Exposición sobre el Greco y su legado en la pintura moderna europea en el Prado

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El Museo del Prado estrena una exposición sobre el Greco y su legado en la pintura moderna europea

Madrid, 15 de septiembre de 2025 — Desde el pasado 13 de septiembre, el Museo Nacional del Prado acoge la exposición “El Greco y la invención de lo moderno”, una ambiciosa muestra que explora por primera vez de forma sistemática la influencia del pintor cretense en los grandes movimientos artísticos de la Europa de los siglos XIX y XX. Con más de 70 obras procedentes de colecciones públicas y privadas internacionales, la exposición constituye uno de los hitos expositivos del año en el panorama museístico europeo.

La muestra, comisariada por Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del Prado, junto con la historiadora del arte francesa Béatrice Joyeux-Prunel, ha sido organizada en colaboración con el Musée d’Orsay de París y el Städel Museum de Fráncfort, donde viajará posteriormente en 2026.

Bajo el título “El Greco y la invención de lo moderno”, la exposición se articula en seis secciones temáticas que trazan un recorrido desde la recepción crítica del Greco en el romanticismo alemán hasta su presencia implícita en las vanguardias históricas del siglo XX. El punto de partida es la paradoja que recorre la figura del artista: su estilo, considerado “excesivo” y “extravagante” en los siglos posteriores a su muerte, se convierte a partir del siglo XIX en símbolo de libertad creativa, espiritualidad radical y ruptura con el canon académico.

“El Greco fue un pintor fuera de su tiempo, y esa rareza fue lo que sedujo a los modernos”, señala Portús en el catálogo de la muestra.

Uno de los núcleos más sorprendentes de la exposición es el que vincula al Greco con la llamada “modernidad periférica”: artistas como Carlos Schwabe, Lovis Corinth o Eugène Carrière, cuyas obras rara vez se han relacionado con el pintor toledano, aparecen ahora como herederos formales y conceptuales de su visión mística y deformadora.

Entre las piezas más destacadas figuran los préstamos excepcionales de la National Gallery de Londres (como el Retrato de un caballero), el Kunsthistorisches Museum de Viena, y la Barnes Foundation de Filadelfia, que cede temporalmente una Crucifixión inédita que influenció a Oskar Kokoschka.

El recorrido subraya también el impacto del Greco en el círculo de artistas vinculados al postimpresionismo y al expresionismo alemán, con obras de Paul Cézanne, Egon Schiele, Franz Marc o Lyonel Feininger. Especial atención merece la sección dedicada a Picasso, con bocetos y lienzos de su “época azul” y “época rosa” donde la impronta del Greco se hace patente, tanto en la composición elongada de las figuras como en el tratamiento de la luz y el espacio.

El catálogo reproduce una carta poco conocida de Picasso a su amigo Sabartés (1907), en la que afirma:

“El Greco me ha enseñado que la pintura es una fiebre: todo lo demás es costumbre”.

A pesar de su importancia internacional, la exposición no descuida el proceso de relectura del Greco en el contexto español, sobre todo a partir de la Generación del 98 y de artistas como Zuloaga, Juan de Echevarría o José Gutiérrez Solana, para quienes el Greco representó una estética radicalmente española, ligada a lo visionario y a lo ascético.

Un espacio singular está dedicado a la fotografía y el cine, con la proyección continua del documental “El Greco: pintor del futuro” dirigido por Carlos Saura en 1987, y fotografías de la serie que Manuel Álvarez Bravo realizó en Toledo en los años 30, en las que buscaba «el aura del Greco» en la arquitectura y la luz castellana.

Coincidiendo con la exposición, el Museo del Prado ha programado un ciclo de conferencias bajo el título “Herederos del Greco”, con la participación de especialistas como Estrella de Diego, Guillermo Solana y Barbara Rose, entre otros. También se han organizado visitas comentadas, itinerarios por el Toledo del Greco y un seminario internacional que tendrá lugar en noviembre con la colaboración del Instituto Cervantes y el Museo Picasso de París.

La recepción crítica ha sido notablemente positiva. Tanto Le Monde como The Guardian y El País han calificado la muestra como “una de las exposiciones europeas más inteligentes y arriesgadas de los últimos años”.

REDACCIÓN

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