París-Austerlitz, de Rafael Chirbes

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Hablar de Rafael Chirbes es, a mi juicio, hablar de la mejor literatura posible. En esta novela corta en la que el autor trabajó varios años y que se publicó recientemente de forma póstuma, Chirbes nos ha vuelto a dejar lo mejor de sí mismo y, como ya nos tenía acostumbrados en el resto de sus obras, el escritor nos cuenta una historia desde la sinceridad más apabullante, descarnada y brutal. Al igual que en otras de sus obras más breves, como La buena letra o Los disparos del cazador, Chirbes nos ha demostrado que en las distancias cortas se puede ser igual de vehemente, intenso y desgarrador, y que para contar una buena historia no es necesario extenderse innecesariamente a lo largo de centenares de páginas. La economía de medios, el hecho de ser capaz de condensar en apenas ciento cincuenta páginas una historia tan turbadora como la que nos trajo en París-Austeritz demuestra sobradamente la talla del que ha sido (y seguirá siendo) uno de los más grandes novelistas de la lengua española. Absolutamente alejado de la farándula literaria, Chirbes siempre rehuyó de la pompa y el boato que proporcionan el éxito o la fama. Para él, al igual que para otros grandes de la literatura como Camus, Sábato o Greene, lo importante era escribir, y eso lo hacía siempre apasionadamente, sin tapujos, denunciando a través de sus escritos la injusticia, la deshumanización, la hipocresía de una sociedad corrompida. Nunca tuvo miedo de llamar a las cosas por su nombre y ni siquiera cuando el reconocimiento y los honores literarios comenzaron a llegarle -tardíamente- en España, sucumbió a la tentación de dejarse llevar por los fastos y la vanidad. Chirbes fue siempre un escritor insobornable y de verdad que me gustaría que sus obras perdurasen y que formasen parte de las lecturas obligatorias en muchas escuelas. París-Austerlitz, tanto por la temática de fondo como por tratarse de su última novela, se ha convertido en una especie de testamento literario. Veinte años fueron los que el autor dedicó a la redacción de esta novela. Probablemente, como le sucede a la mayoría de los escritores exigentes, Chirbes no quiso sacarla a la luz hasta que no la consideró del todo terminada. Creo que no exagero si digo que esta novela breve es una auténtica joya, una obra maestra en la que el amor y la muerte pasean, como en la famosa película de John Huston, a lo largo de unas páginas cuya historia sobrecogedora no nos deja, no nos puede dejar, indiferentes. Quizá no se trate de su mejor novela, aunque eso siempre dependerá de los gustos, pero, sin duda, Chirbes logra brillantemente lo que ya nos tenía acostumbrados en sus otros textos: no solo pone el dedo en la llaga, sino que lo remueve para que nos duela, para que seamos conscientes del dolor.

París-Austerlitz es la historia de un amor que podríamos denominar sucio, y no digo esto porque trate de la relación entre dos homosexuales, sino porque la realidad que nos describe es completamente amarga, alejada de ese ideal amoroso que encontramos en las novelas románticas o en los cuentos de hadas. Más que una historia de amor, que lo es, es una narración sobre la ilusión del amor, o el amor como un espejismo, una especie de juego sin reglas que puede convertirse en una costumbre malsana y frustrante que termina truncándose y en donde el egoísmo termina por ganar la partida.

La historia en sí es muy sencilla: un hombre, en Madrid, recibe la noticia de que su antiguo amante está muriéndose de una enfermedad en París, la enfermedad que nunca se nombra en todo el libro aunque todos sepamos que se trata de la enfermedad tabú, estigmatizada: el SIDA. Así es como, en primera persona, el protagonista mira hacia su pasado y nos cuenta cómo, siendo muy joven, se alejó de su familia para irse a vivir a París, donde aspiraba a convertirse en un pintor de éxito. Sin embargo sus sueños de gloria se verán pronto truncados por la cruda realidad. Tiene que recurrir a trabajos miserables para lograr malvivir y apenas si gana para pagarse una pensión. Sin embargo, es consciente de que volver a Madrid supondría una derrota aún mayor, una humillación, y cuando ya está a punto de tirar la toalla, conocerá a Michel, un hombre maduro, un obrero tosco con un origen social bastante diferente que el suyo. Sin embargo, Michel lo acoge, lo cuida, lo mima, le da sinceramente todo cuanto puede darle, comparte su piso y su pobre salario para que el joven logre sobrevivir en una ciudad que le resulta tan bella como hostil.

La relación entre ambos hombres comienza siendo apasionada y sincera, pero paulatinamente se va enfriando y, aunque Michel insiste en mantenerla a toda costa, es el narrador quien se aleja poco a poco hasta que la relación se degrada inevitablemente. Si Michel había sido inicialmente su tabla de salvación, ahora el narrador siente que no soporta su carácter mundano, grosero y casi grotesco. El amor sincero que Michel siente, lo asfixia por completo y siente que ha llegado el momento de huir de nuevo y volverse a Madrid.

Como sucede en otras novelas de Chirbes, París-Austerliz es un texto intimista que nos muestra hasta dónde pueden llegar las dependencias emocionales, afectivas y sexuales de sus protagonistas. Como siempre, Chirbes utiliza una prosa limpia, clara, directa, para tratar la historia de dos personas que se atraen y se rechazan a partes iguales. El amor puede ser una liberación pero también una atadura que exige darlo todo, en especial cuando se está al límite de la ruptura. París-Austerlitz es la estación a la que su protagonista llegó siendo un joven pintor en ciernes que terminará convirtiéndose en una simple estación de paso, un apeadero. El final de esta obra sin duda puede resultar desolador, pero creo que no había otro final posible, ni mejor. Como lector, me habría gustado que Chirbes hubiera vivido más años, para regalarnos más novelas. Aunque eso ya no será posible, siempre podremos honrar su memoria y mantener viva su obra de la mejor manera: leyéndola.

© JAIME MOLINA GARCÍA.  Todos los derechos reservados (Cicutadry)

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Linares (Jaén) en 1969. Licenciado en Informática por la Universidad de Granada, institución donde trabaja en la actualidad, compaginando su actividad profesional con el ejercicio de la Literatura. Colabora en el blog literario www.cicutadry.es del que es administrador web , asimismo en HOJAS SUEELTAS Periódico cultural con artículos y reseñas, especialmente del género noir. Comenzó a escribir a los diecisiete años, y ha cultivado sobre todo el género del relato corto, siendo autor de más de cuarenta cuentos, algunos de los cuales han resultado premiados en certámenes literarios. En el género de la novela corta destacan su obra “El fantasma de John Wayne”, premiada en el Certamen de Novela Castillo-Puche en 2008, y “El pianista acompañante”, premiada en el Certamen Rei en Jaume de Narrativa en 2009. Es también autor de otras cinco novelas, de las cuales “Ambos lados del paraíso” (Una casa respetable) ha sido premiada con el Premio de novela Juan Valera en 2009. Con su quinta novela, titulada “Lejos del cielo”, del género negro, obtuvo el Premio de novela Blasco Ibáñez Ciutat de Valencia en 2011. Su sexta novela, titulada “La Fundación 2.1”, es una novela que trata el mundo de las relaciones a través de las redes sociales. En su última novela publicada, “Días para morir en el paraíso”, se adentra en el terreno de la ciencia-ficción. “Camino sin señalizar” es su último trabajo en el que vuelve al género negro.

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