SUEÑOS DE VERDE
La duda se agitaba en su interior,
haciéndole sentirse mal consigo mismo
al hacer tanto daño sin sentir nada,
sabiendo la necesidad de ser cruel.
Pero en aquellos ojos grandes y tristes
brotaron lágrimas tan humanas
como las de cualquier persona,
deslizándose hasta sus labios.
Y en la soledad de su oscuro apartamento,
desordenado y velado por la depresión,
aquellas lágrimas fueron el lienzo en blanco
donde dictar su última sentencia.
© Alexis Brito Delgado



