Las ruinas de Empúries (Girona)

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¿Sabías que las ruinas de Empúries (Girona), en España, son uno de los pocos lugares de Europa donde conviven restos arqueológicos griegos y romanos en un mismo yacimiento?

Pocos lugares en Europa ofrecen un testimonio tan elocuente de la superposición de culturas clásicas como Empúries, un yacimiento arqueológico excepcional situado en la costa de Girona, dentro del municipio de l’Escala. A orillas del Mediterráneo, en un entorno natural que aún conserva su fuerza simbólica, conviven los vestigios de dos grandes civilizaciones antiguas: la griega y la romana. No se trata de simples influencias arquitectónicas o de restos dispersos, sino de dos ciudades fundadas por culturas distintas, cuyas ruinas se solapan y dialogan entre sí, ofreciendo al visitante una lección viva de historia antigua.

El origen de Empúries se remonta al siglo VI a.C., cuando colonos griegos procedentes de Focea, en Asia Menor, fundaron la ciudad de Emporion (en griego, “mercado”), aprovechando un enclave estratégico para el comercio con los pueblos íberos del interior. A diferencia de otras colonias griegas, como Massalia (la actual Marsella), Emporion se mantuvo relativamente pequeña, pero llegó a ser un importante foco comercial y cultural, en contacto con las redes mediterráneas.

Lo excepcional de Empúries es que, unos siglos más tarde, tras la Segunda Guerra Púnica, los romanos establecieron una nueva ciudad junto a la griega: Emporiae, organizada según los patrones urbanísticos romanos. La ciudad romana se desarrolló de forma paralela a la griega, con foro, termas, templos, domus decoradas con mosaicos y una red de calles perfectamente trazadas. Durante un tiempo, ambas ciudades coexistieron, aunque finalmente la romana acabaría absorbiendo la vida política y social del conjunto.

El resultado es un yacimiento doble, único en la península ibérica y rarísimo en Europa, donde el visitante puede caminar desde los cimientos de un templo griego hasta el pavimento de una domus romana sin salir del recinto. Esta continuidad física permite comprender, con una claridad inusual, cómo se sucedieron y mezclaron las culturas clásicas en la antigüedad.

Empúries no es solo una acumulación de piedras: es también un espacio vivo de interpretación. Desde el siglo XX se han llevado a cabo excavaciones sistemáticas y campañas de restauración que han permitido reconstruir parte de la trama urbana y recuperar elementos de enorme valor artístico, como mosaicos, esculturas, ánforas y objetos de uso cotidiano. Uno de los hallazgos más emblemáticos es la escultura del Asclepio, dios griego de la medicina, considerada una de las piezas más importantes de la arqueología helenística en la península.

Además de su valor histórico, el yacimiento posee una fuerza estética notable: las ruinas abiertas al mar, rodeadas de pinos y bañadas por la luz cambiante del Mediterráneo, convierten la visita en una experiencia sensorial que trasciende lo puramente académico.

Empúries es, en definitiva, un lugar donde las civilizaciones no solo dejaron su huella, sino donde siguen, aún hoy, en conversación abierta. Un enclave donde Grecia y Roma no compiten, sino que se suceden con naturalidad, como las olas que tocan su orilla.

Redacción

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