Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía | Hasta el 20 de octubre de 2025 | Madrid
El próximo 20 de octubre concluye en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la que ya puede considerarse la exposición más ambiciosa dedicada en España al artista guatemalteco Naufus Ramírez-Figueroa (Ciudad de Guatemala, 1978). Con una selección de obras que recorren casi dos décadas de producción, la muestra ofrece un acceso privilegiado a una práctica artística profundamente comprometida con los discursos de la memoria, el trauma histórico y la revisión crítica del pasado desde un lenguaje visual en constante mutación.
Ramírez-Figueroa fusiona la instalación escultórica, el vídeo y la performance en un territorio híbrido que pone en crisis los modos tradicionales de representación. A través de cuerpos que actúan, escenarios oníricos y materiales que dialogan con lo frágil y lo teatral, su obra subvierte la idea del arte como documento y lo convierte en experiencia viva. El resultado es una narrativa donde lo biográfico y lo colectivo se entrelazan con una potencia simbólica inusual, sin abandonar un tono irónico y absurdo que aporta distancia sin restar crudeza.
La exposición recorre, entre otras piezas destacadas, instalaciones que evocan el legado de la violencia ejercida sobre los pueblos indígenas de Guatemala, especialmente el pueblo Chol, víctimas de políticas extractivistas y de una guerra civil que se prolongó durante más de tres décadas. Esta herida colectiva, que atraviesa la historia del país y la del propio artista —exiliado junto a su familia en Canadá durante los años ochenta—, se convierte en uno de los ejes centrales de su obra. Sin caer en la literalidad ni en el didactismo, Ramírez-Figueroa reconstruye escenas de brutalidad silenciada y desarraigo con una poética que roza lo surreal.
Uno de los puntos álgidos de la muestra es el nuevo proyecto concebido específicamente para el Reina Sofía, donde el artista revisita su infancia desde un espacio imaginario, a medio camino entre el sueño y la pesadilla, en el que los objetos escenográficos cobran vida para denunciar los efectos de la violencia histórica y el olvido institucional. Esta obra, a caballo entre la instalación inmersiva y el teatro visual, refleja con especial claridad su capacidad para crear lenguajes personales desde materiales simbólicos universales.
Reconocido internacionalmente —ha expuesto en instituciones como el New Museum de Nueva York, la Tate Modern, el KW Institute for Contemporary Art de Berlín o el CAPC de Burdeos—, Ramírez-Figueroa se confirma con esta muestra como una de las voces más potentes y necesarias del arte contemporáneo latinoamericano. Su presencia en el Reina Sofía no es solo una celebración de su trayectoria, sino también una llamada de atención sobre la urgencia de revisar nuestros relatos históricos desde miradas descentralizadas, sensibles y radicalmente humanas.
Redacción.



