El simbolismo asturiano cobra vida en el Museo de Bellas Artes de Asturias

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El Museo de Bellas Artes de Asturias inaugura una ambiciosa exposición dedicada a una de las corrientes más sugestivas y, sin embargo, menos exploradas del arte regional: “El simbolismo en la pintura asturiana (1875–1930)”. La muestra, que podrá visitarse desde el 1 de septiembre hasta mediados de diciembre, reúne cerca de un centenar de obras procedentes de colecciones públicas y privadas, con el objetivo de ofrecer una nueva mirada sobre el influjo del simbolismo en los artistas asturianos de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Lejos de ser una mera adaptación periférica del movimiento simbolista europeo, la exposición defiende que los pintores asturianos no solo asimilaron las claves estéticas del simbolismo —su gusto por lo onírico, lo espiritual, lo alegórico—, sino que las reinterpretaron desde una sensibilidad profundamente arraigada en el paisaje, la historia y las inquietudes filosóficas del norte peninsular.

La muestra, comisariada por el historiador del arte Luis María Carretero, se articula en torno a tres grandes ejes: “Paisaje interior”, donde se exploran las lecturas simbólicas del paisaje natural asturiano; “El cuerpo y el alma”, centrado en la figura humana como vehículo de reflexión metafísica; y “Entre lo sagrado y lo oculto”, que examina la relación de estos artistas con lo místico, lo religioso y lo esotérico.

Entre las obras destacadas se encuentran lienzos de Darío de Regoyos, cuyo tratamiento del color prefigura una forma de simbolismo atmosférico, así como composiciones más directamente allegóricas de Nicanor Piñole y Evaristo Valle, quienes incorporaron motivos mitológicos y visiones introspectivas en una clave personalísima. El recorrido también incluye piezas menos conocidas de autores como Julián Álvarez Mendo o Ramón Pérez de Ayala, en una reivindicación del simbolismo asturiano como corriente plural y deliberadamente marginal a las modas centralistas.

Una de las principales virtudes de la muestra es su voluntad contextualizadora. Paneles explicativos, documentación de época, revistas modernistas y correspondencia entre artistas y críticos permiten al visitante comprender el clima cultural en el que floreció esta estética, influida por las lecturas del decadentismo francés, el regeneracionismo español y el auge de lo ocultista en la Europa finisecular.

La exposición se acompaña de un completo programa de actividades paralelas, que incluye visitas comentadas, talleres escolares y un ciclo de conferencias en colaboración con la Universidad de Oviedo. El catálogo editado para la ocasión, de más de 250 páginas, incorpora ensayos inéditos de especialistas en arte simbolista español y documentación gráfica exhaustiva.

Con esta muestra, el Museo de Bellas Artes de Asturias no solo recupera un capítulo fundamental de la historia artística regional, sino que también contribuye a enriquecer la comprensión del simbolismo como fenómeno internacional, atravesado por las tensiones entre modernidad y espiritualidad, entre tradición y ensoñación.

Una propuesta expositiva que, sin duda, marcará un hito en la programación museística del norte de España en este último tramo del año.

Redacción

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