Necesidad de volver a la construcción de un país como camino de valores y utopías
Como dijo El Quijote, cada uno es hijo de sus obras, y esta extorsión, subida de alquiler y maniobras de la empresa arrendataria, ha llevado a Mari Carmen, a la ansiedad, la depresión, al coma, y a precipitar su muerte.
Justamente cuando el señor Feijoo dice que solo siente respeto por la muerte de una persona, y no dice nada más, está más seco que la mojama. Dejando a un lado los valores cristianos y solidarios de muchos de sus votantes que supuestamente representa ¿O ya no los representa?
Ídem lo anterior, baldón ignominioso en el ayuntamiento de Madrid y la asamblea de Madrid de negarse a guardar un minuto de silencio, por la acción simbólica e injusta de la muerte de María Carmen. Los valores cristianos de la ideología liberal, ¿Los dejamos enterrados, sepultados? ¡Madre mía!
Todos los que han intervenido en el proceso y desahucio, una ley fría y deshumanizada, abogados, procuradores, jueces, secretarios, oficiales, ¿guardarán un minuto de su silencio por su osadía inhumana de llevar in extremis un desahucio (varios intentos) de una persona gravemente enferma? Me gustaría que a nivel disciplinario se investiguara si se ha obviado y forzado alguna normativa, porque algo está fallando en este país de valores-
Curiosamente me pregunto ¿Cada vez hay menos valores? ¿Solo a la ciencia se le da ventaja, y nos queda una ciencia jurídica a veces sin conciencia? Pues no, hace falta construcción de leyes, un país con valores, humanitarios. Valores que como dice Angela Sierra filósofa, autora del libro Las Utopias, del Estado real a los estados soñados, son muy necesarios para ver el horizonte de una nación y de un pueblo.
¡Qué pena! Sin entrar en ideologías: que los políticos, bastantes de ellos, miren para otro lado. Su frialdad denota crueldad, e indica que ese, no es su lugar para servir a la ciudadanía, a los pobres, a la gente sencilla, a la gente de la calle, humilde y enferma como Mari Carmen. Una interpretación errática de las leyes nos lleva donde nos lleva. Una Ley no puede conculcar los derechos fundamentales, ni dañar el derecho a la vida de una persona-
Mi más sentido pésame a la familia de Mari Carmen ,y un abrazo solidario que salte por encima de la miopía compleja del capitalismo inhumano y despiadado, que a veces, se nos quiere imponer y nos ha impuesto, en medio de una sociedad globalizada. Como dijo el cantautor valenciano Raimon: Digamos no.
© Eduardo Ortega.



