Ante el Estado de Desecho, salvados por el Papa

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Escribo desde el impacto, además de estupefacto por la situación política, desde la depresión que me ha producido acudir a un festival literario maravilloso —Lloret Negre, en Lloret de Mar un sitio paradisíaco, de imborrables recuerdos, de disfrutes inolvidables, de placeres sin cuento— y que la primera pregunta, al tropezarme con uno de los capos del festival, fuese: ¡Tío, qué bien estás! ¿Te has implantado pelo?

Depresión. El pelo es lo único que no se me ha caído de toda mi geografía. Lo demás, en cascada por todos los lados e irremisiblemente, anda por los suelos. Menudo aterrizaje en ese magnifico festival, Lloret Negre: ¿te has hecho implantes? He tenido siempre melena de negro africano, como si llevara en la cabeza dos mochos de fregona. En la decadencia me preguntan por los implantes en Turquía.

Nada más volver del festival —soy un sentimental en el fondo— intentando paliar el abandono sufrido, sublimando el amor desaparecido de mi chica, me he dado varias vueltas por las calles de Benalúa y Babel, por si encontraba al abuelo que me pidió la semana pasada el pan sobrante en la mesa sin limpiar de la terraza. No lo he encontrado. Persistiré en el empeño. Estoy dispuesto a invitarlo a desayunar todos los días mientras Sánchez – Manual de resistencia- nos siga manteniendo las pensiones. El amor es efímero. Me llamaba, me escribía, me buscaba. Ahora nada. Yo la busco, le escribo, sueño con ella dormido y despierto y ha desaparecido.

No hablo en broma sino muy en serio. Quiero desayunar con el abuelo que buscaba pan abandonado en mesas ignotas. Es una forma de tener claro, yo mismo, que la solidaridad con los más pobres no es algo religioso sino meramente humano. Compartir con los iguales y más desfavorecidos nos hace seres humanos y no acaparadores de dinero, aunque en mi caso no acapare nada. Realmente me ha dejado jodido la imagen del abuelo pidiéndome que le deje coger el pan, dejado por los anteriores comensales, en una mesa a la que le faltaba ser limpiada. Me pasa eso a mí, me veo pidiendo un trozo de pan en mi ancianidad, y me pego un tiro o me quemo a lo bonzo, como en las primaveras árabes, ante la subdelegación del gobierno, que es la representación del poder estatal en la provincia, aunque no sirva para nada. El suicidio como expresión de dignidad, que diría Albert Camus.

En mi estupefacción me cuesta dar pie con bola. Leo el auto de imputación de Zapatero. Leo el sumario, leo las conclusiones de la UDEF y leo mil noticias relativas a esta gran estafa, incluidas muchas conversaciones que, hasta en el lenguaje utilizado, huelen a mafia que tiran para atrás.

En el año noventa y siete conocí a Zapatero cuando aún no era nadie. Lo he escrito otro día. Me invitó la Universidad de León a dar una conferencia sobre terrorismo. Aunque me invitaron solo, yo tiré de mi amigo Antonio Asunción que se había defenestrado a sí mismo por la fuga de Roldán. Llegamos juntos al aula majestuosa leonesa y —la estrella era Asunción y yo un segundón casi anónimo—. Me la sudan todos los honores, las medallas y los reconocimientos y, ahora mismo cambiaba la Cruz de Isabel la Católica, la de Carlos III, un millón de euros y siete u ocho años de cárcel por un fin de semana en Lloret con mi chica desaparecida.

Zapatero peleaba entonces por hacerse con el control del PSOE leonés y era un profesor de Derecho —ni titular ni catedrático…un profesor— en la universidad leonesa. Al terminar la conferencia fuimos a cenar aquella sopa de trucha, de la que ya he hablado y Antonio hablaba con Zapatero de cómo Mayor Oreja le había pedido consejo – porque no tenía ni puta idea de prisiones- sobre a quién colocaba allí. Se negó a colocar a Gil Lázaro que suspiraba por el puesto y estuvo tentado de recomendarme a mí. Consultado un servidor, le dije: no me gustan los despachos, las políticas de pasillo ni las intrigas palaciegas. Me gustan las trincheras y en ellas voy a seguir. Idénticos argumentos repetí en otra conferencia en Mallorca ante el fiscal anticorrupción y la Inspectora General de ese sitio – las cárceles- que fueron mi casa durante Cuarenta años, sin redención. La charla con Zapatero en los momentos posteriores a la charla universitaria y en la cena me hicieron ver a un hombre dedicado a crecer políticamente, un poco simple, intentando ser siempre agradable, amigo de frases hechas, que pretendía solemnizar para aparecer como brillante y nada más. Un señor mediocre, sin ánimo de ofenderlo, que me sorprendió al alcanzar la presidencia del gobierno. Un hombre a años luz de Felipe, de Guerra, de Belloch o del mismo Asunción. Esa fue mi impresión. Tanto es así que, a día de hoy, veo imposible que haya sido capaz de organizar la trama que se le adjudica de oro, petróleo, níquel y no sé cuántas cosas más. La impresión actual, desde mis conocimientos criminológicos y de miles de delincuentes, alejado de cualquier filia o fobia socialista, es que la trama la han organizado otros aunque lo hayan liado para ser cabeza y número uno, dada su trayectoria y su prestigio como presidente. El dinero es muy goloso, los inmuebles, las joyas los lujos, las putas… Aquí tenemos dos frases para la historia muy similares. “Ser socialista es tener muy poco normalmente y estar dispuesto a dar mucho” —Zapatero— “Soy feminista por soy socialista” —Ábalos—. Haced lo que ellos os digan y no hagáis lo que ellos hacen, como ya avisó Jesús de Nazaret hace veintiún siglos.

Que un padre intente apoyar el negocio de sus hijas es normal, pero que meta a las niñas como publicitas o como gestoras del marqueting o como sea en ese marrón indica una tontuna fuera de lo común porque “la policía no es tonta” y son miles los casos de testaferros o beneficiarios en la persona de las novias, las esposas, las madres, las hijas y todo tipo de parientes. No hay nada más tonto que meter a familiares en primero, segundo o tercer grado en un negocio que no sea ajustado a derecho al milímetro. Cualquier negocio que tenga sobres con dinero metidos en un radiador, tipos que trampean con las administraciones, que buscan continuamente asesoramiento para bordear leyes, etc… es un negocio condenado, cuando menos al conflicto, y ahí no se mete a los hijos.

No entro en la postura socialista oficial de meter este gran follón en la guerra para quitar a Sánchez de en medio. Las diligencias son del año 2024, o sea hace año y medio al menos, cuando aún no se habían desatadas las batallas que se están librando ahora mismo.

Sánchez —no me muevo ni un centímetro de considerarlo Maquiavélico, inteligentísimo, ambicioso y afanosos de poder— se pronuncia por resistir. Quienes no votan una moción de censura contra él —PNV y Junts, por ejemplo, los Bildus, los Sumar y los Esquerras, también— les importa Sánchez y su proyecto de resistencia un rábano. Ellos solo quieren seguir en la pomada del poder mientras puedan conseguir cosas de él y luego dejarlo tirado para pasar a la oposición.

Es muy difícilmente sostenible una defensa ordenada y racional cuando hay una ristra de joyas que parecen cogidas directamente del asesinato de la familia del zar, aquellas que llevaban cosidas a la ropa las hijas para intentar conservarlas, en la Revolución Rusa.

Me considero amigo de Esteban Urreiztieta —participé en muchas tertulias en Onda Cero, en Mallorca, con él— y de Ángeles Escrivá a la que más de una clase sobre etarras le di cuando era solo una chiquilla iniciándose en el periodismo —magnifico su artículo sobre la secretaria de Zapatero, Gertrudis—. A estas alturas de la situación me merecen mucha más confianza Urreiztieta y Angeles, que todo el resto de personas interesadas que meten mano en este gran follón. Esto solo lo arreglan unas elecciones claras y urgentes. Sánchez es un tipo con suerte, aparte de saber resistir. Siendo agnóstico y laico, el Papa viene a salvarlo. La visita del Papa, miles de sotanas y de ornamentos sacros van en ayuda de Sánchez y los medios irán cantando goris goris, olvidando, al menos por unos días a Zapatero y los sobres de billetes escondidos en bolsas de palos de golf.

Terminado este artículo tengo que parar el envío al editor. Salta otra noticia: la guardia civil entra a registrar al sede del PSOE en Ferraz buscando datos y evidencias de la financiación ilegal del partido. Esto no aguanta más. Sánchez rezando con el Papa en este mismo instante. Hay que cambiar el rezo de Laudes por la convocatoria electoral.

©MANUEL AVILÉS GÓMEZ. Todos los derechos reservados.

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Estudió en el Padre Suárez y Filosofía en el Hospital Real (Granada), Criminología y Derecho en Alicante. Funcionario del Cuerpo Especial de Instituciones Penitenciarias y, entre otros puestos de trabajo: Director de Nanclares de la Oca, Director de PIcassent en Valencia, Director del Psiquiátrico Penitenciario de Alicante y Director de Palma de Mallorca. Director de Seguridad Ciudadana y Tráfico en Gijón. Asesor Ejecutivo - en materia de Bandas Armadas- en la Secretaría de Estado del Ministerio de Justicia e Interior. Dedicó muchos años, exclusivamente a la banda terrorista Eta. Jubilado tras cuarenta años de trabajo . Actualmente se dedica exclusivamente a las motos y a la literatura. He escrito, hasta ahora los siguientes libros: «De Prisiones, putas y pistolas». El desmantelamiento de ETA en la cárcel. / El Gato tuerto - una violación que no fue. 357 Magnum. Por ti me juego la salvación - pura antropología./Los confesores reales . La influencia de la Iglesia en lapolítica/ y el más reciente: Cuarenta años de cárcel. Sin redención. Una visión de la historia de España desde los ojos de un niño, joven, adulto desde la postguerra hasta hoy. Forma parte, como Comisario, del Festival de Novela Negra e Histórica: Quijote Negro e Histórico, que se celebra y organiza el Ayuntamiento de El Pedernoso (Cuenca)

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