Una trama para desmontar la trama

0
74

Tengo nostalgia de mi época de espía y etarrólogo. La edad es muy mala. Lo mismo que antes me caducaban los talonarios de médicos sin usar, ahora no salgo de una consulta para meterme en otra. Canta la próstata y no acabo de pegar un gatillazo cuando estoy acojonado pensando en el siguiente. Dice la uróloga que es la tensión por alcanzar el éxito, que me calme. Ya querría yo verla a ella, cuando la prójima que he conseguido subir a la habitación empieza a soltar carcajadas y dice, a punto de ahogarse: ¿para esto he venido? ¡ayyy…pobre!

El otorrino me ha mandado un corticoide, porque es tiempo de alergias. No te emociones, me ha dicho todo serio. Esta alergia tuya es muy rebelde y, a lo peor, el corticoide no sirve. Si notas disfunciones eréctiles vente a la consulta y te lo cambio, que ya tengo en mi cuenta dos suicidios por culpa de eso. La gente no sabe que es incompatible poder oler como un perro pachón siguiendo a una perdiz y querer trabajar con Nacho Vidal en la industria del porno. Vamos a centrarnos en los atascos por culpa de los pólenes y dejamos por ahora la sordera, que eso tuvo su causa en la mili en artillería y ya estás acostumbrado.

Entre unas cosas y otras —la uróloga y el otorrino— ahora me da ardor por las tardes. La médico de cabecera me remite a la de aparato digestivo —veo la vejez porque todas las médicos son chiquillas. Para mi que no han podido aun terminar ni el BUP—. De entrada, la muchacha quiere hacerme una gastroscopia y una colonoscopia. Me rebelo, me cabreo potentemente —con la falta que me haría esta potencia para otras cosas—. No voy a dejarme hacer ninguna prueba vergonzante, le digo a modo quijotesco, o sea, subiéndome a la silla de la consulta y clamando como un político en un mitin. Tengo muy mala experiencia con esas intromisiones de gomas, tubos y cámaras en la intimidad. A un amigo le hicieron una colonospia y estuvo más de dos años mandando poesías y cartas con corazones al médico encargado de esos chismes invasores. Se enamoró el pobre del de la manipulación sin gayumbos. Estaba desesperado porque no le contestaba las cartas.

Me olvido de los médicos e intento redirigir mi vida por otros derroteros. La vida termina: como el amor, como las promesas —te amaré siempre, estaré contigo hasta el último día, nunca te dejaré—, como la pasión y las buenas intenciones. Termina, pasas al crematorio y se acabó el problema.

Recibo una llamada de la Secretaría de Estado de Urdimientos, Chanchullos, Chollos y Enjuagues —en adelante SEUCCE— adjunta a Moncloa. Se han fijado en mi época de etarrólogo y les ha extrañado que, con el éxito de las operaciones que llevamos a cabo, estuviese exactamente treinta y un años sin hablar, sin problemas, hasta que la muerte de Antonio Asunción y mi compromiso con él me llevaron a escribir “De prisiones, putas y pistolas” y unos años después “Cuarenta años de cárcel, sin redención”.

El encargado de la captación no se anda con rodeos: ¿Tú que opinas del follón de la Fontanera y del electricista navarro? Hombre —contesto prudente— en peores garitas he hecho guardia. No me puedo pronunciar de golpe y porrazo. Tengo que estudiar el asunto antes de elaborar un informe, que yo soy serio para estas cosas como la UDEF y la UCO. Así, a bote pronto, estas cosas le ocurren al Estado por la incompetencia de sus gestores. Hay mucho listillo metido a político que, si rascas un poco, ves rápidamente que es tonto. Tú no puedes poner a hacer un puente a un peón de albañil, ni a dirigir un ministerio complicado, un partido complicado o una situación complicada, a un tío con la efepe, con todos mis respetos a la efepe, electricistas, chapistas, mecánicos y la leche en pasta, que yo los admiro, porque no soy capaz ni de colgar un cuadro.

Me pongo en marcha para elaborar mi informe y un plan de trabajo y me doy cuenta inmediatamente del problema original: Tenemos un equipo de trabajo —leo mil periódicos, oigo mil tertulias y diez mil monólogos de todas las tendencias—, tenemos un equipo de trabajo en ese problema que es una mezcla calcada de Mortadelo y Filemon, y Torrente. De ahí solo pueden salir desastres.

Sánchez es un hombre con varias características clarísimas de personalidad: es muy inteligente, afanoso de poder por encima de todo, con una enorme capacidad de resistencia y —peligro— con un ego hipertrofiado. Está rodeado de pelotas incapaces de llevarle la contraria. Le tienen terror y ha organizado un partido cesarista. Ríete tú de aquello de Guerra: el que se mueve no sale en la foto. Todos le bailan el agua y eso lo conduce al fracaso. En las empresas comunes, y dirigir un Estado lo es, hay que tener gente que te lleve la contraria —de la puerta para adentro y luego salgan a trabajar todos a una— porque si te rodeas de alabanzas pierdes el sentido de la realidad y te estrellas sin remedio.

Cuando Sánchez se retiró cinco días a reflexionar y luego volvió, dijo que con más fuerzas, iba tocado por los ataques, judiciales y de gran eco social desatados contra su familia. Los pelotas y tiralevitas —esto lo deduzco de todo lo leído en estos meses en mi condición de viejo desocupado— siempre urdiendo conductas que puedan agradar a su señor, tienen ideas brillantísimas que ahora vemos desveladas por la lectura de sumarios que han sido hechos públicos. Incluso con los sumarios secretos, los periodistas, que son bastante cabrones y tocan los huevos con profesionalidad, habían sacado centenares de datos de las actividades —presuntamente todo— de lo que se ha dado en llamar fontanería socialista.

Los pelotas, ignorantes y poco “leídos y escribidos”, no saben que está todo inventado y que no hay nada más que echar mano de la historia. ¡Cojones! que hasta el Duque de Lerma, que era un experto en artimañas para robar, se tuvo que meter a Cardenal de la Iglesia, me viene a la memoria ahora que está al llegar el Papa para aplacar las embestidas contra el sanchismo, se tuvo que meter a Cardenal para que no lo ahorcaran.

¿Van a llegar ahora —presuntamente se lo juro— una periodista de cuarta división y un especialista en oficios varios con su flamante título de efepe a decir que haya que tocar a un juez, a un fiscal, a un guardia civil como si fuesen una mafia de pacotilla del Campo de Gibraltar? La UCO, acreditada sobradamente, te desenreda la madeja por mucho que tu digas que se pongan de perfil porque aun queda gente que vende su trabajo pero no se venden ellos. Queda gente que soporta las tensiones de quienes ocupan sus puestos pensando en agradar, arrodillados al político de turno y resisten hasta las informaciones reservadas que huelen a presión peloteril porque su decencia parece inscrita en su adn. He trabajado años con policía y guardia civil, les debo la vida y los admiro. A estas gentes, una banda de Pepe Gotera y Otilio, Torrente o Mortadelo y Filemón no les duran ni medio telediario. A los sumarios me remito. No hace falta una nueva trama para romper la trama, la trama de tuercebotas está desmontada.

© Manuel Avilés Gómez. Todos los derechos reservados

Artículo anteriorMediodía: la revista que ayudó a dar voz al 27 sevillano
Estudió en el Padre Suárez y Filosofía en el Hospital Real (Granada), Criminología y Derecho en Alicante. Funcionario del Cuerpo Especial de Instituciones Penitenciarias y, entre otros puestos de trabajo: Director de Nanclares de la Oca, Director de PIcassent en Valencia, Director del Psiquiátrico Penitenciario de Alicante y Director de Palma de Mallorca. Director de Seguridad Ciudadana y Tráfico en Gijón. Asesor Ejecutivo - en materia de Bandas Armadas- en la Secretaría de Estado del Ministerio de Justicia e Interior. Dedicó muchos años, exclusivamente a la banda terrorista Eta. Jubilado tras cuarenta años de trabajo . Actualmente se dedica exclusivamente a las motos y a la literatura. He escrito, hasta ahora los siguientes libros: «De Prisiones, putas y pistolas». El desmantelamiento de ETA en la cárcel. / El Gato tuerto - una violación que no fue. 357 Magnum. Por ti me juego la salvación - pura antropología./Los confesores reales . La influencia de la Iglesia en lapolítica/ y el más reciente: Cuarenta años de cárcel. Sin redención. Una visión de la historia de España desde los ojos de un niño, joven, adulto desde la postguerra hasta hoy. Forma parte, como Comisario, del Festival de Novela Negra e Histórica: Quijote Negro e Histórico, que se celebra y organiza el Ayuntamiento de El Pedernoso (Cuenca)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí