LOU ANDREAS SALOMÉ: Matrimonio con Carl Friedrich

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HISTORIA DE LAS MUJERES, LOU ANDREAS SALOMÉ, UNA MUJER LIBRE.

2ª PARTE. MATRIMONIO CON CARL FRIEDRICH ANDREAS SALOMÉ, UN MATRIMONIO NADA CONVENCIONAL.

En este nuevo contexto, que le permitiría entrar en nuevos círculos intelectuales y artísticos conocería al hombre con quien se casaría,(1887), Carl Friedrich Andréas, un erudito, especialista y profesor de Lenguas Orientales. El matrimonio con Andreas fue un matrimonio muy especial, pues nunca llegaría a ser consumado, ella aceptó casarse pero con la condición de que Paul Rée permaneciera con ellos. Creía que al comprometerse en matrimonio no tenía por qué cambiar su relación con Rée, pero unos meses antes de celebrarse la boda, en la primavera de 1887, Paul Rée, sintiéndose traicionado se marchó. Lou no pudo olvidar nunca esta marcha, el dolor de esa separación, ni perdonarse la culpa por esa ruptura. Años después seguiría hablando con gran añoranza de ese tiempo. Paul Rée abandonó también la filosofía, su obra quedó a la sombra de la obra de Lou y de Nietzsche, sus dos amigos, y comenzó entonces sus estudios de medicina, vivió solo y ejerció como médico de campesinos pobres en un pequeño pueblo rural, llamado Celerina, y allí vivió hasta su muerte, en octubre de 1901, cuando al parecer, se precipitó mientras escalaba desde el desfiladero Charnadura, sobre el río Inn, desde donde se logra divisar la roca Surlej en el lago de Silvaplana, distante apenas 10 km, donde Nietzsche sufrió la iluminación del eterno retorno. Su muerte quedó envuelta en el misterio, nunca se pudo determinar si había sido un accidente o un suicidio.

Hendrid Gillot, su primer mentor, vuelve a aparecer de nuevo, en los momentos más importantes de su vida, sería él quien los casaría a través de un matrimonio civil en Sandport, en San Petersburgo.

En la biografía de Lou Memorias Retrospectivas, se cita una segunda condición, que ella impuso a Andreas, que no habría relaciones sexuales y que dormirían en estancias separadas. Condición demasiado dura para ser aceptada por Andreas, que quizá imaginaba que tras un periodo de convivencia Lou cedería, pero no fue así. Llegaría a amarlo, pero ella seguía negando su sexualidad. El matrimonio con Andreas le procuro estabilidad y seguridad en lo afectivo, quizá él ocupo el vacío que había dejado su padre con su muerte prematura, con Rée también tenía esta relación de amistad, pero Rée era demasiado sumiso, demasiado generoso con Lou, y eso lo alejaba de él, Andreas tenía un carácter fuerte y temperamental, y a pesar de tener relaciones extramaritales durante su matrimonio, sin entender por qué, a él volvía una y otra vez. Era como una especie de “deber” y así decía “tengo que”, y “le llevaba la impaciencia” , y sin saber cómo ni por qué, después de estar separados durante un largo tiempo, a veces seis meses, un año, y mientras viajaba por París, Viena, Múnich, regresaba una y otra vez, quizá como una especie de purificación, de purga de su egoísmo o individualidad, intentando llevar un vida que fuera más allá de sí misma, más allá de sus deseos, como ella misma nos cuenta:

Mi amor por mi marido-comenzó- no puedo expresarlo de otra manera, con una exigencia interior…estar dispuesta a renunciar a una misma como ser individual”

O quizá por un sentimiento de culpa, por sus relaciones extramaritales, que tuvo varias, o al fin y al cabo, porque algunas vivencias y experiencias bastante fuertes los unieron para siempre. En Miradas Retrospectivas, compendio de las memorias de una vida, cuenta que el día antes del compromiso Lou pudo presenciar como Andreas se autolesionaba, hiriéndose en el pecho con una navaja, también cuenta que una noche mientras él se recostó junto a ella en el lecho, ella se despertó oyendo los estertores de su esposo, ella le estaba casi estrangulando, en un estado de duermevela.

Lo que a Salomé le atrajo de Andreas era su carácter, a veces brusco y otras veces, íntimo y suave, en él había una mezcla de refinamiento y rudeza. Quizá se debía a su origen, en él se mezclaba lo oriental y lo europeo, él procedía de una antigua familia aristocrática de origen iranio-armenia por parte de padre y alemán por parte de madre, se dedicaba a la investigación y a la enseñanza universitaria. Esta mezcla entre el europeo pragmático y el oriental místico, sedujo a Lou. Como si ese mundo contradictorio fuese descubierto en él, sin apenas contradicciones, sin conflictos, lo oriental y lo occidental, lo primigenio y lo consciente, lo primitivo y lo cultural, unidos . Al fin y al cabo ella era rusa, y su alma era oriental en él descubrió esa parte de la que había sido arrancada a temprana edad. De Lou sabemos su deseo por unir esos dos mundos, esas dos formas aparentemente opuestas de entender el mundo, su búsqueda permanente de lo oriental que asociaba a lo intuitivo, lo místico, la evidencia interior, frente al ser pragmático de Occidente, que se rige por la lógica, el raciocinio, el fin en sí mismo. A Lou le interesaba más el camino, a Andreas la meta. Él se dedicaba a la enseñanza, siempre estaba emprendiendo nuevos proyectos juntos a sus discípulos, en renovación constante. Andréas era un hombre ambicioso, luchador, con un gran afán de conocimiento, su máxima era que todo conocimiento debía partir de la vivencia y de la evidencia interior; ella admiraba su empuje para llevar hacia adelante todo lo que él creía que merecía la pena, y al contrario a negarse en rotundo a hacer lo que no se ajustaba a sus ideales, eso le traería problemas en el trabajo y problemas económicos, sentía un profundo odio hacia el mundo de las apariencias, la hipocresía y el fingimiento social. De cualquier forma y a pesar de sus afinidades hubo dificultades de entendimiento en la pareja que irían saliendo poco a poco a la luz.

Mientras él se dedicaba a una tarea rutinaria, solitaria, de estudio e investigación, Lou comenzó a sentirse asfixiada en ese ambiente cerrado, entonces retomó de nuevo sus viajes por Europa y volvió a reencontrarse con sus amigos y a sentirse libre de nuevo.

Durante los cinco primeros años de matrimonio se instalarían en Berlín, en los círculos literarios que frecuentaba conocería al, Georges Ledebour , editor del diario socialdemócrata de Berlín, que sería después un importante político, con él mantendría una larga e íntima relación que estuvo a punto de provocar la ruptura del matrimonio. Ella cedió a las exigencias de su marido para que rompiera con esta relación, Ledebour no se lo perdonaría jamás. Tampoco las cosas serían igual dentro del matrimonio, aunque en apariencia lo eran.

Después se trasladaron a una villa en el campo, villa Waldfrieden, en Schmargendorf, cerca de Berlín, es a partir de ahí cuando Lou se refugia en la soledad y en la escritura y empieza a tomarse en serio el hecho de escribir . Comienza a publicar en una revista llamada Tribuna libre, donde se encontraría con viejos conocidos y con figuras de prestigio. Escribe sobre mujeres y sociedad, “¿Qué es ser mujer? “ ¿En qué consiste la naturaleza femenina? sus preocupaciones en esta época van giran en torno al tema del amor y el matrimonio y el tema de la libertad en la mujer, y también escribiría los artículos sobre Nietzsche que formarían parte de la obra definitiva “Friedrich Nietzsche en sus obras”. Escribe “El Diario de Vos”, “Vossische Zeitung”, una especie de diario de referencia del Berlín de la época y “Personajes femeninos de Ibsen”, “Hendrik Ibsens Fruegestalten” (1892), primera monografía sobre Ibsen escrita por una mujer. En esta obra analiza con una mirada psicológica los personajes femeninos de diferentes obras teatrales del dramaturgo noruego Hendrich Ibsen (1828-1906), uno de los fundadores del modernismo teatral, conocido como “el padre del realismo” cuyo teatro feminista e innovador, cuestiona el orden establecido; sus obras, entre ellas, Casa de Muñecas, Espectros y la Dama del mar, abordan temas como la igualdad de género, la autorrealización y las expectativas sociales. El viaje de Nora, la protagonista de Casa de Muñecas, hacia la independencia refleja la lucha que muchas personas especialmente mujeres, siguen enfrentando hoy día. En cada uno de estos personajes de Ibsen, Lou encuentra la vía de acceso para su libertad.

Este nuevo círculo de amistades va evolucionando y pasa de ser un círculo intelectual y academicista, como era el círculo que había establecido con Paul Rée en Berlín, a un círculo de artistas e intelectuales más cercanos a la bohemia, escritores y artistas cuyos nombres no dejará de mencionar en sus memorias como uno de sus más enriquecedores recuerdos.

Cuando viaja a París en 1894, la ciudad está en ebullición, se había convertido en una ciudad vibrante y en transformación, con un fuerte contraste entre el optimismo de la Belle Époque y las tensiones sociales y políticas, fruto de la inestabilidad política y de las tensiones entre ideologías diversas, entre ellas el auge del movimiento obrero y de los movimientos feministas. La ciudad se consolidaba como centro cultural y artístico de referencia, de innovación en literatura, pintura, música y arquitectura, aunque también enfrentaba desafíos que marcarían su evolución futura. En París conoció la eterna fiesta bohemia de la ciudad de la luz, y paso mucho tiempo con el dramaturgo alemán Frank Wedekind, naturalista, poeta, escritor, cuya obra “El despertar de la primavera” fue censurada y considerada un escándalo por hablar del despertar de la sexualidad en unos adolescentes.

Allí vivió una experiencia muy importante para ella, pues fue la primera vez que se separó de su marido, durante seis meses; de las experiencias en esta ciudad escribió dos narraciones Fenitsschka, historias de mujeres donde recoge sus vivencias y emociones, y Una divagación, reflexiones sobre el amor y el matrimonio, en ella reflexiona sobre sus relaciones con Gillot, su primer amor, un amor idealizado de juventud, su amistad con Nietzsche, Paul Rée y su amor por Andreas.

En su viaje a Viena, al parecer Lou fue presentada a Freud, en Viena frecuentaba amistades femeninas entre las que se encontraban mujeres asociadas a los movimientos femeninos más progresistas, entre ellas la escritora Marie y Ebner-Eschenbach, introduciéndose en nuevos círculos de intelectuales y artistas. En esta ciudad conocería al neurólogo Friedrich Pineles ,conocido como Zemek, con quien tendría una relación, su familia la consideró su esposa durante doce años, a pesar de que ella nunca aceptó casarse con él oficialmente pues ello implicaba divorciarse de Andreas, lo que nunca hizo. Zemek, Fue el médico que la trató tras la muerte de Paul Rée, en 1901, muerte que no superaría jamás, y que la hizo sentir tremendamente culpable, creyéndose responsable por su ruptura con él, este médico también trataría a Rilke.

Fue cuando realizó un viaje a Múnich en compañía de su amiga Frieda von Bullow, a Frieda la conoció en 1892, tras su estancia en Tempelholf, fue una de sus más íntimas amigas, con quien compartió viajes a Viena, a París, a Múnich, a San Petersburgo; escritora berlinesa, de ideas avanzadas y liberales, cuya gran voluntad de acción la llevaría muy lejos, y con puntos afines como la importancia que daban al mundo de los afectos en la mujer; sería en una conferencia en Múnich, cuando conocería a quien, según dicen, sería el verdadero amor de su vida, al poeta checo Rainer María Rilke, al que unió un gran amor pasional y espiritual que duró durante toda la vida del poeta.

Pero esto ya lo contamos en el próximo capítulo.

Bibliografía:

Lou Andreas-Salomé. La aliada de la vida, trad. María Pons, Barcelona, Crítica, 2001]

Dalia Ventura, BBC News Mundo. 26 de Diciembre 2020.

Paul Rée. Observaciones Psicológicas. https://.www.fundacionorotava.org

García Pardo, P “Vida y obra de Lou Andréas Salomé: una aportación al estudio psicoanalítico de la feminidad”. Memoria para obtener el título de doctor. Bajo la dirección del doctor Gerardo Gutiérrez Sánchez. Facultad de Filosofía. Universidad Complutense de Madrid, 2009. https://docta.ucm.es

https://grandeslibros.aceprens.» Ibsen o un dramaturgo en defensa de la mujer»

ANTOÑETA BERNARDINO

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