La Semana Negra de Gijón ha cerrado su 38.ª edición con una afluencia récord y una programación que confirma al certamen como uno de los festivales literarios más dinámicos y populares de España, no solo en el ámbito del género negro, sino también en lo que respecta a la divulgación de la literatura contemporánea, el ensayo crítico y la creación gráfica.
Durante diez días, los muelles y explanadas de la ciudad asturiana se transformaron en una feria de pensamiento, novela y cultura popular, con más de 250 actividades gratuitas en las que participaron autores de más de veinte países, desde grandes nombres del thriller internacional hasta escritores emergentes del panorama nacional.
Premio Dashiell Hammett para Luis Artigue
El momento culminante de esta edición ha sido la concesión del Premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra publicada en español en el último año a Luis Artigue por El Evangelio del Oro Negro (Siruela, 2024). El jurado ha valorado «su audacia formal, su mirada crítica sobre las nuevas religiones del capitalismo y su capacidad para reinventar el noir desde una óptica contemporánea, con ecos de sátira bíblica y ensayo político».
En esta novela, Artigue —que ya había sido finalista en 2018 con Club La Sorbona— construye una trama que combina el espionaje corporativo, el fenómeno de las criptomonedas y la manipulación mediática de la fe. La historia sigue los pasos de un exprofeta reconvertido en asesor financiero, atrapado en un complot que mezcla religión, petróleo y tecnología. La crítica ha destacado su uso literario de la ironía, así como su capacidad para mezclar códigos narrativos sin caer en el artificio.
Voces y encuentros
Más allá del premio, la Semana Negra ha ofrecido un espacio transversal para el diálogo entre géneros. Han participado autores como Elia Barceló, Carlos Zanón, Berna González Harbour, Domingo Villar (homenaje póstumo), Rosa Ribas y Lorenzo Silva, entre otros. La presencia internacional ha contado con figuras como Leonardo Padura (Cuba), Claudia Piñeiro (Argentina) y Oliver Bottini (Alemania).
Además de la novela negra, el festival ha incorporado mesas sobre novela histórica, cómic político, crónica periodística y narrativas de la violencia institucional, ampliando el marco temático y generando un debate interdisciplinar muy valorado por el público asistente.
Un modelo híbrido y popular
La edición de 2025 ha reforzado el modelo de festival que combina cultura, divulgación y ocio sin perder su espíritu crítico. Con conciertos nocturnos, sesiones de cine, exposiciones de ilustración criminal y talleres para jóvenes lectores, la Semana Negra sigue demostrando que la literatura también puede ocupar el espacio público con naturalidad, sin solemnidad ni exclusiones.
El director del certamen, Ángel de la Calle, ha adelantado que la edición de 2026 explorará el eje temático “Fronteras y lenguajes”, con especial atención a la novela procedente de África, el Mediterráneo y el Caribe.
Redacción



