La suerte está en ti

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Esta historia que no tiene tiempo y comienza así.

En el antiguo Oriente, hubo una ciudad perdida en el tiempo llamada Kunumba. Una mañana en que el brillo del sol deslumbra por su pureza y luminosidad, paseaba apresurado un sultán dando pasos firmes y largos. En su alborotado caminar se desprendió del bolsillo de su caftán de seda color azul índigo, una pequeña moneda de oro. Esta rodó calle abajo esquivando una alcantarilla, los adoquines de la calzada, como si supiese su destino. Terminó su aventurero viaje, deteniéndose en los zapatos de un muchacho, que andaba por allí, de nombre Bharat. El brillo del objeto le llamó la atención, lo recogió del suelo y empezó a observarlo. Miró ambas caras de la moneda, sorprendiéndose no ver relieve alguno ni inscripción. En ese momento sintió algo especial.

Empezó a jugar con ella, lanzándola al aire y haciéndola bailar en la palma de su mano. En los giros resplandecía de una forma que provocaba admiración en sus ojos.

Desde aquel momento, sin saber cómo, Bharat empezó a tener mucha suerte en todo, con los amigos, familia, estudios etc… incluso notó que las muchachas que paseaban por su lado se fijaban en él.

Un día mientras atravesaba un frondoso bosque y el sol abrazaba con su luz, al jugar con la moneda volteándola, su resplandor en el aire llamó la atención a un cuervo que por allí volaba, descendió en picado para ponerse en el hombro del aquel joven.

 El cuervo le susurró al oído:

—Eres un hijo del sol, por eso el destino ha puesto en tus manos esa moneda tan especial. Sólo hay diez como esa en el mundo, y si alguna vez logras reunirlas todas, descubrirás el poder que tienen juntas, es algo mágico.

Estas palabras le removieron, dándole un impulso para buscar las demás monedas.

El cuervo le preguntó si podía ser su amigo y continuar cerca de él, Bharat le contestó moviendo la cabeza de forma afirmativa dando su consentimiento.

A partir de aquel momento hubo un lazo especial de unión entre ellos, tenían largas conversaciones sobre otras realidades y formas diferentes de vida. La intuición del muchacho se estaba activando, gracias al encuentro con aquel pájaro.

¿Cómo comenzar a buscar las otras monedas? Se preguntaba.

Se le ocurrió acudir a una tienda de empeño, donde la gente suele llevar objetos antiguos y valiosos. Al entrar en el establecimiento lleno de objetos cubiertos de polvo, se acercó al mostrador y enseñó de forma tímida la moneda, guardada en la palma de su mano. Al verla, los ojos del vendedor se abrieron exorbitados y pensó que provenía de la realeza, —es de oro, será para mí, susurró.

La cogió fugazmente y la cambió por otra parecida, Bharat sin percibir el movimiento engañoso del vendedor, quien le dijo con voz firme:

—No, no he visto nada parecido, es más, creo que no pertenece a ningún país cercano.

En el instante que salió por la puerta, el ruin vendedor echó la persiana del comercio.

El cuervo, que posaba en su hombro, le dijo:

—¡Te ha engañado, te ha engañado!

El joven abrió la mano donde guardaba la supuesta moneda, la miró con atención, se dio cuenta de que no tenía el mismo brillo. Se apresuró a volver a el local de empeño, pero lo encontró cerrado.

No pudo contener el llanto, por la pérdida del preciado objeto y sentirse engañado.

Al caer la noche, agotado, quedó dormido repentinamente, tuvo un sueño revelador que le mostró donde guardaba su moneda aquel avaro. Despertó sobresaltado y el cuervo se le acercó.

El chico le dijo:

—Tú que tienes las facultades de ver y volar, por favor, tráeme la moneda.

Efectivamente, la sabiduría y astucia de aquel animal, le hacían capaz de realizar tal hazaña.

El oscuro pájaro, movido por el amor, emprendió el vuelo inmediatamente para realizar su misión. Con su audacia, logró recuperar la moneda auténtica y llevándola en su pico, la dejó caer en la mano de Bharat.

Su alegría al tenerla nuevamente en su poder era inmensa, así como por la lealtad de su amigo el cuervo.

El joven se preguntaba, cómo podría encontrar las otras monedas. El grajo, que podía escuchar sus pensamientos. Le dijo:

—Cuélgatela en el cuello, dejándola a la altura de tu corazón.

Así lo hizo, al día siguiente compró una cadena y engarzó la moneda quedando en la posición exacta que su amigo le había aconsejado. Algo sucedió, la moneda brillaba de forma especial, atrayendo a ciertas personas con una mirada de bondad y pureza como la que él desprendía, y también poseían monedas como la suya. Algunos eran eruditos, otros caballeros, mujeres de la realeza, y entre ellos había un niño preparado por un chamán.

Todos se reconocieron al poseer fortuitamente, aquellos maravillosos objetos relucientes que coincidían en llevarlos colgados del cuello. Se reunieron para compartir las diferentes vivencias que habían tenido desde que poseían las monedas.

El cuervo les dijo:

—Para que se realice lo que el destino tiene previsto, debéis de reuniros en el centro del bosque, juntar las diez divisas y situaros alrededor de ellas.

Prepararon todo para encontrarse en el sitio fijado, vestidos con las más espléndidas galas. A las doce del mediodía, cuando el sol estaba más radiante se presentaron todos en aquel punto. Formaron un círculo, pusieron uno por uno su moneda en el centro, dándole previamente un beso y una reverencia al sol, como gesto de amor.

Justo a la hora exacta y en el lugar donde correspondía ocurriera aquel extraordinario fenómeno, la inserción de los rayos solares en las monedas produjo un efecto sorprendente para todos, comenzaron a moverse por sí solas, desprender energías de colores y formas geométricas, nunca vistas por ellos, algo fuera de este mundo, rodeándoles también a ellos en forma de espiral. Era una vibración de altas frecuencias, que incluso un cuerpo humano no podría soportar, quedando todos ellos en un estado suspendido en el aire, transformándose en otros tipos de seres cósmicos, es decir tenían otros rostros más luminosos, el tamaño de sus cuerpos eran superior a tres metros, hombres y mujeres se miraban con mucha bondad de corazón.

Tal hecho creó en otro lugar muy lejano a nuestro planeta, una nueva galaxia, donde las diez criaturas trasmiten vibraciones y geometrías que llegan incluso a nosotros y forman nuestros chakras que son centros energéticos.

Tú llevas en tu interior la esencia de ellos, como un legado de dioses.

Descubre, quién eres, y podrás subir de consciencia para encontrarte con tu esencia divina, y estés donde estés tus ojos brillaran como el sol.

© Oro Ontiveros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3 COMENTARIOS

  1. Que maravilloso artículo. Me hizo imaginarme como uno de los héroes de esta historia, al punto que me entristeció haberla terminado tan rápido. Me hubiera gustado que continuara por mucho tiempo. , el escritor planteó algo importante, que es buscar las esencias que hay en nuestro interior y las energías que no utilizamos. Quizás si nos descubrimos bien, descubriremos cosas hermosas y maravillosas. Estoy muy feliz de leer esta hermosa historia. , lo que indica la maravilla del escritor y la buena formulación de palabras y expresiones. Espero que no dejes de escribir.

  2. Una alegoría de nuestra vida Dejar lo superfluo y caminar con deseos e inquietudes. El animal … el cuervo la personificación del bien y del mal o sea buscar el equilibrio y así encontraras la paz y la verdad y con el tiempo también encontrarás la sabiduría .Dejar lo superfluo y dejar rencores del pasado y buscar la sinceridad y honestidad

  3. Ilusiones que llegan a nuestra vida como susurro y sentimos la nesecidad de plasmar para compartir y que otros imaginen y sueñen. Sigue soñando Oro y comparte das la oportunidad, de que sueñen los demas

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