La intimidad que se comparte
Hay una forma de compañía que no hace ruido: la de las páginas leídas con atención. Y hay otra, igualmente valiosa, que empieza después: cuando ponemos en común lo que una lectura nos hizo pensar, recordar o discutir.
En estas semanas volvemos a reivindicar la lectura como práctica comunitaria. No como acto multitudinario, sino como una red de gestos pequeños: recomendar un poema, prestar un libro, debatir sin prisa, aceptar que un personaje nos cae distinto a cada cual. La diferencia no empobrece; ensancha.
Este boletín propone espacios para esa conversación: encuentros, talleres, diálogos cruzados. Hojas Sueltas aspira a funcionar así: como una mesa abierta donde los textos circulan y nos enseñan a mirar desde otros ángulos. Leer con otros es, al fin, una forma de cuidado.
REDACCIÓN


