La felicidad y los problemas casi siempre van juntos, unos y otros alternando o unos superando a los otros. La felicidad no existe, solo los momentos felices. Hoy hace ocho años que Sánchez alcanzó la presidencia del gobierno. Yo lo creí. Me ilusionó verlo recorrer España en el Peugeot, con su dinero creía yo, acompañado de cuatro jabatos entregados a la causa, trabajadores admirables que, después, nos decepcionaron a todos. Yo aplaudía creyendo el discurso de Ábalos que, en el Parlamento afeaba la conducta del PP como corrupta y que él mismo, con su presidente que escuchaba arrobado, iban a eliminar de raíz y para siempre. Acuérdense: la Gürtel de Correa, la Púnica de Granados y otros muchos que trapicheaban con “volquetes de putas”, Bárcenas que dejó pequeño y en el olvido a Naseiro. En fin un rollo de chorizos que nos tenía sobrecogidos y pensando que el Estado no podía mejorar de ninguna manera con este lastre. Nos vendieron una ilusión que era mentira. Con dos cojones y mintiendo sin inmutarse.
La alegría también tiene una cara que da de vez en cuando. Hoy hace un año besé por primera vez a la mujer más preciosa que he conocido. Aunque suene a poesía barata, a novela de Corín Tellado, con piel de seda, boca dulce como el mejor néctar, cuerpazo inigualable, que ya habría querido pintar o tallar el mismísimo Miguel Angel. Con ella, Dalí habría sustituido a Gala en la ventana de su famoso cuadro y Picasso a Olga Khokhlova, porque ninguna le llega, a ella, a la altura de la alpargata. Hoy viviré intensamente el aniversario sin decir cómo ni dónde.
La literatura también me da alegrías. Como las motos. Los trenes —Puente está ocupado con las redes sociales— y tiene hecha un guiñapo la Alta Velocidad, que ni es velocidad ni alta. Más bien retraso. Una hora y veinte minutos hace tres días desde Albacete.
Me jubilé para esas dos cosas, las motos y la literatura. No pensaba en mujeres porque no quería hacer el ridículo a esta edad, pero ella surgió sin pensarlo ni buscarla.
Pensionista que adora a Sánchez, él se escuda en los abuelos que cobramos el día veinticinco de cada mes y somos todos como mi abuela Tobalina, que estaba convencida de que Franco le pagaba su pensión. A nosotros nos la paga Sánchez, gran baza electoral aunque los aves tarden más horas que aquellos trenes viejosde máquina de vapor.
Pensionista que ejerce de escritor para blindar el Alzheimer, para engrasar las neuronas, para defenderme del aburrimiento y la telebasura, hundo mi magra economía porque todos los viajes —hay que pagar gasolina, comida y hoteles— me resultan deficitarios, pero me dan alegrías. Hoy también, como recuerdo del beso eléctrico de hace un año, una alumna de taller literario, se lanza a la escritura y me envía un texto. Varias chicas, todas jóvenes, todas entusiastas, casi todas con niños, se lanzan a escribir: “…solo me quedaba el precioso y carísimo sujetador de encaje francés. Me tenía trastocada y lo sabía. Jugueteó con el borde del sujetador…Yo estaba que me moría, rogando que cruzara la frontera. Empitonada perdida de la excitación y casi cortocircuitando…”
¡Aleluya! Voy a tener que ampliar el Quijote Negro e Histórico y añadir…y erótico. Un Quijote con sonrisa vertical. Las mamás, profesionales, inteligentes, trabajadoras a tiempo completo, no solo hacen las camas y ponen lavadoras, no solo guisan para el jabato que llega sudado de la fábrica o del andamio. También escriben relatos eróticos. La realidad íntima se impone a la mierda en que se ha convertido la política.
Veo —en los ratos que me ha dejado libres el retraso mastodóntico del AVE— a Sánchez con los chicos socialistas, las Juventudes, enfervorizados y creyéndose todo lo que oyen. Sánchez ha puesto a funcionar —“magnis itineribus”— a marchas forzadas que dirían la tropas de César en las Galias, su Manual de Resistencia. Todo es un complot para derribar al gobierno. Nada hay de verdad en ninguna acusación. Todo son infundios de la fachosfera que quiere hacerse con el poder, derrocando a quien tan bien lo está haciendo.
“Ante los infundios, actuaremos con contundencia” — clama enérgico Sánchez— y creo, sentado en el suelo del andén de la Estación de Albacete, que Sánchez hace sinónimos de infundios a los procesos judiciales abiertos. Ojo, que mi fe en la Justicia está bastante tocada. Ya hablaré un día de esto con nombres y apellidos de sicarios y otra gentuza. “Hemos actuado —sigue enfervorizando al populacho juvenil— ante todo comportamiento que no es adecuado”. Ábalos, Koldo, Cerdán —que lo acompañaban en su lucha triunfante por recuperar el poder son cosa pasada—. No tienen nada que ver con él. Tampoco la periodista de investigación —que no ha escrito un solo libro y no se ha arruinado pateando la geografía porque la gente lee muy poco y compra menos—, la que han llamado fontanera y que, según los medios —fachosfera seguro— comenzó a funcionar con Cerdán de director presuntamente después de sus cinco días de retiro espiritual. Tampoco esa y su tropa tienen nada que ver.
Feijoo aprieta todo lo que puede, pero tanto él como Tellado tienen poco fuelle y menos carisma. Crudo está el asunto porque Sánchez, listo y Maquiavelo como solo él sabe, tiene además suerte. Se fuga, inteligentemente a ver al Papa. Ya lo he contado otra vez, pero voy a emular a Alsina: había un maracenero, muy comunista. No había ido jamás a misa y mucho menos a confesarse ni a comulgar. En el año 69-70, yo les daba clase de marxismo a unos cuantos de estos que querían aprender las nociones elementales del materialismo dialéctico. Este maracenero, más rojo y comunista que Lenin y Stalin juntos, se puso malo como se pone mala la gente en mi tierra: malo de estar acostado. Jodido por la fiebre llama a la hija y todo lo explicó con una frase. Niña, vete y llama al cura. No vayamos a pollas. Granaino perfectamente entendible: no vayamos a pollas. Las conversiones paulinas, repentinas, tumbativas, en el acto…cuando el avión tiembla.
Sánchez, en su tormenta perfecta resiste. Ya lo verán. Monaguillo diligente en las misas del Papa donde tengan lugar. Asistente en las playas de Canarias y colega de la señora Nogueras en Barcelona.
Los partidos que se quejan solo hacen brindis al sol, postureos inútiles. Noguera dice que son un pequeño partido que solo tiene siete votos. Justo, los votos que faltan. El PNV dice que la legislatura está acabada, Esteban pone cara de pésame pero sigue apoyando. Los de Bildu han cambiado su cara feroz y son corderos de Navidad custodiando el Belén. Me quedo gilipollas.
¡Y Page! Se ha convertido en un predicador cuaresmal, suave, mezcla de cisterciense y cartujo, señala pero no pega porque quiere ser otra vez cabeza de lista y meter politólogos jóvenes a vivir del rollo. ¡Mierda de Criminología, vivan los politólogos que son los que nos arreglan la vida a los vejestorios!
Después del Papa llegará el verano y nos iremos a buscar melanomas a las playas, a ver … yo nada porque la playa está cerca de mi casa y no voy ni muerto porque me riñe mi dermatóloga. Me sobra vitamina D con la moto y me sobra rayos ultra violeta. El verano lo cura todo. En octubre no nos acordaremos del hermano de Sánchez ni de la Fontanera ni de Koldo que, como nos descuidemos andará en un módulo mixto viviendo como Dios y con Koldo aún de ordenanza. Esto es un milagro. ¿Qué nombre le ponemos a la Virgen que se ha aparecido a Sánchez?
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