Los pronombres personales átonos —me, te, se, lo, la, le, nos, os, los, las, les— parecen una materia menor hasta que uno se pone a corregir textos. Entonces aparecen enseguida el leísmo, el laísmo, el loísmo, los clíticos mal colocados, las duplicaciones innecesarias o los reflexivos dudosos. La norma académica, recogida por la RAE/ASALE en la Nueva gramática de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas y la Ortografía, ofrece criterios bastante claros; lo difícil suele ser aplicarlos con constancia.
Leísmo, loísmo y laísmo
La regla general es simple: el complemento directo se sustituye por lo, la, los, las; el complemento indirecto, por le, les.
Correcto: Vi a Clara y la saludé.
Correcto: Entregué el manuscrito al editor y le pedí una respuesta rápida.
A partir de ahí surgen tres desviaciones frecuentes:
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Leísmo: usar le por lo/la como complemento directo.
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Laísmo: usar la por le como complemento indirecto.
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Loísmo: usar lo por le como complemento indirecto.
Conviene recordar un matiz importante: la norma admite el leísmo de persona masculino singular en ciertos contextos. Por eso A Juan no le vi ayer se considera aceptable, aunque A Juan no lo vi ayer sigue siendo plenamente correcto y, para muchos redactores, más claro como pauta general. En cambio, no se admite en la lengua culta general el leísmo de cosa ni, salvo usos dialectales, el de femenino plural.
Incorrecto: A la ministra le entrevisté por la mañana.
Preferible: A la ministra la entrevisté por la mañana.
Verbos de afección psíquica
Con verbos como gustar, interesar, molestar, preocupar, sorprender, entusiasmar, la persona afectada suele funcionar como complemento indirecto. Por eso lo normal es usar le/les.
Correcto: Al público le sorprendió el final de la obra.
Correcto: A los lectores les preocupa el cierre de las librerías históricas.
La duda aparece porque, en algunos verbos de este grupo y según la estructura, puede vacilar el análisis sintáctico. En la práctica conviene fijarse en qué se presenta como causa y qué como afectado: si alguien “recibe” el efecto, lo habitual es el indirecto.
Incorrecto: A los vecinos los molesta el ruido del festival.
Mejor: A los vecinos les molesta el ruido del festival.
Verbos de influencia
Con verbos como aconsejar, ordenar, permitir, prohibir, recomendar, rogar, suele haber una persona destinataria de la orden o recomendación: ese elemento tiende a ser complemento indirecto.
Correcto: El director le prohibió al actor improvisar el monólogo.
Correcto: La editora les recomendó a los autores recortar el comienzo.
Ahora bien, si el pronombre sustituye directamente a la persona sobre la que recae la acción principal, puede aparecer como directo en ciertas construcciones. Por eso conviene revisar cada verbo en su contexto y no aplicar reglas mecánicas.
Verbos con complemento directo de cosa y complemento indirecto de persona
Aquí la pauta es muy firme: la cosa es directo; la persona, indirecto.
Correcto: El crítico le dedicó una reseña elogiosa a la novelista.
Incorrecto: El crítico la dedicó una reseña elogiosa a la novelista.
Es un terreno clásico del laísmo: al aparecer una persona, muchos escritores colocan la, pero no corresponde si esa persona es destinataria.
Verbos hacer y dejar con valor de «obligar» y «permitir»
Con hacer y dejar seguidos de infinitivo, la construcción exige atención. Cuando equivalen a obligar o permitir, la persona afectada puede comportarse como complemento indirecto, sobre todo si el infinitivo lleva a su vez un complemento directo.
Correcto: El profesor les hizo repetir el verso a los alumnos.
Correcto: La organización le dejó leer el manifiesto a la poeta.
Pero se documenta también el directo en otros contextos: Lo dejaron pasar. No es un campo completamente uniforme; por eso, en edición, conviene valorar la claridad de la frase y la estructura completa.
Verbos que han cambiado o están cambiando de régimen
Hay verbos cuyo uso ha oscilado históricamente o sigue oscilando. En ellos aparecen vacilaciones entre directo e indirecto: ayudar, avisar, enseñar, obedecer, entre otros, según zonas y contextos. Aquí conviene extremar la cautela y consultar la obra académica cuando la frase resulte dudosa.
Correcto: La archivera lo ayudó a ordenar los legajos.
También documentado según contextos: La archivera le ayudó a ordenar los legajos.
En un texto general de divulgación, lo mejor es optar por la construcción más extendida y consistente dentro del propio artículo.
Construcciones impersonales con se
En las impersonales con se, el complemento de persona suele mantenerse con a, y eso a veces arrastra errores de concordancia o de clítico.
Correcto: Se entrevistó a los finalistas del premio.
Incorrecto: Se entrevistaron a los finalistas del premio.
No debe confundirse esta estructura con la pasiva refleja: Se publicaron los poemas inéditos sí lleva concordancia porque los poemas inéditos actúa como sujeto paciente.
Semilocuciones verbales
Algunas combinaciones verbales fijadas por el uso generan dudas de pronombre: dar la gana, traer sin cuidado, poner nervioso, caer bien. En ellas el pronombre depende del régimen asentado por la expresión, no de una intuición superficial.
Correcto: A la columnista le trae sin cuidado la polémica.
Incorrecto: A la columnista la trae sin cuidado la polémica.
Errores en la aparición de los clíticos
No basta con elegir bien entre le y lo: también hay que colocar cada clítico donde corresponde.
Orden de las secuencias de clíticos
Cuando aparecen dos pronombres átonos, el orden no es libre. La pauta general es:
se + me/te/nos/os + lo/la/los/las
Además, le/les se transforma en se ante lo/la/los/las.
Correcto: El manuscrito se lo envié ayer.
Incorrecto: El manuscrito le lo envié ayer.
Con infinitivo, gerundio e imperativo afirmativo, los clíticos pueden ir pospuestos:
Correcto: Voy a contárselo.
Correcto: Sigue leyéndolo.
Correcto: Entrégaselo hoy mismo.*
En el resto de formas verbales, van normalmente antepuestos: No se lo dije.
Errores en la reduplicación de complementos
La duplicación del complemento con un clítico puede ser obligatoria, recomendable o innecesaria. Con complemento indirecto expreso, la duplicación es muy frecuente y a menudo natural:
Correcto: A la autora le concedieron el premio.
Correcto: A los vecinos les prometieron más actividades culturales.
Con complemento directo antepuesto y marcado por a, también es habitual: A la actriz la entrevistó este diario. Pero no conviene duplicar por rutina todo cuanto aparezca en la frase. En escritura cuidada, una duplicación mal medida puede sonar enfática o torpe.
Poco recomendable: El libro, lo presentó el editor en la feria, salvo que se busque tematización.
Errores en los pronombres reflexivos
Los reflexivos plantean dos problemas frecuentes: usar se donde no corresponde o suprimirlo cuando el verbo lo exige.
Correcto: El poeta se arrepintió de retirar el texto.
Incorrecto: El poeta arrepintió de retirar el texto.
También conviene distinguir entre valor reflexivo real y usos pronominales ya fijados por el verbo: quejarse, atreverse, jactarse, suicidarse, abstenerse. No todos significan literalmente “a sí mismo”, pero exigen pronombre.
Otro tropiezo común aparece con el llamado se espurio o improcedente:
Incorrecto: Se cayó el vaso al suelo y el niño se lo rompió si no hay verdadero valor pronominal en romper.
Mejor: Se cayó el vaso al suelo y el niño lo rompió.
Cinco errores típicos y cómo evitarlos
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Usar la por le con destinatario de persona: La dieron un premio.
Revisión útil: pregúntese si esa persona “recibe” algo; si lo recibe, suele ser indirecto: Le dieron un premio. -
Aplicar el leísmo a todo: A Marta le vi.
Conviene reservar el criterio seguro: directo femenino, la. -
Mantener le/les delante de lo/la/los/las: Le lo conté.
Regla fija: se lo conté. -
Concordar mal las impersonales con se: Se premiaron a las actrices.
Si lleva complemento de persona con a, suele ser impersonal: Se premió a las actrices. -
Olvidar el pronombre en verbos pronominales: No arrepintió de sus palabras.
Hay que comprobar en diccionario si el verbo exige forma pronominal: No se arrepintió.
Prueba rápida
Corrija o elija la opción correcta.
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A la escritora (la / le) concedieron una beca.
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Corrija: Le lo advertí al director antes del estreno.
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Elija la opción correcta: Se entrevistó / Se entrevistaron a los ganadores del certamen.
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Corrija: La preocupan las cifras de lectura entre adolescentes.
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Elija la opción correcta: El editor dejó leer / le dejó leer el prólogo al traductor.
Soluciones
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Le concedieron una beca.
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Se lo advertí al director antes del estreno.
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Se entrevistó a los ganadores del certamen.
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Le preocupan las cifras de lectura entre adolescentes.
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Le dejó leer el prólogo al traductor.
Resumen final
Los pronombres personales átonos exigen mirar bien la función de cada complemento: lo/la/los/las para el directo y le/les para el indirecto, con el matiz del leísmo de masculino singular admitido en ciertos casos. Los errores más visibles aparecen con verbos de afección psíquica, de influencia, con hacer y dejar, en las impersonales con se y en las secuencias dobles de clíticos. También conviene vigilar la duplicación de complementos y los verbos pronominales, porque un simple se puede cambiar la corrección de toda la frase. En edición, la mejor defensa es no confiar en el oído cuando vacila: hay que identificar la estructura. Y, cuando el verbo presente usos variables, conviene mantener un criterio uniforme en todo el texto y apoyarse en la norma académica.
Recomendaciones
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Identifique primero si el complemento es directo o indirecto antes de sustituirlo por un pronombre.
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Desconfíe del automatismo de usar le con cualquier persona gramatical.
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Revise siempre las combinaciones de dos clíticos: se lo, se la, se los, se las.
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Compruebe si el verbo es pronominal en el diccionario o en la gramática académica.
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En frases con se, distinga entre impersonal y pasiva refleja.
Nota de orientación al lector
Conviene consultar la RAE/ASALE cuando un verbo admita más de una construcción o cuando el uso cambie según zonas y registros. En una relectura final, merece la pena revisar tres puntos: si cada pronombre corresponde de verdad a la función sintáctica que sustituye, si las secuencias de clíticos están bien formadas y si los verbos pronominales llevan —o no llevan— el se que les corresponde. Una buena corrección de pronombres no solo evita incorrecciones: también limpia el estilo y hace la frase más precisa.
Punto y Seguido – Pilar Santisteban



