El simio el idiota y los demás, de William Chambers Morrow

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NOVEDAD de EL DESVELO 

El terror no siempre viene del más allá; a veces, habita en la celda de al lado o en el espejo. En la casa de un rajá o escondido tras un árbol frondoso. Llega a las librerías El simio, el idiota y los demás, la obra cumbre de William Chambers Morrow, editada por El Desvelo, sello de Almuzara, un autor que desafió los tabúes de su tiempo para explorar la crueldad, la deformidad y la locura humana. Olvidado durante décadas y rescatado ahora para los amantes del suspense psicológico, este volumen no ofrece fantasmas, sino algo mucho más inquietante: un catálogo de anomalías humanas. Morrow nos sumerge en una atmósfera opresiva donde el destino es una trampa y la civilización es solo una máscara del salvajismo.

Dentro de esta colección de catorce relatos destaca el perturbador relato “El resucitado”, una pieza que redefine el horror médico. Como advierte la obra: “Hay cosas peores que la muerte: una de ellas es que un científico te obligue a regresar de ella. Descubre el horror de la carne en este viaje sin retorno”. O el apasionante e inusualmente cruel “Su enemigo indomable”, una terrible historia de mutilación o body horror, donde un hombre despojado de sus extremidades es capaz de cumplir la más aterradora de las venganzas: “…Uno de los sirvientes varones pronto atrajo mi atención por su maravillosa capacidad de malicia. Su nombre era Neranya, y estoy seguro de que debía haber una gran proporción de sangre malaya en sus venas, ya que, a diferencia de los indios —de quienes también difería en complexión—, era extremadamente activo, nervioso, sensible y siempre alerta. Una circunstancia redentora era su amor por su amo. Una vez, su temperamento violento lo llevó a cometer un crimen atroz: el apuñalamiento fatal de un enano. Como castigo por esto, el rajá ordenó que el brazo derecho de Neranya fuera amputado. La sentencia fue ejecutada torpemente por un tipo estúpido armado con un hacha y yo, siendo cirujano, me vi obligado, para salvar la vida de Neranya, a realizar una amputación del muñón sin dejar ni rastro del miembro restante…”, escribe Morrow al comienzo del relato. ¿Qué futuro le espera a este sirviente? ¿Y a quien se sitúa en su aterrador punto de mira?

Esta colección resume la identidad literaria de Morrow: una mirada implacable a la fragilidad humana y al placer oscuro de contemplar cómo lo cotidiano se quiebra. Es una lectura breve pero intensa, perfecta para quienes buscan un terror psicológico que deja huella y un suspense que opera desde la lógica del destino más que desde el sobresalto.

Lo que el lector encontrará en estas páginas:

  • Terror psicológico realista: relatos que diseccionan la mente de criminales, marginados y seres atormentados.

  • El redescubrimiento de un autor de culto: Morrow, contemporáneo de Ambrose Bierce, es considerado el arquitecto del “horror físico” antes de que el género se volviera comercial.

  • Un incómodo espejo de la condición humana: historias que obligan al lector a preguntarse si el “simio” y el “idiota” que dan título al libro no son, en realidad, un reflejo de nosotros mismos.

“Morrow no busca el susto fácil, busca la incomodidad persistente”, señalan los editores sobre esta pieza clave de la literatura gótica estadounidense. El simio, el idiota y los demás no es solamente un libro de relatos, es una invitación a mirar hacia donde nadie se atreve.

La obra ya se encuentra disponible en las principales librerías y plataformas digitales editada por El Desvelo.

William Chambers Morrow (1859-1923) fue un escritor estadounidense formado como periodista en el sur antes de instalarse en San Francisco, donde encontró un ambiente literario fértil que marcó definitivamente su obra. Publicó relatos en las principales revistas californianas de finales del XIX y combinó la escritura con labores de crítica y docencia. Hearts le contrató para que publicara sus textos en The San Francisco Examiner.

Aunque escribió novelas y textos divulgativos, su prestigio procede casi por completo de sus cuentos breves, en los que exploró los límites del sufrimiento humano con una crudeza poco habitual en su época. Su estilo, sobrio y casi clínico, se apoyaba en el suspense psicológico y en una imaginación mórbida que lo emparenta con Ambrose Bierce, aunque con una inclinación más marcada hacia lo cruel y lo grotesco. A él se atribuye esta frase escrita en una misiva: «Tengo uno de los cuentos de Will Morrow en el bolsillo, pero no me atrevo a ir donde haya suficiente luz para leerlo».

Morrow desarrolló un tipo de terror sin fantasmas, basado en la lógica enfermiza de sus personajes y en la violencia racionalizada.

En vida tuvo una recepción discreta, pero su obra ha sido recuperada por la crítica como antecedente del weird tale realista y del horror corporal moderno. Su nombre permanece ligado a una literatura inquietante, seca y fatalista que destaca por la intensidad de sus desenlaces.

Remitido por Editorial EL DESVELO

PUNTO Y SEGUIDO – Beatriz Caso

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