Llegó
con el motor gripado
y jodida la junta de culata la caja de cambios y la correa de distribución
con problemas en el líquido de frenos y en el filtro de partículas contaminantes
con averías varias en el motor y en el sistema de dirección
y la chapa con abolladuras y raspones por todos los lados
hice todo lo que pude
pero hay “cosas” que no tienen arreglo
fui su taller de reparaciones
y su parachoques emocional
me las comí todas
y de todos los colores
cuando se fue
me dejó
todo manga por hombro
todo lleno de lágrimas, colillas y trapos sucios
con el calendario de pirelli y los ánimos por los suelos
con los dientes rechinando y con la vena del cuello hinchada
y una deuda de mil trescientos atardeceres
ahora soy una rueda de repuesto de segunda mano
o una batería usada
o una tienda de repuestos
o un garaje donde guardar los trastos viejos que no sirven
o un desguace
en medio de la nada.
© José Pastor González



