1ª parte. HISTORIA DE UN ENCUENTRO FULMINANTE: Friedrich Nietzsche, Paul Rée y Lou Andrea Salomé.
Salomé llegó a Roma con una carta de recomendación de uno de sus profesores en Zurich para la escritora alemana Malwida von Meysenbug, feminista conocida por sus escritos “Memorias de una idealista” y por las tertulias de intelectuales y artistas que organizaba en su casa. Su interés primero era que esta mujer con tanto poder le abriese el camino para publicar sus versos en alguna revista literaria y después el acceder al círculo de artistas y pensadores (círculo wagneriano)que se movían en torno de ella. Entre ellas se desarrolló una profunda amistad, podríamos decir una relación materno-filial, ella le enseñó sus poemas, que le resultaron conmovedores.
Allí conoció al joven Paul Rée, en casa de Malwida, de 32 años, de origen judío, había publicado Observaciones Psicológicas y trabajaba en El origen de los sentimientos morales, Genealogía de la moral. Seguidor de Schopenhauer, cuya filosofía Lou conocía bien y por la que se sentía muy atraída.
Hubo desde el primer momento entre los dos una seducción mutua, a Lou le sorprendió su expresión de bondad y la inteligencia de su mirada, sintiéndose atraída por su mezcla de humor y timidez. Desde el primer día sus conversaciones se empezaron a prolongar tras las reuniones, y paseaban solos en la noche por las calles de Roma hasta altas horas de la madrugada. Rée pronto se enamoró de ella, y le pidió matrimonio, ella le expuso su decisión de no casarse jamás, pues lo que más anhelaba era la libertad, la búsqueda del ser mujer, libre sin ataduras.
A cambio le propuso un plan, que tuvo su origen en un sueño, que se fueran a convivir juntos, pero sin ningún tipo de erótica sexual, una unión intelectual para charlar sobre asuntos de filosofía, arte y religión, crear y aprender juntos.
“…un cuarto de trabajo agradable, lleno de flores y de libros, flanqueado por dos dormitorios y-entrando y saliendo de nuestra casa –camaradas de trabajo reunidos en un círculo alegre y serio.”1
Malwida y su madre le advirtieron que esa idea era descabellada y que no debía llevarla a cabo pues chocaba con todos los convencionalismos y la moral tradicional. Ella escribió una carta a Gillot pidiéndole consejo, quien también se negó, entonces Lou respondió que estaba completamente dispuesta a luchar por su afán de libertad y ser ella misma pese a todas las duras críticas2.
Paul Rée y Nietzsche mantenían una amistad desde hacía tiempo, Paul le escribió una carta a su amigo Nietzsche para que viniera a conocerla. “Es una persona enérgica, increíblemente inteligente, dotada de todas las cualidades de una muchacha e incluso de un niño”3.
Tanto Malwida como Reé le ofrecieron a Nietzsche una imagen idealizada de la rusa. Reé se sentía muy satisfecho del interés que Lou prestaba a sus charlas, “la rusa en especial me escucha con tal atención que de manera casi enojosa sabe siempre que es lo que voy a decir y de que trata…debe conocer necesariamente a la rusa”.4
Nietzsche aceptó esa doble invitación y a finales de abril llegó a Roma y compartió con Rée su entusiasmo por Lou. De hecho, en su presentación, que tuvo lugar en la Basílica de San Pedro, Nietzsche le saludó diciendo: “¿Desde qué estrellas hemos venido a caer aquí, uno frente al otro? Está claro que el encuentro con Lou le dejaría fascinado. A ella tampoco le fue indiferente el conocer a Nietzsche, con su disposición para observar y conectar con el otro, quedó impresionada al percibir la intensidad de su personalidad, de su vida interior y de sus pensamientos.
Tan pronto como Nietzsche se enteró del plan, se unió al pacto y empezaron a organizar los planes de vida en común, una especie de comuna célibe intelectual, que llamarían “La santísima trinidad” en la que pasarían los días discutiendo y hablando de filosofía, literatura y arte5.
El filósofo pronto quedo seducido por la personalidad y pensamiento de esta mujer, al punto de pedirle a Rée, muy poco después que le hiciera llegar una propuesta de matrimonio. Lou preocupada porque eso podría poner en riesgo su trinidad soñada, otra vez se opuso, por su aversión al matrimonio. Le había costado mucho liberarse de ese mundo imaginario del que la sacó Guillot para correr de nuevo el riesgo de enamorarse. Por ello se aferraba a lo estrictamente racional, rechazando todo lo afectivo. Pero además, se agarró a la excusa de que al casarse perdería el derecho a la pensión que recibía como hija de un miembro de la nobleza rusa. Por medio de Rée resolvió esta situación respecto a Nietzsche y siguieron adelante con su proyecto.
Para celebrar el pacto, Nietzsche sugirió que se tomaran una foto que ha pasado a la historia; en ella Salomé, subida a una carreta, blande un látigo mientras sostiene a modo de riendas una cuerda con la que están atados los dos hombres; pero esta ménage á trois, resultó escandalosa para el prestigioso círculo del compositor Richard Wagner y especialmente para uno de sus miembros, la hermana de Nietzsche, Elisabeth, quién se convertiría en rival acérrima de Salomé, realizando una campaña de desprestigio que duraría a lo largo de toda su vida.
Durante ese verano de 1882, los tres viajaron junto a la madre de Lou, hacia Alemania, pasando por los lagos italianos y Suiza6. Uno de los momentos de mayor cercanía entre Lou y Nietzsche fue durante un prolongado paseo por el monte Sacro, cerca de Orta, en el que Nietzsche dijo: “monte sacro te doy las gracias por el sueño más fascinante de mi vida”7. No sabemos lo que ocurrió allí, pero lo que iba a ser una escapada de una hora se alargó mucho en el tiempo, Nietzsche se encontraba en un estado de viva excitación, lo que sorprendió a Paul Rée y a la madre de Lou, y tiempo después siempre recordaría este momento: “La Lou de Orta era otra persona”8.
Quizá ahí le volviera Nietzsche a proponer matrimonio, pero en todo lo relativo a sus relaciones personales Lou se impuso siempre a sí misma y al otro discreción absoluta. En su libro Miradas Retrospectivas diría: “No recuerdo si en Orta besé o no a Nietzsche”.
Durante este viaje Lou iría siempre acompañada de su madre. Cuando Rée marcho a Stibbe con su familia y Nietzsche a Naumburg con la suya, Lou sería invitada a uno y otro lado para planear su futuro en comunidad. Primero estuvo en Stibbe, donde acudió al festival de Bayreuth, organizado por Wagner, una especie de Parnaso donde acudían los más prestigios artistas e intelectuales de la época. Allí no acudiría Nietzsche por su enemistad con Wagner, ya Nietzsche empezó a ser considerado un filósofo controvertido por su crítica al Cristianismo, a la ética y a la moral. Pero si se encontraba Elisabeth, su hermana, cuya vida estaba dedicada a su hermano y gracias a él había entrado en el círculo wagneriano.
La aparición de Lou sería para ella la llegada de una rival que le robaba ese espacio privilegiado junto a su hermano. Además la personalidad y libertad con la que se movía esa joven, su falta de prejuicios, junto a la admiración de su hermano por ella, generaron unos celos y odio que Elisabeth mantendría hasta el final de sus días.
A pesar de su rechazo a Elisabeth correspondió acompañar a Lou a Tautenburg, donde Nietzsche la había invitado a pasar juntos unos días de vacaciones. Entonces Lou comunicaría a Elisabeth su deseo de crear una comunidad libre alternativa al matrimonio con Rée y Nietzsche lo que aumentaría el rechazo de Elisabeth, de mentalidad más conservadora, hacía Lou y la desconfianza hacia su hermano.
En Tautenburg, Lou tuvo la oportunidad de conocer más profundamente al filósofo, su compleja personalidad, sus cambios de humor y su dolor. Allí se dieron cuenta de cómo tenían muchas coincidencias en sus pensamientos, las mismas impresiones, pero cuando surgía alguna divergencia, Nietzsche se ponía violento, y no lo soportaba, eso los separaba. Pasaron horas conversando sobre “Dios y el mundo”, la pregunta sobre Dios fue el tema primordial de las conversaciones con Nietzsche en Tautenburg, Tanto fue así que para el filósofo fueron las que le hicieron descubrir el talento de Lou. A Nietzsche le impresionó su deslumbrante inteligencia su intuición y su capacidad para escuchar y penetrar en la esencia de las cosas y en las interconexiones entre ellas. Fue una eficaz interlocutora, tenía una gran capacidad para conectar con el otro. Las anotaciones a y observaciones sobre estas conversaciones aparecerían más tarde en la obra de Lou “En la lucha por Dios” (1884).
Nietzsche pensó en ella como un terreno fértil para su filosofía, ya que no podía ser su esposo quería convertirse en su maestro y que ella fuera su discípula, la digna heredera de su filosofía, pero Lou quería buscar su propio camino, tener su propio lugar en la Historia y no quedarse diluida en el pensamiento de Nietzsche. Por aquel entonces Nietzsche ya había publicado “EL nacimiento de la tragedia”, “Observaciones intempestivas”. “Humano demasiado humano” y acababa de escribir “los idilios de Messina”. En ese tiempo estaba terminando “La Gaya Ciencia”, además empezaba a elaborar la teoría del eterno retorno, que compartió con Lou.
Desde el principio Lou comenzó a realizar observaciones psicológicas sobre ambos, rasgos de su personalidad y carácter, contraponiendo la intelectualidad de Reé, una visión científica positivista de la realidad, frente a la totalidad de Nietzsche, que pretendía incluir las emociones en el conocimiento.
De Nietzsche le atraía su personalidad, su abismal vida interior, “la magia de unos ojos que parecían albergar una secreta soledad”9, le atraía profundamente “…la soledad conmovedora de su alma”, un hombre que había hecho de su dolor, debido a la enfermedad que sufría, “un horno incandescente en el que se forjó su voluntad de conocimiento”. Así lo dejaría plasmado 12 años después, en la biografía que escribiría sobre él “Friedrich Nietzsche en sus obras” (1894), cuando ya estaba madura para hacerlo, casi como si de una deuda hacia el gran pensador se tratara; una especie de análisis psicológico de la personalidad del Nietzsche, en la que señalaba la profunda conexión entre la vida y la obra del pensador. En ella lo definía como un hombre reservado y solemne, “un genio religioso enfrentado a la muerte de Dios”10, en ella cuenta sus recuerdos con el filósofo y sus vivencias personales, afirmando que su filosofía era un reflejo inconsciente de su personalidad. Fue la primera monografía publicada sobre Nietzsche, en 1894, después de separarse definitivamente de él, cuando el pensador que revolucionó la historia del pensamiento occidental ya había caído en las garras de la locura.
Después de la ruptura dramática con Nietzsche, aquel verano de 1882, desaparecería de su vida y no volverían a verse, salvo en contadas ocasiones, aunque seguiría manteniendo una rica relación epistolar, lo que nos proporciona la valiosa documentación que poseemos para comprender la compleja relación que existió entre los tres. Finalmente en noviembre se rompería el pacto de la trinidad. Nietzsche se sintió traicionado por Rée, su amigo y por Lou, además Nietzsche rompería también con su familia, con su hermana, que constantemente estaba poniéndolo en contra de Lou.
Afirma Safranski11 que “lo insoportable para Nietzsche fue que Salomé lo entendiera tan profundamente y luego…lo abandonara y lo dejara atrás como un estadio de su proceso de formación. En Lou había encontrado a alguien que “le permitiese ser humano, arrancándole de su profunda soledad”. El dramatismo de su separación no radica solo en la situación de orgullo herido de un Nietzsche despechado, sino sobre todo en que Salomé lo enfrenta con agudeza a las consecuencias de su propio pensamiento. Nietzsche pretendía una relación en la que su filosofía fuera vivida hondamente por ambos. Salomé acepta esa filosofía y la encarna durante toda su vida.
Nietzsche concibe el sentido de la vida como algo a buscar, que requiere una elección. Por el contrario, a Lou el sentido le vendría dado por la vida misma, por ello no sentía la necesidad de elegir, sino solo dejarse llevar por las fuerzas de la naturaleza, con las que sentía gran analogía; de ahí deriva su aptitud siempre optimista, de ese sentimiento de conexión con las fuerzas provenientes de la naturaleza, su constante fe en la vida misma, en una idea mística de la misma. Por ello Nietzsche la tildará de narcisista. Ella va a encarnar al superhombre de Nietzsche, ante el aforismo “Dios ha muerto”, y la consecuente venida de un nuevo Dios que está dentro de nosotros, no quedaba otra que engendrar, crear nuevos valores, origen del pensamiento moderno. El auténtico optimismo de Lou, está en la aceptación del dolor, y la confianza en superar las dificultades, los problemas y obstáculos de la vida. El dolor como “peldaño hacia la grandeza del alma”, por el contrario, para Nietzsche el dolor, no nos hacía más grandes, sino más profundos, nos llevaba a adentrarnos en los abismo del ser, y le llevaría al concepto intelectual de “héroe trágico”.
Durante los años siguientes Salomé vivió con el otro miembro de la frustrada Trinidad, Paul Rée, en Berlín, con el que mantendría una relación amistosa, en el encontraría la serenidad y la estabilidad que necesitaba, “un hogar” en el que curarse de la enfermedad que había venido arrastrando desde San Petersburgo. La vida en común con Rée le enseñó mucho sobre la vida afectiva e intelectual y sobre las relaciones de los seres humanos.
A partir de entonces entraría en otro mundo de relaciones humanas y artísticas. Hasta entonces solo había escrito obra de ficción, literatura y crítica teatral, a partir de ahora y paradójicamente se produciría el máximo acercamiento espiritual al filósofo12. Hasta el invierno de 1886-1887, se formó un círculo de jóvenes intelectuales en torno a Lou y Paul Rée en Berlín en el que debatían sobre temas actuales, filosóficos, y sobre todo sobre Nietzsche. Lou tomo conciencia que era el momento de ofrecer a sus lectores y admiradores, cada vez más numerosos y ávidos por conocer al autor de una filosofía tan desconcertante como radical sus recuerdos con el filósofo y sus vivencias personales, y comenzó a escribir artículos y ensayos que desembocarían después en su biografía. Lou quería dejar claro que ella había sido la única mujer con quien Nietzsche tuvo una relación13 y con el que había tenido largas conversaciones sobre su filosofía. Por otro lado, el culto a Nietzsche fue otra de las razones que le movió a salvaguardar al filósofo de equívocos, malentendidos e instrumentalizaciones, como ocurriría después durante el nazismo. Un escritor de aforismos requería de una interpretación. Esto es lo que la enfrentaría de por vida a Elisabeth Friedrich Nietzsche, ambas discutirían sobre la legitimidad y soberanía interpretativa acerca de la obra y pensamiento del filósofo, la hermana intento demostrar que ella y solo ella tenía la solvencia necesaria para hablar sobre la vida y obra de su hermano14, todo esto ocurriría paradójicamente cuando el solitario de Sils María se encontraba en el colapso psíquico.
En este contexto, Lou publica a los 23 años su obra filosófico-psicológica “En lucha con Dios”, libro publicado en 1885, con un marcado carácter autobiográfico, firmado bajo el pseudónimo de Henry Lou, por consideración a su familia y por los prejuicios que podría suscitar que la autora fuera una mujer. En ella vuelve a incidir en la temática, ¿qué sucede cuando un hombre pierde su fe? e intenta desesperadamente hallar la paz del espíritu. No hay duda de que tras su personaje principal se atisba la personalidad de Nietzsche. El protagonista es Kuno, una figura nietzscheana en su excepticismo vitalista y en su aceptación de la vida, pero al mismo tiempo es una fuerza que destruye a todos aquellos que la aman. Lou se proyecta en esta figura masculina que tanto tenía del talante del solitario de Sils María. Nietzsche había reaccionado a la publicación comentando a su gran amigo Overbeck15 que no había visto el libro, “y por el momento no tengo ganas de verlo, desde diferentes lados se testimonia respeto por su autora (…) finalmente ha llevado a cabo lo que había deseado de ella en Taunteburg. Por lo demás que se la lleve el diablo-¡”.No obstante, en el mismo período escribiría a su hermana: “De todas las personas que he conocido, una de las más preciadas y fecundas ha sido Lou. Solo después de haber tratado con ella, me he sentido maduro para mi Zaratustra”16.
La obra de Zaratustra supuso para Nietzsche una especie de cura, porque le ayudó a superar su desengaño y a distanciarse de Lou. Con ello se cerró el capítulo de Lou con un “acto creador”17.
A Lou su obra “EN la lucha por Dios” le abriría las puertas a círculos más amplios y la dio a conocer como una mujer culta e inteligente.
1 Lou, Mirada Retrospectiva, 68, en Pilar García Pardo “Vida y obra de Lou Andréas Salomé: una aportación al estudio psicoanalítico de la feminidad”. Memoria para obtener el título de doctor. Bajo la dirección del doctor Gerardo Gutiérrez Sánchez. Universidad Complutense de Madrid, 2009.
2 Op. Cit. Garcia Pardo, P. pags. 108 y ss.
3 “Nietzsche, Rée, Salomé, Correspondance”, pag. 75. Carta a Nietzsche de 20 de abril de 1882. trad. Ole Hansen-Love y Jean Lacoste, París, puf, 2001 (1979) Ed. Ernest Pfeiffer.
4 “Reé, Nietzsche, Salomé. Correspondence. Op. Cit. Pág. 76.
5 Paul Rée. Observaciones Psicológicas. https://.www.fundacionorotava.org
6 Veáse al respecto, op,cit, Pilar García Pardo “Vida y obra de Lou Andréas Salomé: una aportación al estudio psicoanalítico de la feminidad”, págs. 201 y ss.
7 Nietzsche, Lou, Rée, Documentos de un encuentro, pag. 155. Con selección, prólogo y notas de Ernst Pfeiffer. Editorial Laertes, 2021
8 H.F. Peters, Mi hermana, mi esposa. Pág. 96. Barcelona 1969.
9 Andréas Salomé, Lou “Friedrich Nietzsche en sus obras” 1894. Trad. Luis Fernando Moreno Claros, Editorial Minúscula. 2005
10 Andréas Salomé, Lou, op.cit.
11 Safranski, R., Nietzsche. Biografía de su pensamiento. Barcelona. Tusquetsz. P.275. 2001. En Roldán, J.P. Lou Andrea Salomé y Freud: el psicoanálisis frente a la metafísica de origen romántico Revista Observaciones Filosófica. nº15/2012/2013
12 Santiago Guervás, L.E. de “Lou Andrea Salomé y la “guerra de las biografías” sobre Friedrich Nietzsche”, Universidad de Málaga. Estudios Nietzsche, 23 (23), pp. 229-264. Sociedad Española de Estudios sobre Friedrich Nietzsche (SEDEN).
13 Es cierto como indica H.F. Peters en su biografía sobre Lou, que “para una escritora joven y desconocida, aquella publicidad fue muy provechosa, no sólo porque le dio cierto renombre, sino también en lo económico”. Una vez más, la impronta de la amistad con Nietzsche le seguiría marcando el resto de su vida, porque su nombre permanecería asociado al de él para siempre. Es claro que fue también está “explotación periodística” de sus cartas, de sus vivencias con el filósofo cuando aún estaba vivo lo que indigno a su hermana, y exacerbaría su odio contra ella.
14 Santiago Guervás, L.E de, op.cit.
15 Carta de Nietzsche a Overbeck, 7 de mayo de 1885. Co V 64, ver op.cit. Santiago Guervás, L.E. de,. Pág. 8.
16 Carta borrador de Nietzsche a su hermana, enero-febrero de 1884. CO IV 429. Op.cit. Santiago Guervás, L.E. pág. 8
17 Ver H. Peters, op. cit, pag. 150
© Antoñeta Bernardino



