: el pasado se busca también en los caminos, en los pueblos y en las personas que todavía pueden transmitir una parte de aquella historia.

Publicado el 25 de septiembre de 2025, el volumen tiene 328 páginas. Su origen está en el viaje que el padre del autor realizó a los dieciocho años para participar en la Guerra Civil. Aquel recorrido lo llevó a escenarios como las batallas de Teruel y de Levante, con un episodio decisivo en la sierra de Espadán, en Castellón, donde estuvo a punto de morir. Décadas después, el hijo vuelve sobre sus pasos para aproximarse a una experiencia que marcó su vida. 

La reconstrucción parte de una confesión del propio Llamazares: cuando su padre le contaba aquellas historias, no les prestó la atención que ahora desearía haberles concedido. Tras su muerte, quedaron recuerdos incompletos y conversaciones imposibles de recuperar. El escritor emprende el recorrido en los mismos meses del año en que lo hicieron su padre y sus compañeros, buscando incluso una cercanía con las condiciones del clima.

Ese punto de partida permite entender el viaje como una forma de escucha tardía. La pregunta que plantea resulta reconocible para muchos lectores: ¿qué sabemos de quienes nos precedieron y cuánto dejamos perder mientras todavía podían contárnoslo? Desde esta perspectiva, la experiencia familiar abre una reflexión sobre la transmisión de la memoria. El camino ofrece la posibilidad de volver a preguntar, aun cuando la voz que debía responder ya haya desaparecido.

Nacido en Vegamián, León, en 1955, Llamazares ha desarrollado una trayectoria que abarca poesía, novela, periodismo, crónica y literatura de viajes. A títulos como La lentitud de los bueyes y Memoria de la nieve se suman Luna de lobos, La lluvia amarilla, El río del olvido, Distintas formas de mirar el agua y Vagalume. Esa diversidad de registros proporciona el contexto literario de un libro que cruza el desplazamiento geográfico con la evocación personal. 

En declaraciones a elDiario.es tras conocerse el premio, el autor explicó que la noticia le había sorprendido y que escribe pensando en sus lectores. También presentó la obra como un homenaje a los jóvenes que perdieron la vida, la juventud o la inocencia en la contienda. Su intención, según señaló, alcanza a las guerras actuales y al sufrimiento de quienes se ven arrastrados a ellas. [3]

Llamazares vinculó además la recuperación del pasado con las inquietudes del presente. «La memoria es un antídoto contra la guerra y contra la violencia», afirmó al medio. Sus palabras dan al reconocimiento una dimensión pública: recordar las consecuencias humanas de los conflictos puede contribuir a combatir su idealización y a mantener abierta la conversación sobre lo que una sociedad transmite a las generaciones siguientes. 

La convocatoria de 2026 distingue una obra narrativa de autoría española publicada por primera vez en España durante 2025, en cualquiera de las lenguas admitidas por sus bases. Esta precisión explica que un libro aparecido el año pasado reciba ahora el galardón. En El viaje de mi padre, la distinción ofrece una nueva ocasión para acercarse a una escritura que convierte la memoria familiar en una pregunta compartida por sus lectores. 

Pilar Santisteban.- Punto y Seguido