Con rumbo de suicidio,
los lamentos de la marea
rompen en las orillas de los oasis
que nunca te tomarás en serio.
Privado de futuro, me dirijo
a pactar un trato de cambios,
acechando detrás de cada esquina,
envuelto en un halo moribundo.
Nadie recuerda quién eres;
solo tu mente podrá proporcionarte consuelo
cuando te des cuenta de que yaces en tinieblas,
porque siempre estuviste de espaldas a la luz.
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