JUAN RAMÓN BIEDMA, el cartógrafo de las sombras

0
889

Biografía y trayectoria

Juan Ramón Biedma (Sevilla, 1962) es un escritor español reconocido por su original fusión de géneros como la novela negra, el thriller psicológico y la literatura fantástica, con un estilo muy literario, atmosférico y experimental. A lo largo de su trayectoria, ha desarrollado un universo narrativo propio, de tono oscuro, frecuentemente distópico, en el que la ciudad –a menudo Sevilla, deformada y reinventada– se convierte en protagonista.

Biedma estudió Derecho y ha trabajado como editor, guionista radiofónico y colaborador en prensa cultural. Fue a partir de 2005 cuando alcanzó mayor reconocimiento con obras que combinan tramas criminales con estructuras narrativas complejas y referencias culturales y filosóficas. Su obra ha sido galardonada con importantes premios del género negro y ha sido traducida a varios idiomas.

Entre sus influencias se encuentran autores como Juan Benet, Franz Kafka, James Ellroy y autores del gótico europeo. A menudo se le asocia con la renovación de la novela negra en España, por su carácter estilístico exigente y su carga simbólica.

Bibliografía seleccionada:

Novelas

 

  1. El manuscrito de Dios (Ediciones B, 2005)
    – Thriller teológico con tintes esotéricos, ambientado en una Sevilla desfigurada.
  2. El espejo del monstruo (Ediciones B, 20006)

– Lectura obligatoria en facultad de medicina de México D.F. Policíaco protagonizado por      personajes con toda clase de malformaciones.

  1. El imán y la brújula (Ediciones B, 2007)
    – Premio Hammett y Premio Novelpol a la mejor novela negra del año. Historia laberíntica con tintes sobrenaturales ambientada en la España de 1926.
  2. El efecto Transilvania (Roca Editorial, 2008)
    – Novela noir con elementos de literatura gótica, psicológica y de aventuras.
  3. El humo en la botella (Salto de página, 2010)

– Premio Novelpol entre otros: Novela negra inscrita en el ámbito de la salud mental.

  1. Antirresurrección (Dolmen, 2011)
    – Finalista Premio Celsius. Obra perturbadora que mezcla el horror urbano con la novela negra.
  2. Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado (Editorial Lengua de Trapo,2015)
    – Premio Valencia de novela negra. Homenaje a la novela decimonónica de género.
  1. La lluvia en la mazmorra (Editorial Versátil, 2016)

– Novela histórica que recrea los últimos días de la dictadura de Primo de Rivera en       formato de libreto teatral.

  1. El sonido de tu cabello (Alianza Editorial, 2020)

– Premio Unicaja Fernando Quiñónes y Premio Novelpol. Novela más intimista y psicológica, con un enfoque en la violencia de género y la identidad.

  1. Crisanta. (Aliana Editorial 2023)

– Premio Valencia Negra (VLC Negra) 2023 y Premio Celsius 2024 De La Semana Negra De Gijón En Crisanta, Biedma recupera el tono gótico y alegórico para construir una historia donde el personaje titular, una joven marcada por la desaparición de su madre, se enfrenta a un entorno de represión y silencios estructurales. La novela alterna entre lo íntimo y lo colectivo, lo realista y lo simbólico, y reafirma su interés por la memoria, el trauma y los espacios clausurados. La atmósfera, entre el noir psicológico y el cuento de hadas oscuro, sitúa a esta obra como una de las más potentes de su última etapa.

  1. El club de los primogénitos (Editorial Almuzara, aparecerá en septiembre de 2025)

– Premio Letras del Mediterráneo en su categoría de narrativa.

Relatos y antologías

Ha participado en numerosas antologías de relato negro y fantástico, entre ellas:

  • Aquelarre: Antología del relato fantástico español actual (Salto de Página, 2009)

  • Obscena: También compilador y editor (Editorial Alrevés, 2017)

  • Autofobia: compilación de los relatos publicados hasta el momento (Tierra Trivium, 2018)

  • Pandora Wilson (Editorial Santillana, 2024)

Estilo y temáticas recurrentes

  • Construcción de mundos opresivos y simbólicos.

  • Narradores poco fiables.

  • Exploración del mal y la culpa.

  • Espacios urbanos degradados como escenarios alegóricos.

  • Influencias del expresionismo, el noir y el surrealismo.

Algunas de las frases más destacadas del autor:

“No me interesa el crimen como simple enigma, sino como forma de interpretación de la realidad.”
(Revista Prótesis, 2017)

“Los márgenes son el lugar natural de la literatura, donde habita lo incómodo y lo revelador.”
(Presentación de Antirresurrección, 2010)

“En mis novelas, Sevilla es solo una máscara. Es una ciudad que se traviste de otras, como si quisiera ocultar su identidad real.”
(Entrevista para la Semana Negra de Gijón, 2015)

“El género negro tiene sentido cuando es social, cuando sirve para contar lo que el periodismo no puede o no quiere.”
(Zenda, 2021)

“Crisanta es una novela escrita desde la mirada de una víctima. Lo monstruoso está en las estructuras, no en los monstruos de carne.”
(Entrevista en Culturamas, 2023)

“Mis personajes están rotos, sí, pero no necesariamente por el crimen, sino por el silencio.”
(Entrevista en Canal Sur, 2017)

Entre las ruinas simbólicas de ciudades inventadas, los ecos de crímenes sin redención y las simas de la mente humana, Juan Ramón Biedma ha construido una de las obras más singulares de la narrativa española contemporánea. Cultor de una novela negra que se desborda hacia el horror, lo fantástico y lo alegórico, sus libros no se conforman con resolver un enigma: lo amplifican. Ganador del Dashiell Hammett, el Novelpol o el Valencia Negra, ha sabido tejer desde Sevilla –convertida en territorio espectral y multiforme– un universo literario tan inquietante como profundamente literario. Su escritura, siempre al límite del género, desmantela las certezas del lector y propone una experiencia de lectura atmosférica, radical y ferozmente moderna. En esta conversación, el autor repasa su trayectoria, desnuda su taller de escritura y reflexiona sobre los márgenes de la literatura, allí donde el crimen no es solo una trama, sino un lenguaje.

Es el momento de cumplir con lo previsto, leer sus respuestas a nuestro cuestionario  dividido en cuatro partes.

I. Oficio y lenguaje

HOJAS SUELTAS: Usted ha dicho que no le interesa el crimen como enigma, sino como interpretación de la realidad. ¿Cómo articula esa lectura en sus novelas más recientes?

JUAN RAMÓN BIEDMA: Creo que esta concepción está más presente que nunca en mis últimas novelas, cada vez me interesa menos el aspecto técnico o científico del crimen, prefiero trabajar en la noción de misterio, que es más maleable, que proporciona atmósfera y que, por su propia naturaleza, es mucho más auténtica porque supone un reflejo de la inabarcable complejidad del ser humano.

H.S.: Sus novelas construyen una atmósfera densa, casi hipnótica, donde el lenguaje tiene un peso muy literario. ¿Qué papel juega la estilización frente a la trama?

JRB: Aunque el dilema entre fondo y forma está ampliamente superado tras el acuerdo más o menos generalizado en que ambos conceptos se condicionan mutuamente, no está de más señalar una especie de dictadura de la trama sobre el trabajo estilístico en la narrativa actual, el resultado es que esta predominancia lleva al empobrecimiento de la novela en su conjunto.

La habilidad en el uso del lenguaje es un proceso de aprendizaje interminable que a mi obsesiona no sólo como redactor sino también en mi faceta de lector.

H.S.: ¿Escribe con un esquema previo o deja que el texto se desarrolle como un organismo autónomo? ¿Qué herramientas narrativas considera innegociables?

JRB: Escribo siempre sobre un ensamblaje minuciosamente preparado en el que se encuentran ya la inmensa mayoría de los elementos de la novela, ensamblaje, eso sí, perfectamente susceptible de ser rectificado e incluso volado en mis pedazos en algunos de sus tramos si el discurrir de la historia así lo requiere.

H.S.: En una ocasión afirmó que los márgenes son el lugar natural de la literatura. ¿Qué tipo de lector busca en esos márgenes?

JRB: Me temo que con la deserción masiva de lectores, esta afirmación es más realque nunca, ojalá no fuera así. A veces me invitan a clubs de lectura en un bar o en pequeñas librerías y tengo la impresión de que somos una banda clandestina que terminará reuniéndose en las catacumbas.

Es cierto que la operación literaria debe mantener a cualquier precio su originalidad e independencia, pero eso no debe ser irreconciliable con llegar al mayor número de lectores. Para ello debemos hacer (doblemente) lo imposible.

H.S.: La ciudad en sus novelas es protagonista. En el caso de Sevilla, usted habla de una ciudad que se traviste. ¿Qué simboliza ese juego de máscaras urbanas?

JRB: En una buena novela, la ciudad, como el resto de las unidades que la conforman, deben ir más allá de un apunte del natural o de un escenario estático, la ciudad es significante y significado, y el autor es libre de transformarla según su arbitrio.

Curiosamente son esas obras que más libertinamente alteran la fisionomía de una ciudad las que con más acierto expresan su esencia o denuncian sus defectos.

II. Temas y enfoques

H.S.: Ha escrito que “lo monstruoso está en las estructuras, no en los monstruos de carne”. ¿Qué papel juegan el poder, la institución y el silencio en su narrativa?

JRB: El poder para mis personajes, o sea, para mí mundo, son siempre lo otro, lo que hay que esquivar, lo que no va a ayudarte en los peores momentos, lo que va a triunfar cuando te enfrentas a él hagas lo que hagas.

Y como intuyen que la revolución es imposible, los seres que llenan mis historias aprenden a moverse por un subsuelo donde, a cambio de un alto precio, pueden actuar aunque sea momentáneamente según sus propias normas.

H.S.: El encierro, el control, la desaparición… están presentes en novelas como Crisanta o Antirresurrección. ¿Se siente cercano al lenguaje de lo distópico o lo alegórico?

JRB: El desafío es usar la metáfora tan revestida de realismo que no pierda efectividad, que se preste a la interpretación directa sin renunciar a sus intenciones.

Cada vez con más frecuencia me sirvo de momentos históricos muy concretos para potenciar las ideas que quiero poner de manifiesto y es posible que estos contextos no sean más que espacios alegóricos naturales que ya aportan su propio significado.

H.S.: Sus personajes a menudo viven atravesados por la culpa o el dolor, pero no siempre por el crimen. ¿Qué lugar tiene el trauma en la construcción de sus protagonistas?

JRB: No creo en la culpa, al menos no en esa culpa literaria que nos arrastra irremisiblemente al precipicio de la expiación; por lo que tengo visto, el remordimiento es un suave malestar muy pasajero al que los seres humanos se sobreponen con facilidad y del que a menudo salen fortalecidos en su capacidad para practicar la próxima vileza con vigor, habilidad y hasta complacencia renovados.

El dolor sí está presente en mis historias, porque la mayor parte de mis personajes se han vuelto demasiado adictos a él como para aprender a desterrarlo de sus vidas.

H.S.: ¿Cree que el género negro ha perdido su capacidad crítica o, al contrario, se ha desplazado a otros registros menos visibles?

JRB: Respondería que no, que en general la novela negra sigue manteniendo su potencial de denuncia y resistencia, siempre que nos aseguremos de que no incluimos en este género ese policíaco facilón e insoportablemente estereotipado que es el que mayor éxito comercial obtiene.

III. Panorama literario y compromiso

H.S.: Ha defendido que el género negro es más necesario cuando el periodismo falla. ¿Qué temas cree que hoy deberían estar en el centro de la ficción criminal?

JRB: Quizás en estos tiempos en los que los bulos se benefician de unos cauces de difusión que los hacen más poderosos que nunca, aún podamos combatir la mentira con la mentira —la ficción no es más que eso— y usar la buena literatura como cortafuegos frente a la simplicidad, la estupidez y la crueldad neofascista. Digo quizás.

H.S.: ¿Cómo ve el estado actual de la novela negra española? ¿Siente que se ha institucionalizado o aún conserva zonas libres?

JRB: No tengo la sensación de que la novela negra esté experimentando, como movimiento literario, una gran evolución, a pesar de que se han incorporado algunas firmas interesantes; tampoco sé si es posible hoy por hoy, esa es la verdad. No sé si puede surgir una novela negra de calidad verdaderamente callejera cuando en las calles apenas interesa la literatura.

Mientras, la mayoría de los que comenzamos hace años, los farsantes y los otros, seguimos en el tajo.

H.S.: ¿Se considera un escritor político, aunque no lo sea en términos partidistas?

JRB: Un escritor político es aquel que dirige todos sus esfuerzos a elaborar una obra de tesis que vehiculice su propuesta o su análisis ideológico y mis escritos tienen una finalidad más diversa, aunque sí se puede decir que hay en ellos un compromiso patente con los desfavorecidos, desfavorecidos en el sentido más amplio, no sólo económica o socialmente, sino incluso en los ámbitos más íntimos.

IV. Lecturas y referentes

H.S.: ¿Qué autores han sido su mapa? No solo por influencia estilística, sino por actitud narrativa.

JRB: Debo disculparme por responder en cada entrevista con una terna distinta, así que recordemos esta vez alguna jurisprudencia literaria francesa: Zola, porque pocos han dispuesto de un equipo espeleológico como el suyo para bucear a lo más profundo del alma, Georges Bataille que a través de la ficción y del ensayo nos asombró con su valentía y lucidez en el análisis del mal y Sade, que es el Dios de la transgresión.

H.S.: ¿Qué libro reciente le ha perturbado o estimulado como lector? ¿Se reconoce en alguna nueva generación de narradores?

JRB: En esto días, para preparar mis clases, he vuelto a leer una compilación de relatos de Cristina Fernández Cubas y, además de confirmar que es la mejor narradora de este país, he vuelto a caer en esas inteligentísimas trampas que tiende a sus lectores, trampas de las que creo que ni ella misma se libra.

En cuando a generación, la clase de trabajo que yo realizo tiene muy poco que ver con el de cualquier otro. A veces he pensado que José Carlos Somoza —gran amigo y excepcional escritor— y yo podemos tener una filosofía común en cuando a la apropiación de los géneros para desarrollar historias, pero nuestra obra es tan distinta que habría que pensar con calma ese concepto de generación común.

H.S.: Si tuviera que elegir uno de sus libros como puerta de entrada a su universo, ¿cuál sería hoy y por qué?

JRB: Puestos a elegir, me decantaré por Crisanta, que es una novela que establece una semblanza de una ciudad y una época a través de personajes extremos colocados en situaciones extremas y condicionados por la búsqueda de lo sobrenatural, o sea, de lo extraño. El aire del cine de los años treinta y una intriga de la que depende su supervivencia también están en ese cuadro, y una tratante de arte y un cura maldito y un psicópata que podemos encontrar en los manuales de historia…

Queremos agradecer profundamente a Juan Ramón Biedma su generosidad al responder nuestro cuestionario con una lucidez que solo puede provenir de quien conoce íntimamente los engranajes de la literatura. Sus respuestas no solo iluminan su universo creativo, sino que también ofrecen una mirada lúcida y apasionada sobre la novela negra y el hecho literario en su conjunto.

Es un privilegio que un autor de su talla —con una obra tan rica, tan marcada por la tensión narrativa y la densidad de lo simbólico— comparta con nosotros y con nuestros lectores algunas claves de su pensamiento literario. Su lectura, tan breve como intensa, se nos ha hecho corta, y no descartamos retomar más adelante esta conversación para seguir explorando las sombras y las luces de su literatura.

Gracias, Juan Ramón, por abrirnos las puertas de tu mundo literario con tanta claridad, inteligencia y cercanía.

© Equipo de Redacción de Hojas Sueltas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí