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La novela se construye alrededor de varias generaciones unidas por la memoria, la pérdida y los afectos silenciosos. Hay abuelos que se enamoran desde niños, padres que aprenden a serlo cuando todo se tambalea, hijos que observan y preguntan, y nietos que heredan historias que no siempre saben nombrar. Hay enfermedad, duelo y soledad, pero también humor, ternura y una esperanza pequeña y obstinada que se abre paso incluso en los días más grises.
Con una prosa cercana y luminosa, Pedro Simón retrata lo que casi nunca se cuenta: la épica de lo cotidiano, la familia que se recompone, la enfermedad sin melodrama, la dignidad de quienes siguen adelante sin hacer ruido y, sobre todo, el amor como un acto de valentía cuando ya nadie lo espera.
PUNTO Y SEGUIDO – Beatriz Caso



