Mercedes Guerrero es una autora cordobesa cuyas novelas, en general, fusionan ficción y realidad histórica, aportando una visión del contexto histórico en que se desarrollan. Publicó su primera novela, El árbol de la Diana en 2010 a la que siguieron otros títulos: Las sombras de la memoria, La última carta, La mujer que llegó del mar, Sin mirar atrás y la última, La sinfonía de Julia, publicada en 2023
Esta novela parte de un episodio histórico poco conocido: la expedición organizada en 1937 por el gobierno de la República española para evacuar a los llamados niños de Rusia, o niños de la guerra, a distintos países europeos, con la finalidad de protegerlos de los horrores de la guerra civil. Uno de estos grupos llega a Leningrado, donde inicia un recorrido vital marcado por diversos escenarios y por los grandes acontecimientos del siglo XX.
Narrada en tercera persona, la obra se articula en torno a dos relatos o líneas argumentales que se alternan a lo largo de los 32 capítulos. Este recurso estructural mantiene el interés del lector, atento a las conexiones y concordancias entre las variadas situaciones y personajes, atento a las pistas que los relatos paralelos van proporcionando progresivamente. Como hilo conductor de la trama, la autora recurre a un elemento que da continuidad y cohesión a los relatos: una misteriosa piedra dotada de poderes ocultos.
Comienza la novela en Kabul, en 2004, durante la guerra que enfrenta a Rusia y Afganistán. Allí, la doctora Edith Lombard, miembro de Médicos Sin Fronteras, atiende a una mujer embarazada que acaba de morir, consiguiendo salvar la vida del bebé que esperaba. Al retirar las pertenencias de la fallecida le llama poderosamente la atención un collar con una piedra de ámbar con forma de pera que la mujer lleva al cuello. Edith lo reconoce de inmediato: la joya había sido robada en Quebec, en la casa de sus padres, unos veinte años atrás, durante un asalto en el que murió su madre.
Cuando pocos meses después regresa a Canadá, Edith lleva consigo la joya, obsequio del marido de la mujer fallecida, agradecido por haber salvado la vida de su hijo. Ya en Canadá, los recuerdos de su infancia, las historias en forma de cuentos sobre niños exiliados en lejanos países contadas por su madre, la búsqueda de pruebas que revelen la procedencia de la piedra, así como la reserva de su padre respecto a su pasado, que, además, insiste en que se deshaga de ella, ocupan una parte fundamental de este relato.
El segundo capítulo inicia una narración paralela. Es junio de 1937. En el puerto de Santurce el buque Habana zarpa con más de cuatro mil niños españoles y un grupo de cuidadores. Entre ellos se encuentran los protagonistas: Rafael Celaya y su hermano Joaquín, que se pierde durante la travesía en uno de los trasbordos, así como Manuel, Iñaki, Victoria, Teresa y Alejandro, unidos por un destino común.
Tras una accidentada travesía, son muy bien acogidos a su llegada a Leningrado. La vida se hace confortable, si bien, marcada por la nostalgia de España. En 1941 la situación cambia radicalmente. Hitler invade y asedia Leningrado. Ya adolescentes, los jóvenes deben adaptarse a las nuevas circunstancias e integrarse en labores de apoyo al ejército soviético: Iñaki, Rafael y Manuel participan en acciones de resistencia, mientras que las chicas colaboran en la asistencia sanitaria.
En una arriesgada operación, Iñaki roba de un camión militar alemán varias cajas que aparentan contener armas, pero que en realidad están repletas de joyas y objetos de valor expoliados de los palacios imperiales. Días después, Iñaki muestra a sus amigos una pequeña piedra de ámbar con forma de pera que, por su tamaño, había pasado inadvertida y había decidido quedársela.
Finalizada la guerra europea y sin posibilidad de regresar a España, continua la peripecia vital de los protagonistas: amistad, ayuda mutua, amores, sufrimiento, desengaños, incluso, muerte. Sus vidas se adaptan sorteando los diversos y trascendentales acontecimientos históricos que se suceden, en un recorrido que el lector irá descubriendo progresivamente a lo largo de las páginas de esta extensa novela.
Hemos leído esta novela en el grupo de lectura Páginas de Pluma de Albolote. No ha habido una opinión mayoritaria sobre la obra sobre la obra en su conjunto.
Coincidimos en que la historia narrada es interesante, muy bien documentada y escrita con un estilo ágil y directo que facilita su lectura. También coincidimos en el acierto de la estructura dual de la novela.
A partir de estos puntos comunes, las opiniones se diversifican. Un grupo valora especialmente los sentimientos de amistad y lealtad que se desarrollan entre los personajes y destaca la habilidad de la autora para entrelazar numerosos personajes y situaciones, logrando un conjunto que avanza con fluidez y mantiene el interés hasta el final valorando positivamente la novela.
Sin embargo, a otro grupo, en el que me incluyo, nos ha gustado menos la novela. En los párrafos siguientes apunto los motivos que, al menos en parte, explican esta valoración diferente.
La autora al contextualizar los hechos y personajes históricos aporta información y descripciones, que, con frecuencia, se superponen a la acción principal relegándola, lo que ralentiza el ritmo narrativo, y hace decaer el interés de la historia que avanza de forma desigual, con altibajos.
Por otra parte, la estructura de la novela, articulada en dos líneas argumentales, potencia la intriga y el misterio. Sin embargo, en determinados momentos, las pistas que se ofrecen en uno y otro relato, el manifiesto buenisimo de los protagonistas, así como la facilidad, e incluso simpleza con la que se resuelven algunas situaciones, hacen que los giros narrativos resulten deducibles y previsibles, restando en parte la intriga y la sorpresa que dichos giros debieran generar. Incluso el desenlace final, construido mediante un dialogo, sensiblero y almibarado, adolece de este defecto.
© José Gómez Fernández-Cabrera
Club de lectura “Páginas de Pluma”. Albolote



