El libro también puede ser una obra de arte

0
53

ArtsLibris, los fotolibros y la autoedición muestran cómo el papel, la secuencia de imágenes y la encuadernación pueden participar en la creación. La cuestión es qué aportan esas decisiones a la experiencia del lector.

Un libro empieza a decir algo antes de que leamos su primera frase. Su tamaño determina cómo lo sostenemos; la resistencia del papel modifica el paso de página; una fotografía junto a otra puede insinuar una historia. En ciertas publicaciones, estas decisiones forman parte del contenido. Separar la obra de su construcción material supondría perder una parte de lo que quiere expresar.

Ese territorio tiene en ArtsLibris uno de sus lugares de encuentro. La programación oficial de su decimoséptima edición barcelonesa, fechada del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026 en el Convent dels Àngels del MACBA, reunió una convocatoria de más de 110 editores nacionales e internacionales. El dato permite reconocer una actividad plural: publicaciones de artista, fotografía, pensamiento y autoedición comparten espacio sin responder a una única idea de libro. 1 La pregunta que suscitan estas prácticas concierne también al lector habitual: ¿cuándo deja la edición de ser una presentación del contenido y empieza a construirlo?

Conviene distinguir algunas posibilidades, aunque sus fronteras se mezclen. Un libro sobre arte estudia o reproduce obras. En un libro de artista, la publicación puede constituir la propia obra: su estructura, sus materiales y las acciones que propone al lector participan de la creación. Una encuadernación artística, por su parte, puede interpretar un texto existente mediante una nueva construcción y un lenguaje plástico propio. Nada obliga a que estas publicaciones sean caras o suntuosas. Un cuaderno fotocopiado puede plantear una experiencia más intensa que un volumen revestido de materiales costosos. La calidad artística exige una relación significativa entre la idea y su realización; el precio, el tamaño y la rareza no permiten deducirla.

Imaginemos un relato sobre una desaparición impreso en páginas progresivamente transparentes. Si esa transparencia transforma lo que alcanzamos a leer, el material está interviniendo en la narración. Si únicamente añade un efecto vistoso, su función será ornamental. La diferencia se reconoce preguntando qué perdería la obra al cambiar de soporte.

El fotolibro hace especialmente visible esta cuestión. La presentación de la exposición fotos & libros. España 1905-1977, organizada por el Museo Reina Sofía, explica su importancia a partir del conjunto: las fotografías ordenadas producen argumentos y significados que superan a cada imagen individual. 2 Elegir una fotografía implica decidir también cuáles la preceden y la siguen. Un rostro puede adquirir sentidos distintos junto a un paisaje vacío, una celebración o una fachada derruida. El tamaño de reproducción aproxima o distancia; una página sin imágenes introduce una pausa. El lector recorre una composición cuya duración controla con las manos. Por eso, trasladar a un libro las mejores fotografías de una exposición no garantiza un buen fotolibro. Hace falta una lógica de lectura. El trabajo editorial incluye renunciar a imágenes excelentes cuando interrumpen esa lógica: una decisión comparable a suprimir una buena página que debilita una novela.

España dispone de antecedentes que ayudan a comprender esta colaboración. El dossier del Reina Sofía destaca la colección Palabra e Imagen, de Lumen, con diecinueve títulos publicados entre 1961 y 1975. Impulsada por Esther Tusquets y Oscar Tusquets, reunió a escritores, fotógrafos y diseñadores para trabajar con ambos lenguajes en un mismo proyecto. 3 Su interés permite pensar una relación más exigente que el acompañamiento decorativo. La fotografía puede discutir con el texto, introducir una distancia o descubrir algo que las palabras dejan fuera. Para que exista ese diálogo, cada lenguaje necesita conservar capacidad de iniciativa.

La relación entre escritor, artista visual y editor plantea una negociación de autorías. ¿Quién establece el orden? ¿Puede una imagen contradecir el sentido de un párrafo? ¿Qué ocurre cuando una solución visual espléndida vuelve ilegible el texto? Las respuestas determinan la obra tanto como la elección de sus materiales. En este proceso, editar exige escuchar y tomar decisiones. El escritor debe aceptar que la página posee dimensiones y ritmos; el artista visual necesita considerar cómo se lee una secuencia; quien diseña articula las relaciones entre todos esos elementos. Al editor le corresponde sostener una propuesta coherente y hacerla realizable.

Un ejemplo contemporáneo aparece en Comisura, editorial madrileña incluida en la convocatoria de ArtsLibris. El sello define su trabajo mediante publicaciones donde conviven lenguajes artísticos distintos y defiende la lectura atenta como parte de su proyecto. Su propuesta muestra que la mezcla puede constituir una línea editorial continuada. 1 4 También resulta revelador un crédito concreto. En la presentación de proyectos para ArtsLibris 2026, el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya identifica Historia 29, de Josep Lluís Escudero Pla, con tutoría de Àlex Llovet, diseño de Kentaro Terajima e impresión de Tecno Art. Esa relación de responsabilidades hace visible el trabajo que media entre unas fotografías y un libro. 5

Reconocerlo ayuda a comprender la edición como creación compartida, con aportaciones diferentes que merecen quedar identificadas.

La encuadernación protege las páginas y establece su comportamiento. Determina cuánto abre un volumen, qué parte de una imagen queda próxima al lomo y qué movimientos admite. En un libro pensado para desplegarse, la unión entre sus partes puede ser decisiva para comprenderlo. El perfil profesional de encuadernación artística recogido por el Instituto Nacional de las Cualificaciones incluye precisamente el diseño de la arquitectura del libro, sus elementos de protección y sus contenedores, mediante técnicas tradicionales y contemporáneas. El oficio integra construcción, funcionalidad y expresión. 6 Un cosido visto, unas tapas rígidas o un formato en acordeón adquieren sentido por lo que permiten hacer. La destreza del encuadernador consiste también en prever el uso: una obra concebida para ser manipulada necesita soportar esa experiencia. La fragilidad puede formar parte de una propuesta artística, pero debería ser una decisión consciente.

Esta mirada devuelve protagonismo a trabajos que la conversación cultural suele relegar. Impresores y encuadernadores intervienen en el resultado mediante conocimientos que condicionan la reproducción de una imagen, la resistencia de una unión o la apertura de una doble página.

La autoedición permite reunir decisiones que habitualmente se reparten entre varios profesionales. Quien concibe el proyecto puede controlar el formato, el calendario y la circulación. Esa autonomía resulta fértil cuando una obra necesita probar formas difíciles de acomodar en un catálogo existente. A cambio, obliga a resolver tareas poco visibles: presupuestar, corregir, preparar archivos, revisar pruebas, almacenar ejemplares y encontrar lectores. La libertad creativa necesita tiempo, recursos y criterio editorial. Autoeditarse puede significar colaborar con otros profesionales conservando la responsabilidad sobre el conjunto.

Las tiradas limitadas añaden otra cuestión. Pueden responder a un procedimiento manual, a una previsión prudente de demanda o a una decisión artística. Su número, por sí solo, explica poco. Conviene saber qué hace singular cada ejemplar y qué trabajo justifica su coste. Aquí aparece una tensión cultural: el libro permite reproducir y compartir una obra, mientras que la escasez puede restringir su acceso. Una edición numerada merece examinarse por su propuesta y sus condiciones de producción, sin convertir la limitación en un certificado automático de excelencia.

El precio importa porque determina quién puede comprar. También importa cómo llega la publicación a quienes no pueden hacerlo. Bibliotecas, centros de documentación, librerías especializadas y ferias pueden ampliar las oportunidades de consulta, aunque cada una ofrezca condiciones diferentes.

La propia Comisura vincula su suscripción con la posibilidad de planificar materiales y tiradas. Esa explicación permite observar una realidad económica concreta: las decisiones formales dependen también de cómo se sostiene un proyecto editorial. 4 El desafío consiste en remunerar el trabajo sin perder de vista la circulación. ArtsLibris ayuda a situar esa conversación al reunir publicaciones y agentes que ensayan distintas respuestas. Su interés cultural debe medirse también por las relaciones que facilita entre quienes hacen los libros y quienes se acercan a leerlos.

El libro puede ser una obra de arte cuando su forma participa de lo que cuenta y nos obliga a prestar una atención nueva. Para reconocerlo hay que abrirlo, recorrerlo y comprobar qué sucede entre sus páginas. La belleza empieza entonces a ser una experiencia compartida.

Fuentes consultadas

  1. ArtsLibris. ArtsLibris MACBA Barcelona 2026. Programa y relación de participantes, 2026. https://artslibris.cat/feria/artslibris-macba-barcelona-2026/
  2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. fotos & libros. España 1905-1977. Presentación de la exposición, 2014. https://www.museoreinasofia.es/exposicion/fotos-libros-espana-1905-1977/
  3. Museo Reina Sofía y Acción Cultural Española. Fotos & libros. España 1905-1977. Dossier de prensa; comisariado de Horacio Fernández, 2014. https://recursos.museoreinasofia.es/descargas/Documento/dossier_fotos_y_libros.pdf
  4. Ediciones Comisura. Presentación editorial y explicación del modelo de suscripción. Sin fecha; consulta: 5 de noviembre de 2026. https://edicionescomisura.com/
  5. Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya. L’IEFC participa a la Fira Internacional ArtsLibris MACBA Barcelona 2026, 2026. https://www.iefc.cat/es/agenda-detalle/liefc-participa-a-la-fira-internacional-artslibris-macba-barcelona-2026/
  6. Instituto Nacional de las Cualificaciones. Encuadernación artística. Perfil profesional, sin fecha; consulta: 5 de noviembre de 2026. https://incual.educacion.gob.es/web/extranet/cualificacion?_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_1EKAmeDTJhPj_assetEntryId=9640937

Reportaje documental elaborado con fuentes públicas consultadas  y asistencia de IA en su documentación. 

BEATRIZ CASO – Punto y Seguido