El temblor de las piedras

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Estreno de El temblor de las piedras, de Alberto Conejero, dirigida por Lucía Miranda, actualmente en cartel en el Teatro Español de Madrid.

Sinopsis y estructura dramática

El temblor de las piedras es la nueva obra del dramaturgo y poeta Alberto Conejero, Premio Nacional de Literatura Dramática 2019 y autor de títulos como La piedra oscura, Los días de la nieve o Tebas Land (versión). En esta ocasión, Conejero presenta un texto profundamente introspectivo, que se adentra en los estratos emocionales de una familia marcada por una pérdida colectiva no del todo verbalizada.

La obra gira en torno a tres personajes —una madre, un hijo adulto y una amiga de la familia— que se reúnen en una casa en ruinas tras un seísmo que ha sacudido un pueblo del sur de España. Lo que aparentemente es un reencuentro forzado por una catástrofe natural se convierte en una excavación emocional, donde los silencios, los gestos y las grietas del pasado afloran entre los escombros. El “temblor” del título remite no solo al sismo físico, sino también al temblor íntimo, emocional, poético, que recorre toda la obra.

Dirección y propuesta escénica

La puesta en escena, firmada por Lucía Miranda, directora de escena y pedagoga teatral con fuerte compromiso social, opta por una estética contenida, casi minimalista, que acentúa el peso de la palabra y la respiración de los cuerpos. El espacio escénico, obra de Mónica Boromello, sugiere una casa semi derruida en la que los personajes se mueven entre ruinas reales y simbólicas.

La dirección apuesta por el teatro de la escucha: la acción no está en lo que sucede, sino en lo que se recuerda, lo que se calla y lo que se pronuncia por primera vez. Miranda acierta al situar la obra en un registro íntimo, sin grandilocuencias, dejando que el lenguaje de Conejero —de gran densidad lírica pero siempre inteligible— respire y ocupe el centro.

Estilo y temas

El temblor de las piedras consolida a Conejero como un autor del duelo y la memoria, pero esta vez desde una perspectiva menos histórica y más familiar. El texto explora cómo la pérdida, la herencia emocional y la imposibilidad de cerrar el pasado afectan al presente y moldean las relaciones afectivas.

El lenguaje, como es habitual en el autor, oscila entre el verso contenido y la prosa poética, con momentos de gran intensidad lírica. A diferencia de La piedra oscura, donde la dimensión política era explícita, aquí Conejero se adentra en un simbolismo doméstico que remite más a la literatura del silencio, con ecos de Lorca, María Zambrano o Maurice Maeterlinck.

Valoración inicial

La crítica especializada (El Cultural, Artez, La Voz de la Escena) ha subrayado la madurez estilística del texto y la dirección medida de Lucía Miranda, que encuentra el equilibrio justo entre lo emotivo y lo sutil. Se valora especialmente la solidez del reparto, encabezado por Cecilia Solaguren, Íñigo Rodríguez y Elena Seijo.

La obra se inscribe con fuerza en la línea de producciones del Teatro Español que apuestan por una dramaturgia contemporánea, con arraigo poético, compromiso emocional y una estética de la contención.

Redacción.


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