Cuentos de otro mundo, de Ángel Olgoso

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Debo decir que hasta hace muy poco Ángel Olgoso era un autor completamente desconocido para mí y, como sucede con bastante frecuencia, llegó a mis oídos a través de recomendaciones o, más concretamente, mediante la recomendación de mi amigo Ismael, sobre cuyo gusto y criterio literario tengo confianza sobrada. Así pues, tras apuntarme el nombre del escritor y algunos de sus títulos, me lancé en su busca y el primer libro que encontré en una librería fue este Cuentos del otro mundo. Creo que no exagero si digo que Olgoso es un autor que deslumbra desde la primera página. El libro en cuestión es una colección inusualmente extensa de cuentos, alrededor de noventa, si no recuerdo mal, normalmente de tamaño bastante corto, siendo algunos de ellos microrrelatos, pero independientemente de su tamaño, aunque tengan solo unas pocas líneas, cada una de las historias que se narran rezuman literatura en estado puro, y están escritas con un estilo muy personal, depurado y formal, con un vocabulario tremendamente preciso y elegante, pero sin que este resulte cargante ni tedioso. Incluso en los textos de formato más corto, recomiendo al lector que no se precipite en la lectura, sino que paladee despacio cada frase, pues el autor juega con el lenguaje de un modo extraordinario, utilizando de forma impecable y con absoluto dominio la sintaxis y el léxico, sin resultar alambicado, pero demostrando un amplio conocimiento y gusto por el idioma, en cierto modo a la manera de aquellos escritores hispanoamericanos que a partir de mediados del siglo XX comenzaron a revolucionar la concepción de la literatura y del uso del lenguaje. Olgoso es, como lo fueron muchos de esos escritores, una especie de experimentador del lenguaje que no solo nos sorprende por su manera de usarlo, sino por su manera de construir historias y desarrollarlas.

Los relatos de este libro están divididos en tres partes, cuyos títulos ya nos anuncian el carácter extraordinario de los relatos con los que vamos a enfrentarnos: “Mundo murciélago”, “Nuevos cuentos del Folio Club” y “Cuentos alrededor de una mesita de té en el vientre de una ballena”. Muchos de los cuentos que se engloban en estas secciones son de un formato muy breve, microrrelatos que ni siquiera llegan a ocupar una página. La temática general de las historias es, como se sugiere a través del título, de índole fantástica. Sin que existan claras reminiscencias a los autores hispanoamericanos que tanto exploraron este género, cada uno de los relatos de Olgoso es como un pequeño bombón con el que conviene deleitarse sin prisas, no solo para disfrutar con su construcción, sino para no perder ni un solo detalle, pues son muchos los que se esconden en cada párrafo y algunos resultan claves para entender el desenlace.

El tratamiento que Ángel Olgoso hace del cuento fantástico es extremadamente personal, y pese a las analogías con la literatura hispanoamericana que antes he mencionado, y aunque en cierta manera el estilo de estos cuentos pueda considerarse deudor de la narrativa fantástica hispanoamericana, sus historias no deben considerarse, para nada, meras imitaciones de cuentistas como, por ejemplo, Borges, Cortázar, Bioy, Arreola, Monterroso, etc. Creo que Cuentos de otro mundo tiene poco que ver, desde una perspectiva formal, con las de esos autores, en el sentido de que si, por poner un ejemplo, mientras que Borges se decanta en sus narraciones por temas con un cierto componente erudito, falsas bibliografías, etcétera, Ángel Olgoso parece sentirse más cómodo con asuntos cotidianos, en los que a menudo le gusta introducir un componente humorístico, a veces con matices jocosamente negros. Como creo que dijo el propio Borges en una ocasión, para construir un buen cuento hay que tratar de buscar ese asombro en lo cotidiano ya que es ahí, en esas historias aparentemente triviales, donde precisamente por ese carácter tan insustancial, tan común, resulta más fácil sorprenderse con un giro inesperado. En ese sentido, sí puede afirmarse que Olgoso sigue fielmente el consejo del maestro Borges, y consigue triunfar con cuentos verdaderamente brillantes, deslumbrantes. De hecho, los cuentos de Ángel Olgoso pueden considerarse como ejercicios para despertar la imaginación, huir del tedio de esa normalidad o cotidianidad y sumergir al lector en ese mundo fantástico, nunca bien comprendido y mal apreciado de los relatos cortos. Recomiendo vivamente a todos aquellos lectores que aún no conozcan estas pequeñas joyas literarias que lean los relatos de este singular cuentista. No se arrepentirán.

© Jaime Molina. Todos los derechos reservados  (Cicutadry)

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Linares (Jaén) en 1969. Licenciado en Informática por la Universidad de Granada, institución donde trabaja en la actualidad, compaginando su actividad profesional con el ejercicio de la Literatura. Colabora en el blog literario www.cicutadry.es del que es administrador web , asimismo en HOJAS SUEELTAS Periódico cultural con artículos y reseñas, especialmente del género noir. Comenzó a escribir a los diecisiete años, y ha cultivado sobre todo el género del relato corto, siendo autor de más de cuarenta cuentos, algunos de los cuales han resultado premiados en certámenes literarios. En el género de la novela corta destacan su obra “El fantasma de John Wayne”, premiada en el Certamen de Novela Castillo-Puche en 2008, y “El pianista acompañante”, premiada en el Certamen Rei en Jaume de Narrativa en 2009. Es también autor de otras cinco novelas, de las cuales “Ambos lados del paraíso” (Una casa respetable) ha sido premiada con el Premio de novela Juan Valera en 2009. Con su quinta novela, titulada “Lejos del cielo”, del género negro, obtuvo el Premio de novela Blasco Ibáñez Ciutat de Valencia en 2011. Su sexta novela, titulada “La Fundación 2.1”, es una novela que trata el mundo de las relaciones a través de las redes sociales. En su última novela publicada, “Días para morir en el paraíso”, se adentra en el terreno de la ciencia-ficción. “Camino sin señalizar” es su último trabajo en el que vuelve al género negro.

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