Los presentes del pasado: Paco Cerdà y el poder reparador de la narrativa

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Por Valentín Castro

En una época en la que la frontera entre periodismo y literatura se difumina con naturalidad, el valenciano Paco Cerdà ha logrado afianzar una voz propia que conmueve, cuestiona y reconstruye el relato de la memoria colectiva desde los márgenes. La concesión del Premio Nacional de Narrativa 2025 a su obra Presentes (Alfaguara, 2024) no solo certifica la excelencia literaria de su propuesta, sino que también consagra el papel de la no ficción literaria como una de las herramientas más poderosas de interpretación del pasado.

El jurado del galardón, otorgado por el Ministerio de Cultura y dotado con 30.000 euros, ha destacado “la maestría estilística con la que el autor, con un lirismo tan natural como impactante, describe la construcción de un mito, a través de la narración del traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante hasta El Escorial”. Un acontecimiento que la historia oficial encuadra dentro de las liturgias de la posguerra franquista y que Cerdà reinterpreta desde un prisma más amplio, plural y profundamente humano.

Una procesión grotesca y solemne

A finales de 1939, apenas culminada la Guerra Civil, el cuerpo embalsamado de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, fue trasladado a hombros desde el cementerio de Alicante hasta el Monasterio de El Escorial. Aquella procesión fúnebre se convirtió en una escenificación política de primer orden: un espectáculo coreografiado con estética de ritual medieval y espíritu totalitario. En Presentes, Cerdà desmenuza este suceso no para alimentar la nostalgia o la polarización, sino para trazar un mapa emocional de los silencios que lo rodearon, de las voces que no pudieron alzarse durante aquella marcha fúnebre convertida en símbolo de la nueva España.

“El material era increíble, yo no inventé nada”, ha declarado el autor en entrevistas recientes, recordando que el proyecto nació de forma fortuita, cuando el algoritmo de YouTube le mostró imágenes de aquel desfile fúnebre mientras investigaba para otra de sus obras, El peón. Lo que comenzó como una deriva digital, se convirtió en el germen de una obra ambiciosa, inquietante y profundamente lírica.

El libro contrapone dos planos: el fasto del traslado de José Antonio y la represión sistemática de los vencidos. Así, entre falangistas uniformados y salvas de honor, se cuelan los susurros de los que no fueron homenajeados: las viudas, los huérfanos, los cuerpos arrojados a cunetas, los nombres borrados de las lápidas. La estructura coral de Presentes, subrayada por el jurado como uno de sus mayores logros, permite que esas pequeñas voces —anónimas, rotas, ninguneadas— tengan, por fin, su espacio.

Entre la verdad y la belleza

Cerdà pertenece a una generación de escritores que han asumido la no ficción como un género capaz de contener lo literario sin renunciar a la verdad. En este sentido, Presentes se sitúa en la estela de obras como Soldados de Salamina de Javier Cercas, pero con una sensibilidad aún más marcada hacia lo íntimo, hacia lo no dicho. Como explicó el autor durante la presentación del libro en la librería Cálamo de Zaragoza, el verdadero motor de la obra fue una búsqueda de reparación simbólica.

Una anécdota íntima atraviesa el libro con fuerza discreta: el bisabuelo de Cerdà, Francisco Arroyo Rubio, electricista y concejal de Unión Republicana en Burjassot, fue fusilado en Paterna en 1943. Su nieto, el abuelo de Cerdà, hoy con 99 años, apenas ha querido hablar nunca de aquel episodio. El silencio familiar, como una losa heredada, se transforma en uno de los hilos más hondos de Presentes. No se trata de un ajuste de cuentas con la historia, sino de una invitación a escuchar lo que ha sido silenciado durante décadas.

“Su mirada se dirige a los invisibles de la historia –los que nunca tuvieron voz– y los convierte en protagonistas de una reflexión humana y profunda sobre el pasado”, subraya el acta del jurado. Y es precisamente ahí donde Presentes adquiere su dimensión más literaria: en el modo en que Cerdà ordena los hechos con una sensibilidad casi musical, con una prosa contenida que evita el énfasis y apuesta por la elegancia del detalle mínimo.

La literatura como acto cívico

Desde su primer libro, Los últimos (2017), una cartografía de la España despoblada, hasta 14 de abril (2022), donde reconstruyó minuciosamente las vidas de quienes murieron aquel día fundacional de la Segunda República, Cerdà ha demostrado una coherencia estética y ética que lo sitúa como uno de los autores más sólidos del panorama español contemporáneo. En El peón (2020), su obra más celebrada internacionalmente hasta ahora, supo narrar una partida de ajedrez entre Arturito Pomar y Bobby Fischer como excusa para hablar de identidad, fracaso y olvido.

En todos estos libros hay un denominador común: el rescate del individuo anónimo, de las biografías relegadas a las notas al pie de página. La literatura de Cerdà, como ha apuntado su editora Carme Riera, “esconde un trabajo minucioso y un respeto absoluto por la verdad, el rigor y el detalle”. Una narrativa que no pretende iluminar el pasado con luz nueva, sino permitir que hable por sí mismo.

“En la escuela te robaban la memoria / hacían mentira del presente”, escribió Raimon. Esos versos resuenan con fuerza en el proyecto de Cerdà, que reconoce en ellos una de sus brújulas personales. Presentes no pretende ofrecer una verdad definitiva, sino abrir espacios para que la memoria se exprese en su pluralidad, en su contradicción, en su belleza trágica.

Un Premio a la realidad

El Premio Nacional de Narrativa llega en un momento de consolidación para el autor. Presentes ha sido ya galardonado con el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2024 y se traducirá próximamente a seis lenguas, con ediciones previstas en Gallimard, Mondadori, Simon & Schuster, entre otras, y distribución en quince países. Su reconocimiento institucional no es solo un espaldarazo al libro, sino a toda una corriente literaria que entiende la escritura como un acto cívico y ético.

En declaraciones a El País, Cerdà restaba importancia a su propio protagonismo para destacar el papel de quienes pueblan las páginas de Presentes: “El Premio es para el coro de voces pequeñas a las que el libro por fin da voz”. Y es precisamente esa humildad, esa voluntad de poner el foco en los otros —los olvidados, los ausentes, los desposeídos— lo que convierte su trabajo en algo más que literatura.

En una biblioteca de Zaragoza, un lector pregunta al bibliotecario si vale la pena leer Presentes. La respuesta es afirmativa y viene acompañada de otra historia: el abuelo del bibliotecario formó parte de un pelotón de fusilamiento en Paterna. Hasta el final de sus días recordó el rostro de un joven al que tuvo que disparar. “¡Qué guapo era!”, repetía. El lector no sabe si se trata del abuelo del autor, ni falta que hace. Lo esencial es que esa historia, que también fue silenciada, encuentra ahora un lugar para ser contada.

El arte de mirar hacia atrás sin rencor

En un país donde la memoria histórica sigue siendo un campo de disputa, Paco Cerdà ha demostrado que se puede narrar el pasado con rigor, belleza y profundidad sin caer en la trinchera ideológica. Presentes no juzga ni pontifica: observa, escucha, recompone. Y al hacerlo, logra algo tan raro como valioso en estos tiempos: que la literatura se convierta en un espacio de encuentro.

Al premiar Presentes, el jurado ha querido subrayar también la necesidad de mirar hacia nuestra historia reciente sin simplificaciones, sin heroicidades forzadas, sin discursos vacíos. A través de una estructura que entrelaza voces y tiempos, Paco Cerdà nos recuerda que el pasado no está muerto, ni siquiera enterrado. Está presente en cada historia familiar, en cada silencio compartido, en cada nombre que aún no ha sido pronunciado.

En tiempos de ruido y crispación, Presentes es una obra que invita al recogimiento, al pensamiento pausado, al reencuentro con nuestra propia historia. Un libro necesario, valiente y conmovedor. Uno de esos raros casos en los que la literatura no solo narra, sino que cura.

© Valentín Castro

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Nació en una aldea de A Coruña. Emigra con sus padres a Méjico. Licenciado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Vive en Madrid, publica artículos y ensayos en diversos medios de comunicación mejicanos y españoles bajo varios seudónimos. Actualmente prepara una saga con personajes nacidos durante la ocupación de México por Hernán Cortés. Sus artículos y ensayos son efectistas, en ocasiones cáustico, y muy crítico. ES Redactor Jefe de Hojas Sueltas, dedicando su tiempo libre a escribir artículos con especial dedicación a la literatura y la historia.

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