Tres meses = Verónica Vázquez – 2/2 final

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Laura era una joven corpulenta de rasgos bellos y lisa melena. Sus muñecas las adornaba con pulseras de colores pero había una pulsera con su nombre grabado, a la que tenía especial aprecio. Era de plata con una gran cruz que la protegía de todo mal, según ella. En sus brazos llevaba tatuajes, uno de ellos con su propio rostro.

Laura se acercó a la máquina trituradora con gran sigilo, pero detuvo en seco sus pasos. Observó las espaldas de un hombre enjuto y esquelético vestido de negro. Portaba una bolsa grande de basura que intentaba abrir. Cuando ese extraño abrió la bolsa negra, extrajo partes de un cuerpo humano. La joven apretó contra su pecho la cruz de la pulsera. Retuvo la respiración hasta que aterrada comprobó como ese monstruo vestido de negro absoluto, introducía pies y manos en el interior de la trituradora.

¡Laura no pudo evitar soltar un grito aterrador!

¡¡¡Aaaaaaagggggrrrr!!!

Gabriel sobresaltado se dio la vuelta hacia donde provino el grito de mujer. En su mano derecha sostenía una pierna ensangrentada de hombre, pero los dos pozos negros de Gabriel observaban ya a su próxima víctima, que temblaba sin parar.

Cuando terminó la faena, el hombre atormentado, portaba cuatro bolsas con carne y huesos triturados que vendería a muy buen precio en la misma carnicería al final de la calle.

Apresuró el paso.

Esa noche Gabriel llegó a casa más agotado que de costumbre.

«El infierno se está llenando de gente. Puede ser que así me deje en paz y me deje vivir más tiempo».

Apagó las luces de casa. Ya no quería contemplarse al desvestirse. Su cuerpo era ya un horrible esqueleto humano. La parca lo aguardaba con la guadaña afilada. ¡Ya la sentía respirar tras su coronilla!

¿Has dado de comer a nuestros hijos?— dijo una voz muerta de mujer a sus espaldas.

Gabriel asustado corrió a encender las luces, pero no había nadie. Solo estaba él en esa lúgubre casa.

«Rita…»

Gabriel se acostó pero no se atrevió a apagar la luz de la mesita de noche.

«Rita. Escapaste del infierno para atormentarme».

El hombre temblaba observando la habitación, pero su profundo cansancio ganó la batalla al miedo y se quedó dormido.

Abrió los ojos de golpe, despertando abruptamente en medio de la noche. Escuchó muchas pisadas de animales que provenían de la cocina. Él se acercó con temor pero comprobó que no había nada en aquel sitio.

Decidió acostarse otra vez y reunió el valor suficiente para apagar las luces. Mañana debía madrugar mucho y llegar el primero a la empresa para comprobar que no hubiera nada extraño en la máquina trituradora. Con las prisas y el doble trabajo no lo revisó bien.

Escuchó en medio de la oscuridad un lamento agudo de mujer y una respiración fuerte.

Gabriel. Pronto vendré a llevarte conmigo al infierno. — dijo el espectro de su mujer con esa voz mortecina y aterradora.

Gabriel gritó de terror y encendió la luz de la lamparita de noche. No vio a Rita en ningún rincón de la habitación y comenzó a pensar que estaba perdiendo el juicio.

«¡Está muy muerta, maldita sea!».

Pero en toda la noche no dejó de tener la sensación de que algo estaba pegado a él.

¡Cómo que se ha atascado la máquina trituradora! ¡Pues llamen al servicio técnico que venga de inmediato! ¡Hoy hay mucha carne que triturar! —exclamó malhumorado el señor González a primera hora de la mañana. La joven que contrató de limpieza, no se había dignado a acudir la noche pasada para limpiar la empresa y no sabía nada de ella. No le cogía el teléfono.

Hay algo que la está atascando..—Respondió el empleado del servicio técnico una hora después.

Pues desatásquela pronto. Hay mucho que hacer hoy. —Respondió el señor González algo más sereno.

Los minutos pasaban y la máquina seguían sin ponerse en funcionamiento hasta que…

¡señor González!. Venga por favor. Esto es urgente. —Alertó un empleado en el despacho del jefe, con la cara desencajada.

Los pasos firmes y seguros del director se sentían en toda la empresa.

El señor González observó a todos los empleados alrededor de aquella máquina trituradora.

¡Qué ocurre aquí!— exclamó asombrado el director.

Ya sé qué había atascado la máquina señor González.

El empleado portaba unos guantes y sostenía en una de sus manos, los restos de un brazo ensangrentado de mujer con tatuajes. La muñeca de aquel brazo, portaba una pulsera con una gran cruz de plata. Un nombre se hallaba grabado en ella.

¡Laura..! ¡La chica de la limpieza!— exclamó el director estupefacto.

El jefe de la empresa llamó de inmediato a la policía pero una voz interior le dijo quién era el verdadero responsable de aquel hallazgo macabro.

¿Dónde está Gabriel?—preguntó a sus empleados mirando a su alrededor.

Hoy no ha venido. Puede ser que esté enfermo. Ha perdido mucho peso. Y tampoco cuenta nada de su vida privada.

La policía toco la puerta de Gabriel. Nadie abrió.

Cuando por fin pudieron acceder al interior de la vivienda, comprobaron que Gabriel se hallaba oculto dentro del armario. Vieron a un hombre fuera de sí y atormentado por el miedo.

Gabriel sintió toda la pasada noche los malditos dedos gélidos del espectro de Rita en su rostro, y la observaba paseándose de un lado a otro frente a su cama, observándole fijamente. Le esperaba..

¡No dejen que me coja!¡No dejen que mi mujer me atrape!¡Sí, yo la maté!.¡Yo los maté a todos!.

Los agentes de policía se miraron entre ellos.

Ha debido de perder la razón. Está trastornado.

Observaban a un hombre que recordaba a un cadáver.

Le leyeron los derechos y le pusieron las esposas.

Gabriel de repente detuvo la mirada en un punto de la casa. Creyó ver al espectro de Rita recorriendo las habitaciones. Esperando…

¡No dejen que me coja! ¡Por el amor de dios, quiere llevarme al infierno!

Gabriel se hallaba recluido en un centro psiquiátrico, sedado y atado por los repentinos ataques de pánico e ira. Luego permanecía horas sentado en la silla de ruedas, frente a la ventana abierta y enrejada, observando los pájaros volar. El hombre atormentado siempre frente a esa ventana, se imaginaba emprendiendo el vuelo como aquellos pájaros. Siendo libre. Libre de miedos. Libre de los tres meses. Y de Rita.

Pasaron los días en aquel psiquiátrico y pronto expiraría los tres meses de vida que le pronosticó aquel doctor, pero ya no sentía el espectro de Rita atormentándolo. La medicación lo tenían totalmente sedado.

«Esta semana cumplen los tres meses de esperanza de vida que me pronosticaron. Sé que Rita vendrá para arrastrarme con ella al mismo infierno» pensaba con profundo temor. —Sedado no conseguiré protegerme de ella.— Pero Gabriel era un interno vigilado. Nada podía hacer.

Llegó el temido día señalado en el calendario del psiquiátrico.

¡Viene a por mí!. ¡Rita viene a por mí!.— Chillaba Gabriel con la camisa de fuerza. Ni los sedantes le provocaban ya efecto alguno. —¡Si me atan no podré defenderme esta noche de ella!.

Gabriel nada conseguía con sus gritos.

Llegó la noche y descansaba sobre su cama con las luces apagadas. Lo ataron con correas. El hombre sentía tal pavor que en cualquier momento se le saldría el corazón del pecho.

La noche llegó con paso firme y la luna llena atormentó a más de un interno de aquel centro psiquiátrico, provocando gritos en medio de la noche.

Gabriel rezaba. Rezaba por la salvación de su alma. Pero no se arrepentía de sus actos de sangre.

De repente atado en aquella cama, observó la figura de una mujer recorriendo su habitación. Flotaba. Era una sombra oscura. La reconoció al instante.

Con terror vio como se aproximaba a él. Ya tenía el rostro pegado al suyo. Rita ya no miraba a través de gafas rosas de pasta, sino a través de dos cuencas vacías y oscuras como pozos. La escuchó respirar, extraña. Recordaba a una serpiente venenosa. Luego sintió su aterradora voz.

Hoy es el día. Vengo a llevarte conmigo. Al infierno donde me hallo desde que me asesinaste..¡Asesino!. Me hallo maldita. Mis huesos y mi alma. Y solo podré purgarme si llevo tu alma al infierno donde el poderoso te espera. Te espera..desde hace tres meses.

Gabriel no podía articular palabra. El terror le inundaba. Pero por fin pudo gritar y pedir auxilio

¡No! ¡Aléjate de mí!. ¡Socorro!. ¡Socorro! ¡Por favor! Vengan…¡Quiere matarme!

Los gritos alertaron a los sanitarios que fueron de inmediato.

Otro igual. Alumbra la luna llena y se vuelven histéricos.

Le dieron sedantes y comprobaron las correas que estuvieran bien apretadas.

¿Pero qué hacen? ¿No entienden que si me dejan así moriré esta noche? ¡Malditos inútiles!

Vámonos. Dejémosle que le haga efecto los sedantes. La luna llena afecta a muchos internos aquí. Tenemos a dos gritando contínuamente ahora mismo. —dijo una enfermera. Qué ganas tengo de pillar unos días de descanso.

Volvió a quedarse totalmente solo. Bueno. No estaba tan solo. Rita le rondaba.

El espectro de Rita se arrojó sobre él. Gabriel contemplaba sus ojos vacíos y oscuros. Ella colocó la mano abierta sobre el pecho del hombre atormentado, mientras sonreía con inmensa maldad.

Gabriel temblaba. ¡Convulsionaba!. El final se hallaba cerca.

Rita, cerró la mano sobre el pecho de Gabriel y el corazón de él dio una sacudida violenta. El hombre se perdió en aquellas cuencas aterradoras y vacías de su mujer, en el mismo momento que su corazón dejó de latir abruptamente.

El pronóstico del doctor fue exacto.

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Santiago de Compostela 1978. Tiene formación y experiencia en secretariado. Pero su verdadera pasión siempre ha sido el cine y la literatura. Seguidora del género de suspense. También siente fascinación por el cómic de terror clásico considerándolo un exquisito arte. Gusta escribir sus historias como una película. De gran imaginación, en el año 2020 publica dos novelas de suspense en sello digital de Grupo Planeta, Click ediciones. En 2022 un audiolibro de «La sombra de Marcos» en plataforma Nextory. En 2023 comienza a realizar colaboraciones con microrrelatos de terror, en «Hojas Sueltas» En abril del 2023 gana convocatoria de relatos en la revista LO DESCONOCIDO con el relato de terror EL PASILLO. En junio del 2023 la productora indie TEATRO ROBÓTICO DEL MISTERIO dramatiza en audio el relato de terror de infectados ¡CORRE!. En noviembre de 2023 gana convocatoria “La noche del licántropo” de la productora de audio LUX FERRE AUDIO con su relato de terror LA MONEDA DE PLATA para ser dramatizada en audio en el podcast Martes de Terror. En 2024 publica su novela de terror paranormal EL BALÓN ROJO en la web CALAMEO. En mayo del 2024 gana la convocatoria de relatos MIEDO EN CASA con su obra EL HOGAR DEL DIABLO, que será publicada en una antología digital por la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de Sevilla, Icas y el Ayuntamiento de Sevilla. En agosto del mismo año, gana la VIII convocatoria de relatos en la revista digital DRAGÓN ESCRITOR con su microrrelato de terror TE PERTENECE. El fragmento de su novela de terror EL BALÓN ROJO se publica en la prestigiosa revista de México “delatripa” también en el mes de agosto de 2024 INSTAGRAM: Veronicavazquez_escritora / FACEBOOK: Verónica Vázquez ( El miedo es mi tinta) / X (Twitter) : @veronicav1978