Perdido tras océanos grises,
busco promesas en el presente,
presas en las puertas de lo irreal,
donde los orgasmos de antaño
han perdido todo su valor.
Mañana amanecerá temprano.
No volveremos a ser los mismos
en esta soledad que emerge
entre los altos monolitos
de metal, cristal y neón
que llenan las calles abarrotadas.
Luces invaden mi mente,
donde duermo destruido
por el peso de los pecados
que apenas puedo confesar
a los transeúntes ausentes.
Estos fluyen a mi lado,
esperando en las aceras,
en estaciones de autobuses
que siempre serán puertos extraños
para regresar a casa.
Parece que no pertenezco a ninguna parte:
ni al futuro ni al pasado,
ni a la luz ni a la oscuridad…
Mis ojos mortecinos,
que nunca duermen,
buscarán almas inocentes
con las que saciar mi hambre de dolor.
© Alexis Brito Delgado . Todos los derechos reservados.



