Pedro Casamayor Rivas, Guadix (Granada) 1971, desarrolla su vida entre Murcia y Granada. A la primera dedica su afinidad por la ecología y la agricultura y muchos jueves a impartir talleres de poesía y escritura creativa en la asociación Solidarios para el Desarrollo en el programa “Cultura en prisiones” y también en el de acompañamiento a personas mayores.

En su Granada más querida exhibe el amor por la familia y por los baños de naturaleza. Muchos fines de semana mata el hambre escribiendo tapas y cocinando versos en torno a un proyecto medioambiental, literario
y gastronómico con la asociación cultural “Altabaca” en la Casa de la poesía “Raro de Luna” de Gójar (Granada), donde organiza encuentros de literatura anuales en torno a la figura del escritor francés Christian Bobin, presentaciones literarias y residencias artísticas.
Además, forma parte del Club de Lectura Letra de Naturaleza, donde coincidimos todos los meses con debates acerca de temas ambientales y lecturas de literatura de naturaleza.
Entre sus publicaciones, encontramos:
Su primer poemario es Limaduras del Corazón, publicado por la editorial granadina Port Royal. El segundo libro de poemas, Los Conciertos del Frío, lo publica en 2017 con la editorial Raspabook.
Ha colaborado en varias antologías y libros colectivos como la antología animalista Animales entre animales de la editorial Raspabook, en la I Recopilación accitana Guadix se nos hace nostalgia y en el libro de poesía homenaje a los 43 estudiantes asesinados en Ayotzinapa Los 43 poetas por Ayotzinapa. También en la antología Contra. Poesía ante la represión, editada por la coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia, en la antología con efectos secundarios Los poetas hipocondríacos, ediciones Liliputienses y en la Antología de poesía actual Con humor propio. Hay otras colaboraciones en antologías.
.En noviembre de 2018 publica el libro Tinta de Luz en donde pone versos a fotografías de Ascensión Guillermo y en marzo de 2020 publica el libro de relatos en prosa poética Y de harina, la que admitas (editorial Raspabook).
Su último poemario es Atención, puerros sueltos (Ediciones El Gallo de Oro, 2026), presentado en la Feria del Libro de Granada de 2026. Para acercarnos a esta propuesta poética, hemos establecido un diálogo con el autor, una conversación en la que charlar es detenerse en los detalles, saborear el tiempo sin prisas, mezclar literatura y olores, cocina y versos. Estas son sus respuestas:
LOLA CALLEJON: Pedro, la primera pregunta (una pregunta múltiple) es casi obligada: ¿Por qué este título? ¿De dónde proceden los poemas que conforman este poemario? ¿Cómo se gestaron y cómo llegaron a convertirse en libro?
PEDRO CASAMAYOR: Este título simplemente es un juego de palabras con el que apelar al sentido del humor y a la ironía. Con toda la humildad posible descargar de importancia y solemnidad al hecho de escribir poesía. Un poco de cachondeo y simpleza frente el mundo de peso y pose de muchos poetas creo que nunca viene mal.
Ha sido un proceso relativamente rápido. Una vez localizados los diferentes espacios y temas en los que se desenvuelve el libro, los poemas han ido surgiendo de manera disciplinada, diaria sin pausa, con naturalidad, cucharada a cucharada, verso tras verso.
LC.:En la dedicatoria de tu libro dice:” Dedico este poemario a todos los puerros callejeros”. ¿Puedes explicarnos este juego de palabras y su significado?
PC.: Pensar en puerros para mí es pensar en bondad, en dulzura, en raíces profundas, en silencio, en fertilidad, en olor a tierra aporcada y eso me lleva a pensar en gente de bondad, en la gente buena de cualquier calle del mundo. A esta gente dedico el libro.
LC.:Aquí resuenan los versos de Machado: «Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan, / y en un día como tantos, / descansan bajo la tierra».
¿Qué similitudes y qué diferencias van a encontrar los lectores que se asomen a estos poemas con respecto a tus anteriores libros (o poemarios)?
PC.: Me acuerdo del comentario de algunos amigos en mi anterior poemario “Los Conciertos del Frío”: Pedro: – Hay muchos versos en donde me pierdo y que no llego a entender-.
Creo que en esta ocasión he optado más por un lenguaje y unas imágenes más sencillas. Buscar la simpleza, el silencio, quitar el exceso de adornos, necesitar solo las palabras adecuadas y justas creo que forma parte del proceso de maduración tanto en la escritura como en la vida.
LC.: Tu poemario está estructurado en 4 partes. ¿Qué papel juega cada una en el conjunto del libro?
PC.: Cada uno son centro y altar en un momento determinado del día, aunque el espacio donde más tiempo estoy es en la cocina. Allí es donde soy más libre. Donde siento en su totalidad la relación de amistad entre la leche, el limón y la canela.
Hay otros espacios y tiempos también cargados de significado en este libro como son el de la alcoba y su relación con la pareja, el de la pradera y con ella la necesidad de contacto con la madre tierra y la naturaleza y también la sensación ante el poema, ante el universo del libro y todo lo que le rodea.
LC.: La contemplación del paisaje y de la naturaleza que nos rodea, el ritmo adecuado y lento, el paladar conteniendo sabiduría de los ancestros, el guiso y la poesía…, son algunos de tus temas que se repiten de forma recurrente en lo que escribes. ¿Qué temas son los que más te interesan para plasmar en tus escritos? ¿Es el acto de comer algo político?
PC.: Mis temas son mis aficiones y entre ella están: las plantas, la agricultura, la paz, los pájaros, la cocina, el conocimiento del ser humano, la literatura y la calma. No podría escribir de otra cosa que no haya pasado por la mirada y por las manos de mi experiencia.
Creo que casi todo es un acto político. La forma de comer, los alimentos que compras y cocinas hablan de ti, de tus influencias y de tus inquietudes. El mejor homenaje a las mujeres que me educaron, a los maestros inolvidables de mi vida, a los agricultores de la vega es seguir cocinando platos sencillos, cercanos de temporada, tradicionales, calientes y de cuchara compartida.
LC.: En las citas de tu poemario aparecen Laura Esquivel, Luis Rosales, Jorge L. Borges, Chantal Maillar, Gustavo Duch, Jorge Riechmann, Mary Oliver o C. Bobin, entre otros. ¿Por qué estos autores? ¿Qué herencia hay de C. Bobin en tu poesía?
PC.: Ante todo son autores que admiro no solo por su forma de escribir sino por su postura ante el mundo, su mirada ante las desigualdades, abusos e injusticias. Sus escritos remueven y escuecen, te posicionan ante la realidad y esta es la sacudida que busco al leer un libro.
Ya quisiera yo haber heredado algo en mi escritura de Christian Bobin. Conseguir en alguno de mis poemas algo de su luz, de su contemplación, de su atención, de su sonrisa sería la mejor recompensa.
LC.:Leyendo tus poemas se pueden establecer conexiones entre distintos conceptos. ¿Qué dirías de las siguientes conexiones: Poesía/Soberanía Alimentaria/Naturaleza/Literatura de Naturaleza?
PC.: En todas esas conexiones son felices mis neuronas. Aspiro a seguir escribiendo de todo aquello que me duele y conmueve y de momento eso lo encuentro entre fogones, miradas de igualdad, clorofila, mestizajes y malas hierbas.
LC.: Por último, me gustaría que comentes algo de tus futuros proyectos de escritura.
PC.:Hay muchos proyectos pero todavía no trabajo en ninguno. Tal vez algún libro sobre la historia familiar a través de los árboles y las plantas. Tal vez sobre Christian Bobin pero no hay prisa.
Y nos despedimos con cierto olor a tierra, con plantas en la cocina y este poema que nos regala:
Humus
Indago en el contacto que no sabe de dedos
Es el olor que acaba poniendo su pupila
en un día de lluvia.
© Lola Callejón. Abril de 2026.



