Doble «D» – Capítulo 5

0
119

Roberto Hermán Carrillo antes de salir para entrevistarse de nuevo con Alberto Corona, estuvo leyendo detenidamente su historia personal y empresarial. Sus pasos en la adquisición y puesta a punto de Empresas en diversos sectores de la industria, siempre fueron fructíferos. Sin embargo los últimos años decayeron sustancialmente, no solo en beneficios sino en adquisiciones, fundamentalmente cuando Nereo Lasso hizo acto de presencia en el mundo empresarial con sus innovadoras formas de abordar transacciones, y principalmente por su estilo de asumir riesgos y su intuición en la captación de nuevos mercados.

Pinillas también le hizo llegar un dossier con innumerables datos de la Agencia de Medios y Marketing Empresarial “GH & Asociados”. Según estos, dos eran los administradores de dicha firma, aunque estaba dirigida por diversos gerentes sectoriales. Subcontrataban algunas de sus actividades y uno de sus centros en España, se encontraba en un edificio de oficinas en las afueras de Madrid en un Área Empresarial ubicada en la Autopista A-6.

Pese a su especial conocimiento y sistemas para investigar a través de la Red, Pinillas no pudo entrar en los ordenadores de la Agencia, un bloqueo desconocido lo evitaba. Por eso no pudo aportarle relación de clientes, facturación, ni personal que lo formaba. Tampoco propiedades o alquileres y aún menos matriculas de vehículos a nombre de la Agencia. No obstante tenía suficiente material para hablar con el padre y suegro de los asesinados. Le acompañó un agente, que esperó junto al vehículo.

Tal y como me señalo esta mañana, aquí estoy de nuevo para charlar con usted.

Adelante comisario. He conseguido alguno de los documentos prometidos. Aquí los tiene dijo Alberto Corona señalando una carpeta de plástico que descansaba sobre la parte izquierda de la mesa del despacho.

Me gustaría verlos y si es posible, hacer copias para trabajar con ellas en comisaría. ¿Le importa?

Si guardan confidencialidad, no tengo inconveniente. Se trata de documentos que en poder de la competencia tendría consecuencias negativas e irreparables.

No se preocupe. Estarán en buenas manos.

De acuerdo, ahí tiene un scanner, puede hacer cuantas necesite. Pero antes me gustaría darle algunas explicaciones, en las que incluyo mis razones, y algunos detalles superficialmente.

Claro. Tal vez sea mejor.

Estamos inmersos en una sociedad de información. Aquel que dentro del mundo empresarial tenga más datos para apoyarse, tiene más oportunidades de triunfar. Yo siempre me moví con otro tipo de parámetros, sin embargo como todo en esta vida, los sistemas empresariales avanzaron muy rápido, mientras mi otro mundo, los métodos que yo conocía, fueron quedándose obsoletos, retrasados en el tiempo. Entonces me planteé dos opciones: dejarlo o continuar intentando coger el tren de la nueva era de información. Por eso busqué durante mucho tiempo algo especial, un equipo externo que supiera encontrar los mejores y más oportunos medios para obtener buenos resultados. En una palabra, sorprender a mis competidores, eliminar cualquier escollo que surgiera en mis negociaciones y llegar antes a la meta propuesta. Con esta Agencia lo he conseguido durante mucho tiempo. Por eso y por otra serie de razones, he llevado personalmente las negociaciones y actividades con “GH & Asociados”. No estaba, ni lo estoy ahora, dispuesto a que mis oponentes en los sectores en que me muevo, advirtieran mis pasos. Es posible que contablemente no esté lo suficientemente legal, tal vez incluso en alguna ocasión he podido traspasar esa línea, pero tengo razones para ocultar mi relación con esa Agencia. Ni podía ni quería que mis directores supieran de esa actividad. Claro que, por lo que veo, alguno ha conseguido advertirlo. Y eso es todo comisario, ahora vea usted los documentos y trabaje con ellos si es que le sirven en la investigación del asesinato de mi hija y su marido. Aunque dudo de su trascendencia.

Ya le dije esta mañana que posiblemente sea tan solo matizar o cuadrar algunos aspectos. Nada más. De cualquier forma le mantendré informado. Y tranquilícese, no saldrá información alguna de mi comisaría que pueda dañarle en sus negocios. Se lo prometo.

Gracias comisario.

Durante más de media hora contempló cada documento, luego sacó copias, las puso en una carpeta suministrada por su interlocutor y se despidió con un apretón de manos para regresar inmediatamente a la comisaría. Al llegar llevó los documentos copiados a Pinillas, quien inmediatamente los introdujo en una de sus bases de datos. Fechas, actividades, aunque poco definidas, importes, fechas de pagos, sin ninguna referencia bancaria como tampoco direcciones o correos electrónicos. No encontró algo que pudiera ayudarle a introducirse en el sistema informático. Comentó con el y en presencia del periodista y el observador de S & P esa falta de información.

Tranquilo – señaló Roberto – estoy seguro de que pronto encontraras algún resquicio para colarte en esa Agencia.

Eso espero jefe, eso espero.

Bien, ahora les dejo trabajar, yo tengo que preparar una visita mañana.

Adiós comisario.

Ignacio Dobles hizo lo mismo que el comisario días antes con la información obtenida del Grupo Lasso. Ahora solo restaba aplicar los oportunos cruces de información.

Derque compró una serie de instrumentos que le ayudaran en la búsqueda de la Agencia. Tras muchas horas ocupadas en su instalación y preparación, comenzó a trabajar. La última llamada recibida del jefe de Operaciones le daba unas coordenadas. Las anotó e introdujo en uno de los programas preparados en el nuevo ordenador portátil. El usado hasta ese momento, proporcionado por la Agencia, ni siquiera había vuelto a encenderle, en cualquier caso debía hacerlo fuera del estudio para evitar pudieran localizarle. Tomó ambos, los puso en un maletín negro de fibra, y se trasladó a uno de los muchos rincones existentes en el Parque de El Retiro. Sabía que disponían de un eficiente sistema de situación, controlado desde las instalaciones gobernadas por el jefe de Operaciones a fin de conocer en todo momento la situación de sus agentes de campo.

Conectó ambos ordenadores. En el propio avanzó hasta el sistema de localización incorporado, en el otro, simplemente hizo como siempre, aunque esta vez sin pasar por los previos pasos de seguridad. Tecleó ¿Por qué? y pulsó introducir. Esperó la respuesta que no tardó en llegar. “Necesitamos saber donde te encuentras y si estas bien o necesitas algo, responde por favor”. Derque volvió a teclear idéntica palabra y esperó contestación. De nuevo llegó “ ¿A que te refieres?, por favor, ¿donde estas? Es preciso que nos digas donde te encuentras para enviarte un agente que te traiga a la Central. Responde. De nuevo volvió a teclear lo mismo añadiendo: Fin de la transmisión. Seguidamente apagó el aparato.

Tuvo tiempo suficiente para localizarla. El cuadro le dio la respuesta y el sonrió con satisfacción. El jefe de Operaciones también lo hizo al tiempo que dijo entre dientes: Ya te tengo. Esta vez no te escaparas. Inmediatamente abrió la conexión con el equipo de agentes a cargo de Julia y trasladó la siguiente información: Sujeto en Madrid, merodeando las coordenadas Latitud 40,41 Norte, Longitud 3,69 Oeste. Aplique sistema y proceda según instrucciones. Fin de la transmisión.

Julia leyó la información y comunicó a sus compañeras la situación del hombre conocido como Diego. Sabían que no estaría allí, aunque se moverían por un amplio perímetro cuyo epicentro sería El Retiro. Derque mientras tanto recogió la bolsa, caminó hasta la calle Alfonso XII y regresó del mismo modo hasta su apartamento. Antes paró para tomar un té en la Plaza de Canalejas. Una vez en casa analizó la información obtenida y la trasladó al plano. Tras aplicar las coordenadas del sistema, le situó en una dirección de Madrid. Esperó unos segundos para comprobar si el resultado era el esperado, sin embargo al intentar fijarlo en el plano de la ciudad, la señal revocó dirigiéndose a Bilbao. Espero de nuevo produciéndose un nuevo envío, en esta ocasión hasta Murcia, después a Las Palmas, posteriormente a León, por ultimo y definitivamente a Madrid de nuevo. Espero más de lo acostumbrado, aplicó el descifrador y en esta última oportunidad, el sistema quedó fijo.

Era listo el jefe de operaciones, dejó instalado un programa que creaba un bucle de remisión obstruyendo con señuelos la verdadera dirección de la Agencia. La primera de Madrid estaba situada en Camino de la Zarzuela, a la altura del kilómetro 11 de la A-6. Anotó las señas de la última remisión y cerró el ordenador. Derque sonrió confiado. El numero 3 de la Agencia no supo que le había descubierto.

Después de muchas horas de trabajo, de incansables e incontables formas y maneras de cruzar información, Pinillas sacó una relación de cuanta encontró. Con ella se acercó con Dobles al despacho del comisario.

Presumo que esta información nos será bastante útil.

Explicarme por favor.

Existen ciertos hechos que vienen a coincidir entre los Grupos de Lasso y Corona.

¿En que te apoyas?

Mira dijo mostrando el paralelo obtenido.

Adelántemelo, no me hagas leer todo eso por favor.

Está bien. Tanto Lasso como Corona han estado interesados la mayoría de las veces en los mismos negocios y empresas.

Ya, eso lo sé, me lo dijo él personalmente.

Pero no de la forma que tú crees. Fíjate bien. Creo que Corona ha estado siguiendo los pasos de su yerno. Unas veces le salió bien, y en otras ocasiones fue Lasso quien pudo hacerse con el negocio.

¿Y?

Pues coincidentemente, en las ocasiones en que Corona se llevó el gato al agua, aparece ocasionalmente, antes y después del cierre del negocio, la extraña Agencia de Medios y Marketing Empresarial “H & Asociados”. Lo corroboran los pagos y facturas que durante esas épocas se realizan por Alberto Corona, según los documentos que me entregaste.

Bien, no está de más investigar a esa Agencia. Claro que no estamos para esos menesteres ahora. Lo más importante es intentar localizar a los asesinos del matrimonio, y por el momento no tenemos donde agarrarnos. Acabo de hablar con el Director General y me ha pedido agilidad.

Pero jefe, —intercedió Dobles— estamos en ello, acabamos de analizar las huellas de zapatos encontrados junto a la tapia. Ahora mismo esperamos los resultados de balística para confrontarlos con la base de datos.

Lo se. Se que no paráis, pero deberíamos avanzar más rápido.

Recuerde el refrán: No por mucho madrugar amanece más temprano.

Ya, ya me acuerdo. Y soy de vuestra opinión, lo sabéis. Pero este caso me da muy mala espina.

Llevamos poco tiempo.

En fin. Veamos. Voy a encargarle al periodista que investigue un poco sobre la Agencia “GH & Asociados” así os lo quitaréis de encima por un tiempo. Tal vez convendría que Frutos, de la S & P, le acompañara.

Eso no puede hacerlo, deje que siga observando aquí. No molesta.

Como queráis. Decir a Pariente que venga a verme, le daré trabajo. Pinillas déjame la información de esa Agencia para que tenga algún dato que echarse a la boca.

Ahora mismo se lo mando.

Y vosotros dos por favor avanzar algo. Estamos prácticamente parados.

Haremos más horas de trabajo.

Derque carecía de medios para desplazarse por la ciudad. Pensó en comprar un coche de segunda mano, quizás alquilarlo. Definitivamente optó por agenciarse uno en un barrio extremo de la ciudad. Escogió un coche con matricula antigua, con un golpe en la puerta derecha, pensó que llamaría menos la atención. Por la tarde cogió la cámara fotográfica y se acercó hasta la primera de las direcciones aparecidas en su búsqueda. Aparcó en uno de los callejones que separan los edificios de oficinas donde se encontraba “Agencia de Medios y Marketing Empresarial “GH & Asociados”, y esperó para sacar instantáneas a cuantos salieran del edificio principal.

Estuvo apostado hasta las ocho y media de la tarde, cuando las luces del edificio comenzaron a encenderse para poco después apagarse paulatinamente. A continuación encendió el coche y regresó al centro de Madrid, le aparcó tres calles más arriba de donde vivía e inició el camino de regreso a fin de descargar las fotos obtenidas. Se cruzó con una joven, Marina, que en su misión de búsqueda visitaba fortuitamente el barrio donde Derque vivía. Se fijó en su cabellera larga de color castaño, que apenas descansaba sobre los hombros. También en sus ojos de un tono verde claro dándola una especial forma de mirar, que le recordaron inmediatamente a alguien. Esbelta sin llamar la atención. Parecía ir sonriendo. Ambos siguieron caminando. El hacia su apartamento, ella a la busca de Diego con barba.

Tal vez como consecuencia de cuanto había aprendido durante su instrucción en la Granja, dudó respecto a continuar o no el camino hacia su domicilio. Giró a la derecha y se metió inmediatamente en el café situado en la misma glorieta de Bilbao. Se situó en una de las mesas junto a una de las ventanas y observó como la chica, sacaba de su bolso algo parecido a una foto que miró insistentemente. Fue alejándose, sin embargo, retrocedió sobre sus pasos y miró a ambos lados de la calle Fuencarral con el papel en sus manos. Recorrió todas las esquinas de la glorieta y después de cruzar la calle Carranza, se situó frente al café desde donde la observaba Derque. Dejó que entrara y le encontrara. Pasó entre numerosas mesas mientras escondía el papel en el bolso. Cuando le localizó se acercó hasta donde permanecía sentado frente a una taza de te.

¿Puedo sentarme contigo?

Claro, creo que ya nos conocemos. Hace un rato nos cruzamos en la calle. ¿No lo recuerdas?

Ah, si. Disculpa. Me llamo Marina.

Y yo Derque.

Caramba, que nombre tan raro. ¿De donde eres para tener ese nombre?

Canario. De Tenerife. ¿Y tu?

Leonesa.

¿Puedo invitarte a alguna cosa?

Gracias. Me encanta ese deje canario que tienes al hablar.

Hago honor a mi tierra. Cuna de Guanches.

No se quienes son.

Los primitivos pobladores de las Islas, bueno al menos en la de Tenerife, precisamente guanche significa “hombre de Tenerife”.

Es curioso. ¿Y que haces en Madrid?

Buscar trabajo.

¿De que tipo?

Soy fotógrafo.

¿Y tu?

Yo trabajo para una agencia de modelos.

Comprendo.

Cuando me crucé contigo te confundí con un amigo a quien hace tiempo que no veo. Vive en Madrid y sin embargo aún no he podido localizarle. Te pareces mucho a él.

Tu también me recordaste a alguien. Pero de eso hace mucho tiempo. Tienes los ojos tan bonitos como ella. Y tu ¿Qué haces en Madrid?

Gracias. Solo hace un mes que me incorporé de León.Como mi amigo se que vive en Madrid aunque no donde, creí haberle encontrado por casualidad. Tienes un parecido increíble a el, aunque él usa barba.

Claro, quizás por eso volviste a buscarme, para cerciorarte si era o no ¿verdad?.

¿Has estado observándome?

Desde luego, eres muy atractiva. Tienes algo especial que me atrae.

Gracias eres muy amable. ¿Y dices que solo llevas unos días en Madrid?

En efecto.

¿Vives cerca de aquí?

Que va, solo paré para descansar y tomar un te. Me gustó el sitio y me senté con la esperanza de poder seguir viéndote. Deberías dejarme hacerte unas fotos, tienes un rostro muy fotogénico.

¿Tu crees?

Seguro, entiendo bastante, sabes. Te haré un par de ellas en un momento.

Podríamos quedar otro día dijo mientras Derque apretaba varias veces el disparador de su Nikon.

No se si podré, no hago más que visitar agencias para presentar mis books. Estaré ocupado, pero puedes darme tu número de teléfono y así podré avisarte si tengo alguna hora libre.

De acuerdo, anota.

Terminaron las bebidas y se despidieron, Derque se metió en la boca del metro y ella caminó hasta una parada de bus para llegar hasta la plaza de Colon y trasbordar para seguir en otro de la línea 27 hasta el apartamento cercano al Estadio Bernabeu. El al llegar a la estación de Cuatro Caminos, cambio de andén y regresó de nuevo en contra dirección hacia el apartamento. Lo hizo saliendo por otra boca de la estación dando un rodeo. Marina tuvo que esperar diez minutos a que sus compañeras regresaran de sus pesquisas. Ninguna trajo resultados. Ella comentó que en un principio pensó era Diego aunque sin barba, con quien se había cruzado en la calle, luego relato su conversación con él y se rieron cuando aludió haber conquistado a un Guanche.

Te servirá de excusa para ir a otros lugares con él y tener oportunidad de encontrar a Diego.

Buena idea Julia. Muy buena.

Pero por favor no lo traigas aquí.

Por supuesto, intentaré ir a su casa.

Mientras tanto Derque sacó la tarjeta de memoria, abrió el programa para descargar las instantáneas tomadas a la puerta de la Agencia GH & Asociados. Las manipuló para recortar las caras de cada persona fotografiada y las copió a una carpeta señalando el lugar y fecha. Hizo lo mismo con las de Marina, que pese a introducirlas en la misma base de datos abrió una subcarpeta distinta y solo para su deleite. La mañana siguiente y hasta el final de la tarde la pasó igual. Se situó en el mismo lugar y tiró fotos y más fotos para descargarlas más tarde. Cuando comprobó que los rostros eran los mismos, dejó de hacerlas y se trasladó a la central de operaciones de la Agencia. Estaba situada en la planta sexta de un antiguo edificio de viviendas, hoy transformado en oficinas. Entre las calles Raimundo Fernández Villaverde y Orense. En la planta baja había instalada una importante tienda de moda para mujeres. Recorrió el perímetro del edificio para comprobar si existía alguna otra salida además de la principal. Ninguna parecía existir. Sin embargo le preocupaba el aparcamiento con acceso directo desde el ascensor. Los datos se los ofreció un ordenanza del edificio.

Fotografió coches y sus matriculas, conductores y cualquier persona que atravesara la puerta. Tuvo mucha suerte, tal vez demasiada. A las cinco de la tarde y desde la cafetería situada en el chaflán con la calle Modesto Lafuente, hizo la primera fotografía a su jefe de operaciones, Curtis, el número 3 de la Agencia. Suspiró, sonrió y recogió la cámara de fotos para regresar inmediatamente al apartamento y descargar cuantas acababa de hacer.

Eulogio Pariente siguiendo el encargo del comisario, se desplazó hasta la dirección conocida de la Agencia “GH & Asociados”. Se dio cuenta de cómo un joven moreno estaba apostado frente al tercer edificio de la calle y como desde un coche verde oscuro con un golpe en la puerta derecha, fotografiaba constantemente a cada persona que entraba o salía -. Se retiró hasta el suyo, sacó una cámara con un objetivo zoom potente y comenzó a fotografiarle, dada su manía de hacerlo sobre jóvenes con las supuestas edades que tendrían sus desaparecidos. Le observó durante varios minutos, luego se adentró en el edificio. Numerosos hombres y mujeres estaban apostados junto a la puerta fumando. Al verlos recordó las mismas ansias que él tuvo cuando agotaba cigarrillo tras cigarrillo. Ahora con la prohibición de fumar en los centros de trabajo, la gente salía obligada a la calle para continuar con el nefasto vicio de consumir tabaco. Se fijo en la relación de empresas con logotipos y nombres que figuraban en los directorios de sendas alas. Leyó primero el de la izquierda y después recorrió la mirada sobre el opuesto. En la tercera planta aparecía la Agencia de Medios y Marketing Empresarial “GH & Asociados”.

Le entregaron una tarjeta de visitante para acceder al interior, y desde el mostrador, llamaron por teléfono para indicar estaban a punto de recibir una visita. Una señorita con una tarjeta señalando su nombre y sujeta a la blusa verde que llevaba, le recibió.

Elena, soy Eulogio Pariente, periodista interesado en empresas como la suya. Me gustaría charlar con uno de sus directivos. Estoy haciendo un trabajo de investigación periodística.

Veré que puedo hacer. Espere un momento en esa sala, haga el favor.

Claro.

Hojeó las revistas y extrañamente no encontró boletín, folleto o información alguna sobre la propia agencia. Muy dadas a publicitar tanto sus clientes como trabajos realizados. Cinco minutos después Elena le decía.

Si no tarda más de media hora, uno de los gerentes puede atenderle. Se trata del señor Gomero.

Muchas gracias.

Bien acompáñeme hasta su despacho.

Claro.

Nada más saludarle le mostró su carné identificativo de periodista.

Siéntese y coménteme que desea de nosotros.

Información, solo eso. Estoy recopilando datos, documentándome sobre Agencias de Publicidad y Marketing para realizar un amplio y exhaustivo informe.

Para que medio trabaja.

Soy periodista por cuenta propia, vendo mis artículos.

Entiendo. Y bien, ¿que quiere saber o como podemos ayudarle?

Que me cuente el tipo de actividades que desarrollan, clientes, tipos de cuenta que mantienen. Los citaré en mi trabajo, si me lo permite.

Claro. No hay problema alguno. Lo que ocurre es que nosotros somos una agencia un tanto atípica.

Bien, estupendo eso es aun más interesante. ¿En que difieren del resto?

Nuestros trabajos se dirigen fundamentalmente a estudios de mercados, tanto nacionales como internacionales. Tenemos sucursales en la mayoría de países y acuerdos de colaboración con otras agencias afines a nuestro sistema. Puntualmente solemos intercambiarnos información y apoyos.

Me gustaría conocer más detalladamente sus actividades.

No hacemos campañas de publicidad como seguramente conoce por otras agencias.

Pero ustedes se denominan Agencia de Medios y Marketing Empresarial.

En efecto, pero eso es solo un nombre social. Nuestro objeto como le decía, se encamina a estudiar mercados y facilitar a nuestros clientes los medios necesarios para conseguir sus objetivos, empresariales.

¿Algún ejemplo para reseñar?

Por supuesto. Acompañamos a nuestros clientes a países donde tratan de iniciar actividades o negocios. Tenemos equipos suficientemente preparados que conocen bien tanto la materia a tratar, como a las personas y el modo de negociar, ayudándolos a superar ciertas barreras o inconvenientes. China, por ejemplo. Es un mercado que demanda numerosas inversiones. El carácter chino es el gran desconocido para muchos empresarios occidentales. Conocer como negocian, su fortaleza y debilidad, es importante para clientes que lo desconocen. Nosotros logramos, antes de que inicien las negociaciones, allanar el camino. Si no es posible por alguna circunstancia, como le dije, mantenemos contactos con agencias afines que nos ayudan, de la misma forma que ellos si lo necesitan, cuentan con nosotros.

Entiendo perfectamente. Entonces, ¿Qué tipo de ayuda proporcionan?

Hoteles, Abogados, Economistas, Técnicos, Ingenieros, Psicólogos Industriales, encargados de Protocolo, un sin fin de especialidades. Luego si lo precisan contratamos servicios externos con otras agencias típicas del país.

Algún cliente. Bueno me refiero a empresa, que pueda citar.

Comprenderá que es algo a lo que no podré contestarle. Se trata de otro de nuestros compromisos. No citar a nuestros clientes en ningún momento. No se si ha fijado en la publicidad de nuestra propia firma. No existe, es nula.

Aunque no pueda citarlos, le aseguro que no lo haré, ¿No podría citar alguno?

Le repito que no es posible.

Está bien, quiere que sea yo quien los cite, y usted. me afirma o niega si lo son. De esa forma no me dirá nada.

Es usted. muy sagaz, pero no, lo lamento.

¿Por casualidad no habrán trabajado para alguna de las empresas que se oyen y leen estos días en los diferentes medios?

¿A quienes se refiere?

A las Empresas del Grupo Lasso, de Nereo Lasso recientemente asesinado, y las de su suegro del Grupo Corona, Alberto Corona.

Lo lamento, pero insisto en que no puedo responder ni afirmativa ni negativamente.

Gracias de todos modos. Por cierto ¿Los pagos de sus clientes, cuando realizan gestiones fuera del país, suelen hacerse aquí, o fuera?

Disculpe, pero no le entiendo.

Como dice que hacen trabajos fuera, sus clientes le abonan las facturas —que supongo les haránaquí, o las sitúan como pagos exteriores.

Creo que esta charla ha acabado señor Pariente. Tiene suficiente información.

Lamento las molestias, pero tal vez para acabar, si me lo permite, me gustaría conocer si tienen página Web.

No. No tenemos. Tampoco la necesitamos.

¿Entonces como obtienen sus clientes?

Le repito que la entrevista ha terminado, por favor señor Pariente, tenga la amabilidad de acompañarme a la salida.

Supongo que se recomendaran unos a otros. El boca a boca. ¿No es eso?

Salieron del despacho juntos y en silencio, caminaron hasta la puerta que minutos antes había atravesado. Al salir recibió un lacónico adiós, mientras el se despedía de Elena, la recepcionista. Cuando salio a la calle, el joven del coche verde con abolladura en la puerta derecha, aún se entretenía sacando fotos. El también las descargó en su amplia base de datos en cuanto llego a su habitación de desaparecidos. A la mañana siguiente, tal y como había concertado con el comisario fue a comentar con él sus investigaciones.

Y bien, que tiene de nuevo pregunto Roberto.

Nada especial, aunque he corroborado las sospechas sobre la agencia.

¿A que se refiere?

No es una agencia normal, sino atípica. No hace publicidad, gestiona o prepara campañas, que sí, aunque subcontrata ese tipo de actividades. Es algo más, como diría yo, hace algo muy especial.

Concrete por favor.

Proporciona profesionales para ayudar a sus clientes a conseguir convenientemente un negocio.

¿Y eso es extraño o anormal?

No, sus actividades no, supongo que estarán dentro de lo normal. Sin embargo cuando mencioné a Lasso y Corona, supe que ocultaba algo. Se puso a la defensiva de inmediato.

Entonces, hablaremos con Pinillas. El y Dobles están investigando también, aunque siguiendo otra línea. Mejor, venga conmigo y veamos como lo llevan.

Ambos hombres entraron en la Sala donde los dos inspectores trataban de componer el puzzle iniciado con los descubrimientos hechos recientemente.

Para leer los capítulos anteriores  pulsa aqui

© Anxo do Rego. Todos los derechos reservados.

Artículo anteriorFotograma, mejor que frame
Artículo siguienteBeethoven quiso musicar a Cervantes: el Quijote que no fue
Narrador. Fundador, director y editor de la extinta editorial PG Ediciones. Actualmente asesora y colabora en las editoriales: Editorial Skytale y Aldo Ediciones, del Grupo Editorial Regina Exlibris. Director y redactor del diario cultural Hojas Sueltas. Fundador en 2014 de una de las primeras revistas digitales del género negro y policial «Solo Novela Negra». Participa en numerosas instituciones culturales. Su narrativa se sustenta principalmente en la novela policíaca con dieciséis títulos del comisario del CNP, Roberto H.C. como protagonista, aunque realiza incursiones en otros géneros literarios, tales como la ficción histórica, ciencia ficción, suspense y sentimentales. Mantiene su creatividad literaria con novelas, relatos, artículos, reseñas literarias y ensayos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí