Narradora, poeta, dramaturga y figura clave de la literatura gallega contemporánea
Xohana Torres (Santiago de Compostela, 1931 – Vigo, 2017) fue una voz que eligió el gallego como lengua de creación en un tiempo en que hacerlo era casi un acto de resistencia. Su nombre, sin embargo, ha quedado velado por el polvo de la indiferencia editorial y cultural, incluso dentro del propio canon literario gallego. En esta entrega de nuestra sección Autores olvidados, rescatamos su legado: firme, visionario y esencial.
Infancia entre silencios y exilios interiores
Xohana Torres nace en el seno de una familia con profundas raíces en Compostela, pero su infancia transcurre en un tiempo herido: la posguerra. Como tantos escritores de su generación, crece en una España marcada por la censura y el exilio cultural. La lengua gallega, relegada al ámbito doméstico, sobrevive como lengua de afecto, no de prestigio. A partir de los años cincuenta se instala en Vigo, ciudad que se convertirá en el escenario vital de gran parte de su obra. Allí se vincula a movimientos culturales que propugnaban la recuperación del gallego como lengua de creación literaria. En un contexto dominado aún por el patriarcado intelectual, la figura de Xohana Torres emerge con una voz singular y consciente de su lugar como mujer y escritora.
El compromiso con la lengua gallega: escribir para existir
Una de las claves de la obra de Xohana Torres es su compromiso insobornable con la lengua gallega. Su escritura no responde a una elección estética o de estilo, sino a una decisión ética. En sus propias palabras, «A miña lingua é unha parte esencial do meu ser; non podo escribir doutra forma.”
(Declaraciones recogidas por María Xesús Lama). Consciente del carácter marginalizado de su lengua en el sistema literario español, Torres convierte cada poema, cada página, en un acto de afirmación. Su participación en el grupo Brais Pinto —junto a escritores como Xosé Luís Méndez Ferrín o Xosé Luís Franco Grande— fue determinante. Este colectivo, formado en Madrid por estudiantes gallegos, defendía la dignificación del gallego como lengua de cultura, rompiendo con el tradicionalismo ruralista de buena parte de la literatura gallega anterior. Xohana Torres, sin embargo, va más allá: introduce una sensibilidad moderna, feminista, simbólica.
Su primer libro de poemas, «Do sulco» (1957), publicado en la legendaria editorial Galaxia, es una obra de madurez precoz, sorprendente por su intensidad emocional y por el uso de una imaginería poderosa y profundamente telúrica. El mar, el cuerpo, la memoria y el dolor forman parte de un paisaje simbólico que ya anuncia muchas de las constantes de su poética. Pero es en «Estación ao mar» (1980) donde alcanza una plenitud estilística y conceptual. El mar, que aparece constantemente en su obra, se convierte en metáfora del deseo, del viaje interior, del exilio, pero también de la escritura como travesía incierta. Torres incorpora en esta obra un tono elegíaco y meditativo, conjugando lo íntimo y lo político sin fisuras. Una constante en su poesía es la tensión entre el lenguaje y el silencio, entre el cuerpo que siente y el mundo que reprime. Su condición de mujer atraviesa la obra sin estridencias, pero con una firmeza ética. Reivindica el lugar de la mujer en la literatura no solo como objeto de mirada, sino como sujeto de palabra.
Si en la poesía Xohana Torres construye un lenguaje lírico y simbólico, su incursión en la narrativa no es menos ambiciosa. En 1971 publica «Adiós, María», una novela singular dentro de la narrativa gallega de posguerra. Lejos del realismo social que imperaba en otros ámbitos literarios, esta obra introduce una estructura fragmentaria, simbólica, que recuerda por momentos a Virginia Woolf o a Clarice Lispector. «Adiós, María» es, a su manera, una novela experimental, en la que los tiempos narrativos se entrelazan y las voces femeninas tejen una polifonía de silencios, ausencias y resistencias. El personaje de María —y su madre, y las mujeres que la rodean— representan un mundo femenino oprimido, pero resistente. Como indica María Xesús Lama, una de sus principales estudiosas, “la novela configura un universo simbólico donde la mujer y la lengua gallega comparten un mismo destino de marginalidad y afirmación”. La novela recibió el Premio de la Crítica de Galicia en 1980, aunque no logró, sin embargo, el reconocimiento editorial que merecía. Hoy sigue siendo una obra de culto, pero difícil de encontrar incluso en bibliotecas especializadas, y escasamente editada fuera de Galicia.
Otra faceta menos conocida —pero igualmente valiosa— de Xohana Torres es su trabajo como dramaturga y autora de literatura infantil y juvenil. En estos ámbitos desarrolló una escritura más accesible, aunque no menos cargada de simbolismo. Destaca especialmente su obra «Polo mar van as sardiñas» (1968), una pieza teatral breve destinada a un público infantil, en la que se mezcla lirismo y crítica social. También su libro «Pericles e a balea» (1984) representa un hito en la literatura infantil gallega contemporánea, por su originalidad y su delicadeza. Con un lenguaje sencillo pero no simplista, Torres aborda temas como la soledad, el descubrimiento del otro o la imaginación como forma de resistencia. Además, fue pionera en la escritura de teatro radiofónico en gallego, trabajando durante años en Radio Nacional de España en Galicia, donde dirigió el programa Raíz e Tempo, uno de los primeros espacios dedicados a la cultura gallega en las ondas públicas.
En toda la obra de Xohana Torres hay una constante pulsión feminista, aunque ella no se adscribiera explícitamente a corrientes teóricas. Su literatura cuestiona los roles impuestos, denuncia la falta de voz de las mujeres, pero lo hace desde una estética propia, sin caer en el panfleto. Su modernidad es ética, lingüística y formal. Es también una autora que se resiste a los encasillamientos. No pertenece a ninguna escuela cerrada, no busca la popularidad, no se adapta a modas. Su escritura nace del compromiso con una lengua y con una visión del mundo. Esta desobediencia silenciosa es, probablemente, una de las razones por las que ha sido apartada del foco editorial.
Olvido institucional y ausencia en los planes de estudio
Pese a su relevancia, Xohana Torres ha sufrido una paulatina invisibilización. No forma parte habitual de los programas de literatura en secundaria ni en la universidad, fuera del ámbito gallego. Su obra rara vez se reedita. En los catálogos de grandes editoriales, brilla por su ausencia. Incluso en los estudios sobre literatura gallega, su nombre se menciona de forma marginal o subordinada a figuras masculinas como Méndez Ferrín o Blanco Amor. Esto plantea preguntas incómodas sobre los mecanismos de canonización literaria y el papel de las mujeres en la construcción de una literatura nacional. ¿Cómo es posible que una autora que escribió en gallego cuando hacerlo era un riesgo, que renovó la narrativa, la poesía y el teatro, esté hoy prácticamente fuera del mapa?
Legado y recuperación: una tarea pendiente
En los últimos años, algunos intentos por recuperar su figura han comenzado a dar frutos. En 2021, la Xunta de Galicia le dedicó el Día das Letras Galegas, lo que supuso una cierta revitalización de su obra. Se reeditó parte de su poesía, y algunos centros escolares comenzaron a trabajar con sus textos. Pero queda mucho por hacer. La editorial Galaxia y el Consello da Cultura Galega han puesto en marcha proyectos para digitalizar y poner a disposición del público parte de sus manuscritos y grabaciones. Universidades como la de Santiago de Compostela han acogido congresos sobre su figura, y escritoras más jóvenes —como Ledicia Costas o María Reimóndez— reconocen en Torres una influencia esencial.
Aun así, su obra sigue sin una edición crítica completa, y muchas de sus piezas teatrales están prácticamente perdidas o sin catalogar.
Volver a Xohana Torres hoy no es un gesto de nostalgia, sino de urgencia. En un tiempo en que se reabren debates sobre la pluralidad lingüística del Estado, el lugar de las mujeres en la literatura y el valor de las voces disidentes, su escritura ofrece una brújula ética y estética. Leerla es escuchar una voz que no se somete, que elige el gallego con plena conciencia, que construye mujeres que no piden permiso para existir. Es, también, asomarse a una literatura de una belleza singular, que mezcla lirismo y denuncia, cuerpo y paisaje, intimidad y política.
Xohana Torres no quiso nunca ser una escritora de moda. Su obra, escrita contra el silencio, contra la exclusión, contra el olvido, no se presta a los fuegos artificiales. Es una obra exigente, sí, pero también luminosa. Como las mareas que tanto amó, su literatura viene y va, pero siempre regresa, porque está escrita en una lengua que resiste, y en una voz que no se apaga.
Si la literatura gallega contemporánea tiene una fundadora silenciosa, esa es Xohana Torres.
Referencias.
Bibliografía seleccionada:
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«Do sulco» (1957) – Poesía
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«Adiós, María» (1971) – Novela
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«Estación ao mar» (1980) – Poesía
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«Pericles e a balea» (1984) – Literatura infantil
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«Polo mar van as sardiñas» (1968) – Teatro
Estudios críticos y recursos:
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Lama, María Xesús: Xohana Torres: palabra e compromiso. Editorial Galaxia.
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Consello da Cultura Galega – Archivo digital de autoras.
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Edicións Xerais – Dossier Día das Letras Galegas 2021.
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Universidade de Santiago – Congreso sobre literatura e xénero (2021).
REDACCIÓN Equipo Punto y Seguido



