Al otro lado del mar, de Amado Gómez Ugarte

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Al otro lado del mar es una novela corta de ambición y de clase que se despliega, con respiración de saga, a lo largo de cuatro décadas (1916–1956) en un entorno rural vasco “semiimaginario”, por la zona de Getxo, como guiño explícito a cierta tradición narrativa del lugar (y, en particular, a Ramiro Pinilla). Ganadora del 38º Premio Gabriel Sijé de novela corta (Fundación Caja Mediterráneo), el texto convierte un deseo primario —poseer la tierra que se trabaja— en motor moral: el protagonista, joven campesino, aprende pronto que el ascenso tiene peaje, y que el peaje suele cobrarse en forma de matrimonio de conveniencia con la hija del dueño.

El argumento se sostiene sobre una dicotomía sentimental tan sencilla como corrosiva. Por un lado, el vínculo utilitario (la boda sin amor como contrato social y económico); por otro, un amor epistolar nacido del azar: una carta de una señorita inglesa que llega por error y a la que el muchacho decide contestar, abriendo una relación por correspondencia que deriva en idealización, proyección y hambre de otra vida. Ese doble carril —la tierra como posesión y la carta como fuga— organiza la tensión interna del relato: lo tangible exige renuncias; lo imaginado promete una pureza que quizá solo existe porque está lejos, “al otro lado del mar”.

En lo formal, la amplitud temporal pide una escritura elíptica, capaz de seleccionar escenas significativas y de hacer que los saltos de años se lean como sedimentación ética: no asistimos tanto a una “historia” como a la fabricación paulatina de un carácter. La posible alternancia entre tramas (vida rural y correspondencia) funciona como contrapunto de registros: lo material impone un lenguaje de jerarquías, propiedad, obediencia; lo epistolar permite un yo más dúctil, sentimental y, precisamente por eso, más engañoso. La novela no se limita a oponer dos mujeres: enfrenta dos imaginarios —el de la pertenencia y el del deseo— y deja que el lector mida el coste real de convertir la ambición en destino.

En su contexto literario, Gómez Ugarte (autor con trayectoria y premios, y con oficio de articulista) apuesta por un realismo moral que no necesita alzar la voz: le basta con mostrar cómo el ascenso social se paga con pequeñas crueldades aceptadas como “normalidad”. Y ahí reside una de las razones para leerla hoy: porque retrata, sin sentimentalismo ni consigna, el momento exacto en que una vida se tuerce no por un gran crimen, sino por la suma de decisiones “razonables”.

Recomendación de lectura: Si te interesa la narrativa que cruza destino íntimo y estructura social —la novela de ambición, de herencia y de deseo aplazado—, Al otro lado del mar ofrece una historia compacta y tensa, con un símbolo central (la carta/el mar) que ilumina lo que el protagonista gana y, sobre todo, lo que se deja por el camino.

BETAGARRI LIBURUAK Editorial

REDACCIÓN . Punto y Seguido

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