SǏWÁNGMAN 3/6

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El maestro Heng sonrió, pero decidió guardar silencio.

Pisaron la ciudad oscura y lluviosa. No tardaron en llegar a su destino. Todo un cementerio de coches.

Quiero que camines entre los coches muertos. Tu alma elegirá tu compañero de metal. Solo debes escuchar…

Leónidas caminó entre todos aquellos coches aguardando su final. Rugía el alma de algunos. En otros solo percibió el silencio. El alma del joven se hallaba conectada ahora en aquellos coches heridos, muertos.

De repente sintió un rugido potente que retumbó en la profundidad de su alma. Reparó en un Camaro negro clásico. Se paró frente a él y las almas de los dos guerreros se unieron.

¡Vaya con mi querido hijo y pupilo! Veo que tienes buen gusto. Un Camaro clásico negro. Sí. Estaba claro que os reconoceríais. — recitó con una sonrisa misteriosa.

Pagaron lo que pidieron por el vehículo en el desguace COCHES COMPRIMIDOS.

El maestro Heng se desplazó al día siguiente con Leónidas al taller de coches.

Déjamelo a mí. Te lo entregaré renovado y nuevo. El motor rugirá hasta en el mismo infierno Leónidas. Y la carrocería será del mejor acero reforzado. — Respondió Frank Jones, gerente del taller de reparación COCHES RENACIDOS y fiel amigo del Maestro Heng desde que eran jóvenes. Aquellos monjes con hábitos oscuros serían maestros sagrados, pero gustaban de disfrutar de los coches con un gran motor por las extensas carreteras de Vernocis.

Gracias Frank —respondió con humildad Leónidas. Estrechó las manos de aquel hombre con grasa de coche.

Bueno. Lo dejamos en tus manos. Cuando lo tengas amigo mío nos avisas. —dijo Heng. —Leónidas espéranos fuera. Tengo que hablar con Frank.

Se reunió poco después con Leónidas que se hallaba absorto en su Camaro negro.

El maestro y su pupilo caminaban por las calles mojadas de Vernocis.

No recuerdo ningún día que Vernocis luciera soleada. —dijo Heng con una sonrisa. —Te dejo caminando con tu propia compañía, por esta fascinante ciudad. Herida sí, pero maravillosa. Algún día sé muy bien que lucirá soleada y limpia. Quiero que explores cada rincón. Sus calles. Sus gentes. Que la sientas totalmente tuya. Familiarízate con ella y luego regresa. Recuerda que siempre te recibiremos en las montañas donde te vimos crecer, con los brazos siempre abiertos. Frank es amigo leal mío desde que éramos muy jóvenes. Ahora conoce quién eres. Tienes en el taller una tapadera. Cuando necesites algo en la ciudad, acude a él. No revelará jamás a nadie tu verdadera identidad. Su alma la conozco bien. Es leal y noble. Ese taller arreglará a tu leal compañero de metal cuando lo necesites.

Gracias Heng. —Dijo Leónidas con emoción no contenida. Se acordaba mucho de su padre a diario, pero en la figura del Maestro Heng tuvo un digno sustituto de aquella figura paternal que le arrebataron.

Leónidas caminaba con sus vaqueros azules y camiseta negra ajustada. Su pelo corto al uno destacaba su bello rostro. Era un bello joven. Su mirada lo expresaba todo. Se cruzó con una linda joven. Sus cabellos castaños los llevaba recogidos en una coleta alta. Unos mechones de cabello caían suaves sobre su rostro. Llevaba unas estilosas gafas de pasta negra que dotaban a la muchacha de un toque intelectual. No pasó desapercibida para nuestro Leónidas.

Sonrió a la linda joven y la chica le devolvió la sonrisa iluminándose todo su angelical rostro.

Pero la joven no tardó en doblar la primera esquina hasta perderse en uno de los edificios altos. La ciudad de Vernocis estaba sembrada de rascacielos. La inmensa riqueza y la extrema pobreza se daban siempre en la ciudad.

Leónidas admiraba cada rincón de aquella ciudad. A cada paso, sus calles, su olor, sus colores y su gente iban impregnándose en su corazón. De repente se detuvo frente a un piso de diez plantas. Sí. Era el piso donde fue arrojado por Ojo de Cristal. Su casa. Su antiguo hogar.

El corazón le dio un vuelco y sintió que los ojos se le humedecían.

Aun escuchaba en las noches los gritos desgarradores de sus padres al ser quemados vivos por Ojo de Cristal.

Padre. Madre. Hermanas. Regresé de la muerte para vengaros. Y así lo haré. Ojo de Cristal pagará caro la sangre derramada…—dijo Leónidas alzando la mirada hacia los cielos empapándose de la fría lluvia. La ciudad lloraba siempre por él.

El joven caminaba errático envuelto en pensamientos del pasado. El hambre se despertó de repente cuando olfateó una rica empanada de la panadería MASA JUGOSA. Entró en la tienda y compró una bolsa llena de panecillos calientes y una jugosa empanada de atún para entregar a los maestros sagrados. También había huevos para hacer ricas tortillas, como le señaló la dependienta. Una señora mayor encantadora de mejillas sonrosadas. En el almacén de la panadería alguien hacía ruido con unas botellas de cristal.

¡Valentina ten cuidado con las botellas no vaya a romperse ninguna!

Sí tía Beth. Tengo cuidado.

Mi sobrina Valentina siempre va con prisas y tira todo al suelo. Es incorregible. Esta juventud siempre con prisas. Gracias joven. Vuelva pronto.

Leónidas advirtió que las gentes eran humildes y buenas. No merecían corruptos y asesinos.

Cuando se alejaba de la tienda, la linda joven de coleta alta le adelantó con prisas. Iba cargada con bolsas que parecían pesar mucho. La chica tropezó y cayó al suelo desperdigándose todo el contenido de aquellas bolsas.

¡No! ¡Maldita sea! ¡Todos los panecillos al suelo! ¡Y los huevos rotos! ¡Qué dirá mi tía Beth!

¿Puedo ayudarte? —preguntó Leónidas al observar a la linda chica de coleta alta en apuros.

Se sonrieron. Otra vez

Las bolsas seguían en el suelo una hora después. Leónidas y Valentina conversaban como si se conocieran de toda la vida. Sus almas se reconocían de vidas pasadas.

Ya todos los días Leónidas acudía a visitar a Valentina a la salida de la panadería MASA JUGOSA forjándose así una férrea amistad.

El maestro Heng como el resto de los monjes de las montañas, se hallaban contentos con el cambio de Leónidas. Supieron al instante que se había enamorado perdidamente de Valentina. Aquel poderoso sentimiento mitigaría el odio que llevaba forjado en el corazón Leónidas hacia sus enemigos. No era bueno albergar tanto odio. Podía destruir a una persona. Y no sería un purgador ejemplar si el odio corrompiera sus entrañas…

Una de aquellas veces que Leónidas caminaba en dirección a la panadería, se topó de frente con un hombre fuerte y alto como una torre. Vestía todo de negro. Ni un pelo crecía en su monstruosa cabeza. Uno de sus ojos era de cristal. Leónidas lo reconoció al instante y el corazón dio una sacudida. Apretó los puños, pero no dijo nada y continuó su camino. Ojo de cristal se introdujo en un taxi y se perdió entre el mar de coches.

Maestro Heng. Ahora debes revelarme todos los nombres. Hoy el destino hizo que me tropezara con Ojo de Cristal…el ser que odiaré hasta la muerte.

Llevabas un tiempo sin pedirme los nombres. Aquella chica…Valentina…te hace bien. Mantendrá tu odio a raya. Pero sé que debes purgar la sangre derramada de tu familia y así lo haré. Te daré ya los nombres y sus direcciones. Una vez los tengas procede como desees. Pero seguiré sin revelarte el cuarto de momento. Considero innecesario facilitarte su nombre. Primero limpia las calles de los tres asesinos a sueldo. Y luego decide si quieres eliminar al cuarto.

El maestro Heng le entregó un papel doblado. Leónidas lo desplegó leyendo los tres nombres y sus direcciones.

© Verónica Vázquez. Todos los derechos reservados.

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Santiago de Compostela 1978. Tiene formación y experiencia en secretariado. Pero su verdadera pasión siempre ha sido el cine y la literatura. Seguidora del género de suspense. También siente fascinación por el cómic de terror clásico considerándolo un exquisito arte. Gusta escribir sus historias como una película. De gran imaginación, en el año 2020 publica dos novelas de suspense en sello digital de Grupo Planeta, Click ediciones. En 2022 un audiolibro de «La sombra de Marcos» en plataforma Nextory. En 2023 comienza a realizar colaboraciones con microrrelatos de terror, en «Hojas Sueltas» En abril del 2023 gana convocatoria de relatos en la revista LO DESCONOCIDO con el relato de terror EL PASILLO. En junio del 2023 la productora indie TEATRO ROBÓTICO DEL MISTERIO dramatiza en audio el relato de terror de infectados ¡CORRE!. En noviembre de 2023 gana convocatoria “La noche del licántropo” de la productora de audio LUX FERRE AUDIO con su relato de terror LA MONEDA DE PLATA para ser dramatizada en audio en el podcast Martes de Terror. En 2024 publica su novela de terror paranormal EL BALÓN ROJO en la web CALAMEO. En mayo del 2024 gana la convocatoria de relatos MIEDO EN CASA con su obra EL HOGAR DEL DIABLO, que será publicada en una antología digital por la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de Sevilla, Icas y el Ayuntamiento de Sevilla. En agosto del mismo año, gana la VIII convocatoria de relatos en la revista digital DRAGÓN ESCRITOR con su microrrelato de terror TE PERTENECE. El fragmento de su novela de terror EL BALÓN ROJO se publica en la prestigiosa revista de México “delatripa” también en el mes de agosto de 2024 INSTAGRAM: Veronicavazquez_escritora / FACEBOOK: Verónica Vázquez ( El miedo es mi tinta) / X (Twitter) : @veronicav1978

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