Música, memoria y excelencia escénica en la bahía de Cantabria
Con más de siete décadas de historia, el Festival Internacional de Santander (FIS) se consolida cada verano como uno de los grandes hitos musicales de la temporada estival europea. Fundado en 1952, el certamen ha sabido mantener un equilibrio notable entre repertorios clásicos, apuestas contemporáneas y una atención exquisita al formato de concierto como espacio de encuentro, diálogo y transmisión cultural. La edición de 2025 no es una excepción y, durante la semana, entre el 18 y el 24 de agosto, se desplegó un programa de altísima calidad que confirma su vocación de excelencia.
El martes 20 de agosto, la Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida por Dima Slobodeniouk, interpretará la Quinta Sinfonía de Mahler, una de las partituras más monumentales y desafiantes del repertorio sinfónico europeo. La obra, escrita entre 1901 y 1902, atraviesa un arco emocional intenso que va desde la marcha fúnebre inicial hasta la luminosa resolución final. Es una elección que confirma la voluntad del festival de apostar por programas de gran calado artístico y emocional, no sólo como espectáculo, sino como experiencia profunda para el oyente.
El jueves 22 de agosto llega una de las propuestas más esperadas de esta edición: el Ballet du Grand Théâtre de Genève presenta su versión coreográfica de Faust, con firma del coreógrafo esloveno Edward Clug, una de las voces más personales de la danza contemporánea europea. Clug reinterpreta el mito faústico desde una estética depurada, donde la gestualidad y la contención expresiva dialogan con la música de Gounod y elementos visuales de gran fuerza escénica. La función tendrá lugar en el Palacio de Festivales de Cantabria, principal sede del festival, con un aforo que ya roza el lleno total.
La programación culmina el viernes 23 de agosto con un concierto excepcional a cargo de Jordi Savall y su ensemble Hespèrion XXI, que presentarán el programa Las rutas de la esclavitud, una exploración musicológica e histórica del comercio transatlántico de esclavos y sus huellas culturales. El concierto, que se celebrará en la Catedral de Santander, no sólo destaca por la profundidad de su planteamiento, sino por la capacidad de Savall para tejer un discurso sonoro que une músicas africanas, europeas y americanas, en un recorrido de gran intensidad emocional y valor pedagógico.
Además de estas tres citas principales, el festival continuó ofreciendo durante la semana otras actividades paralelas, como conferencias, ensayos abiertos y encuentros con artistas, que permitieron al público adentrarse en los procesos creativos y ampliar la experiencia artística más allá del auditorio. El FIS reafirma así su carácter de evento integral, que combina música, pensamiento y territorio, fortaleciendo la dimensión cultural de Cantabria y proyectándola a nivel internacional.
Redacción



