Esta afirmación encierra una interesante confusión histórica. Si bien Euskal-Erria es una obra significativa publicada en 1879 y escrita en euskera, no es obra de Pedro Agerre “Axular”, quien vivió en el siglo XVII. La confusión nace del hecho de que Axular es el autor de una de las obras más célebres y tempranas en euskera: Gero (1643), un tratado de espiritualidad en prosa que marcó un hito en la literatura vasca. Por tanto, es necesario deslindar figuras y momentos para comprender el verdadero alcance de Euskal-Erria en el panorama de la literatura vasca.
La obra Euskal-Erria fue escrita por Francisco Ignacio Ansoleaga, un sacerdote navarro comprometido con la recuperación de la lengua vasca y con el desarrollo cultural del pueblo vasco en el contexto del romanticismo tardío. Fue publicada en Pamplona, en plena efervescencia de los movimientos regionalistas y carlistas que defendían las raíces forales y lingüísticas del País Vasco y Navarra frente a la centralización del Estado liberal español. El título, que puede traducirse como “La tierra vasca” o “El país vasco”, ya da pistas del ideario de la obra: una exaltación de las costumbres, valores y lengua del pueblo vasco.
La novela está escrita en un estilo costumbrista, que remite en su tono a la exaltación rural de las pastorales románticas, y entrelaza diálogos y descripciones que tratan de recoger la forma de vida tradicional, la religiosidad popular, las celebraciones y los códigos morales de las aldeas vascas. Se trata de una obra de intención moralizante, al estilo de los libros de educación popular del siglo XIX, pero su valor reside no solo en lo que narra, sino en el hecho mismo de narrarlo en euskera, en un momento en que la lengua vasca era todavía despreciada por las élites políticas y educativas.
Si bien no puede considerarse Euskal-Erria una novela moderna en el sentido literario, su importancia es capital como testimonio de un primer intento de convertir la lengua vasca en vehículo de ficción narrativa. Hasta entonces, el euskera había sido utilizado sobre todo en sermones, poesía religiosa, tratados morales y pequeñas crónicas. La transición hacia un uso literario más laico y narrativo marca un punto de inflexión en la evolución de la literatura vasca contemporánea.
La confusión con Axular se debe a que Gero, escrita por Pedro Agerre «Axular», fue durante siglos considerada la obra maestra fundacional de la prosa en euskera. Axular, nacido en Urdax y párroco en Sara, fue un escritor brillante de estilo sobrio, profundo y elegante, que elevó la lengua vasca a niveles de refinamiento literario insospechados en su época.
Ambas obras, separadas por más de dos siglos, muestran el largo y esforzado camino de una literatura que luchó por existir en su lengua originaria. Desde Axular hasta Ansoleaga, la palabra vasca fue forjando lentamente su identidad literaria.
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