Es un honor conversar con Graziella Moreno Graupera, magistrada y una de las voces más auténticas y reveladoras de la novela negra contemporánea. Desde su debut con Juegos de maldad hasta su más reciente obra La hora e la fuga, Graziella Moreno ha conseguido trasladar al lector a los entresijos más turbios del sistema judicial, construyendo historias donde el crimen no es un simple enigma, sino un reflejo de la sociedad y sus contradicciones.
Con una mirada precisa y una pluma afilada, ha explorado en sus novelas los conflictos éticos, la corrupción, la violencia y la fragilidad de la condición humana. Su experiencia como jueza le otorga una perspectiva única sobre el comportamiento criminal, una cualidad que impregna su literatura con una autenticidad difícil de igualar.
En esta entrevista, abordaremos su trayectoria, su visión sobre la literatura negra, el impacto de su trabajo en su narrativa y los desafíos de contar la verdad en un mundo donde «el concepto de verdad es muy subjetivo», como ella misma ha afirmado.
Graziella Moreno Graupera, nacida en Barcelona el 23 de diciembre de 1965, es una destacada jueza y escritora española especializada en novela negra. Licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona, ha combinado su carrera judicial con una prolífica actividad literaria.
Tras finalizar sus estudios de Derecho, Moreno desempeñó diversos trabajos, incluyendo roles como azafata de congresos, vendedora de libros a domicilio y cuidadora de niños en un colegio. Posteriormente, fue contratada para impartir clases en una academia de preparación de oposiciones para funcionarios. En 1991, ingresó en la Administración de Justicia, prestando servicio en juzgados de instrucción y de lo social. En 2002, accedió a la carrera judicial por el turno libre, ejerciendo en los juzgados de Gavà, Amposta y Martorell. Desde 2010, ocupa la plaza de magistrada en un Juzgado Penal de Barcelona.
Moreno ha reflexionado sobre la naturaleza humana y su complejidad, afirmando que «el ser humano no es ni bueno ni malo, sino una mente compleja, que toma decisiones a consecuencia de ciertos estímulos».

Bibliografía completa
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Juegos de maldad (2015, Editorial Grijalbo) En su debut literario, Moreno presenta a la jueza Sofía Valle, quien se enfrenta a la agresión de un adolescente y a una operación de narcotráfico. La trama explora los entresijos del sistema judicial y policial, ofreciendo una visión auténtica y perturbadora de la justicia.
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El bosque de los inocentes (2016, Editorial Grijalbo) Una abogada se ve envuelta en una investigación criminal que parece estar ligada a sus inquietantes sueños. La historia transcurre en un pueblo envuelto en leyendas, donde alguien imita a uno de los peores asesinos de la historia: el noble francés Gilles de Rais.
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Flor seca (2017, Editorial Alrevés) El hallazgo del cadáver de una mujer cubierto con pétalos de lavanda y con el rostro desfigurado desencadena una investigación que saca a la luz un caso de corrupción en el Cuerpo de Policía Nacional. La jueza Sofía Valle se enfrenta a dilemas personales y profesionales mientras busca la verdad.
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Querida Elsa (2018, Black and Noir) En esta novela, Moreno aborda la correspondencia entre dos mujeres que comparten secretos y confesiones, explorando temas de amistad, amor y traición en un contexto contemporáneo.
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Invisibles (2019, Editorial Alrevés) La trama sigue la vida de Miguel Montero, cuya existencia cambia drásticamente tras un suceso en 1992. Veintiséis años después, las heridas siguen abiertas, y personajes como Sara, Simón y Pablo se ven envueltos en una historia que refleja cómo el pasado nos convierte en lo que somos.
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El salto de la araña (2020, Editorial Alrevés) La novela narra la relación entre Javier y Alba, que culmina en una tragedia. A través de una estructura que alterna pasado y presente, Moreno explora los límites de las relaciones humanas y cómo situaciones cotidianas pueden desencadenar desenlaces fatales.
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Los animales de ciudad no lloran (2022, Alianza Editorial) En esta obra, la autora presenta una trepidante trama legal donde Nadia Linde denuncia a su amante, un poderoso empresario hotelero, por agresión. Olivia Marimón, su abogada, se enfrenta a un complejo caso que destapa las sombras del poder, el amor y la ambición en la ciudad.
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Pudimos ser héroes (2025). Caso de desaparición tras una muerte en un local de moda de Barcelona; encargo de búsqueda y capas de nocturnidad urbana (música, sustancias, prestigio y ruina).
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La hora de la fuga (2025). Barcelona privilegiada, boda y cadáver: aparece Noelia Torres; desaparece Esther Sampietro, escultora. Un exfiscal y escritor en declive (Mauro Rovira) queda señalado; una cabo (Tea Valverde) combate presiones y silencios antes de que el caso se clausure “para siempre”.
Algunas claves de Graziella Moreno en sus propias palabras
En las entrevistas concedidas en distintos medios, Graziella Moreno ha ido dejando varias afirmaciones que ayudan a comprender el núcleo moral y estético de su narrativa. No se trata solo de una autora que conoce desde dentro el funcionamiento de la justicia, sino de una escritora que entiende la novela negra como una forma de indagación sobre la fragilidad humana, la responsabilidad y los mecanismos del daño. Cuando afirma que «algo que distingue al ser humano es su empatía», está señalando una frontera decisiva: la que separa la mera descripción del crimen de la comprensión profunda de sus consecuencias. En esa misma línea, su rechazo de la violencia exhibida como espectáculo queda fijado en otra declaración reveladora: «No me interesa el gore; prefiero que la imaginación del lector complete lo que el texto sugiere». La frase define bien su estilo, más inclinado a la tensión moral que al efectismo. También resulta muy significativa su voluntad de arraigar sus tramas en una realidad reconocible cuando sostiene que «quería mostrar la realidad de la justicia española». En ese propósito se cifra buena parte de la singularidad de su obra: la utilización del género no como simple artefacto de intriga, sino como espacio de observación crítica sobre las instituciones, el poder y las zonas de sombra de la sociedad contemporánea. Desde esa perspectiva, otra de sus ideas más fértiles —«La novela negra permite hablar de la sociedad sin disfrazarla»— termina por resumir con precisión el lugar literario desde el que escribe.
Esta entrevista busca profundizar en la obra de Graziella Moreno desde una perspectiva única, abordando no solo su literatura, sino la intersección entre la justicia y la ficción.
Sin más pasamos al cuestionario de preguntas que amablemente nos responde:
I. La trayectoria entre la justicia y la literatura
HOJAS SUELTAS: Usted ha comentado en diversas entrevistas que «el ser humano no es ni bueno ni malo, sino una mente compleja». ¿Cómo ha influido su trabajo como jueza en su forma de retratar la psicología de sus personajes?
GRAZIELLA MORENO: Mi trabajo me permite estar en contacto continuo con personas que se enfrentan, ya sea de forma activa o pasiva, a las consecuencias de sus actos u omisiones, o de terceros. Eso me permite explorar las motivaciones y lo que hay oculto tras lo evidente. Uno de mis objetivos es ofrecer a los lectores personajes reales, lo más humanos posible, que le hablen al oído.
H.S.: ¿Qué le motivó a dar el salto de la judicatura a la literatura? ¿Hubo algún caso o experiencia en particular que la impulsó a escribir su primera novela?
G.M.: Es a la inversa. Escribo desde niña y la mayoría de las novelas estaban escritas años antes de ser publicadas. La judicatura es un trabajo que requiere mucha dedicación y responsabilidad, pero no tiene nada que ver con la escritura. En mi primera novela publicada quise romper los estereotipos que rodean a mi profesión, exponer cómo trabajamos jueces, fiscales, policías, funcionarios, forenses en un caso real, debidamente ficcionado, que llevé como jueza instructora y que me llenó de dudas.
H.S.: En su día a día como magistrada, está expuesta a realidades difíciles y, muchas veces, perturbadoras. ¿Cómo gestiona emocionalmente esa carga y cómo la traslada a su obra sin que la ficción se convierta en una simple transcripción de la realidad?
G.M.: Como cualquier profesional que trabaja con material sensible, que en este caso con las facetas de la conducta humana, es imprescindible poner un poco de distancia, aunque a la vez hay que buscar la cercanía y la empatía con la víctima. Es muy duro exponer tu vida y tus circunstancias frente a extraños. No podemos olvidar que detrás de los papeles hay personas que sufren. Mis obras pueden estar inspiradas en la realidad, como en cualquier novela negra, pero no son documentos judiciales, son literatura, o al menos, eso pretendo.
H.S.:A lo largo de su carrera, ¿ha habido algún caso que le haya dejado una huella imborrable y que, de alguna forma, haya permeado su narrativa?
G.M. Más que un caso concreto, son muchos los que han quedado en la memoria hasta que llega el momento de inspirarme en ellos o incorporarlos al texto de forma parcial. Hay detalles, hechos, personas, que nunca se olvidan.
II. La novela negra como espejo de la sociedad
H.S.: Ha dicho que «actualmente, la novela negra ya no se centra solo en la resolución de un crimen, sino en analizar las conductas humanas». ¿Cree que la novela negra es hoy más social que policial?
G.M.: Por supuesto, al menos en lo que yo escribo. No me interesa tanto el procedimiento policial, si no es para plasmar la realidad de la profesión, como la psicología de los personajes. Ofrecer al lector un retrato de la sociedad tal y como es, sin ninguna pretensión moralizante, sino para mostrarle cómo vivimos, como somos y que pueda plantearse qué podemos hacer para cambiar las cosa
H.S.: En su novela, Los animales de ciudad no lloran, plantea una historia de abuso de poder y justicia. ¿Cómo construyó el personaje de Nadia Linde y qué aspectos del sistema judicial le interesaba reflejar en esta historia?
G.M.: Nadia Linde es una mujer que busca venganza por hechos de su pasado y por pura casualidad, encuentra la manera de conseguirlo. Para ello se aprovechará del sistema judicial, de sus bondades y de sus defectos, en su propio beneficio. Es una novela que refleja el trabajo de los abogados en defensa de sus clientes por encima de búsqueda de la verdad.
H.S.: En El salto de la araña introduce una narración fragmentada que mezcla el pasado y el presente para construir la historia de un crimen. ¿Cómo decide la estructura narrativa de sus novelas? ¿Es una decisión consciente desde el inicio o surge a medida que avanza la escritura?
G.M.: Cada novela requiere su estilo narrativo. El uso de la primera, segunda o tercera persona depende mucho de la historia y del personaje en cada momento. Normalmente es algo que ya tienes decidido desde el inicio, pero es frecuente que cambie a medida que el texto va evolucionando.
H.S.: En su opinión, ¿hasta qué punto el género negro contribuye a cambiar la percepción del público sobre el sistema judicial y las víctimas?
G.M.: Si el género refleja la realidad, si se inspira en la calle, en las personas, y se aleja de estereotipos, proporciona una visión fidedigna del sistema, de la sociedad, y del delito.
III. El concepto de verdad y la literatura
H.S.: En alguna ocasión ha mencionado que «el concepto de verdad es muy subjetivo, depende de quien la expone y se corresponde con su propia percepción». ¿Cómo juega con esta idea en sus novelas?
G.M.: Una gran pregunta. ¿Qué es la verdad? Cada uno tiene la suya, y en ocasiones, no se trata de una mentira. Estamos convencidos de lo que ha sucedido, pero la mayor parte de las veces, ese convencimiento está basado en las experiencias previas y eso crea “nuestra verdad”. La verdad desnuda es muy difícil de averiguar
H.S.: Como jueza, debe basarse en hechos y pruebas, mientras que como novelista tiene libertad creativa. ¿Cómo concilia esas dos facetas en su escritura?
G.M.: No se concilian porque no tienen nada que ver. Como novelista invento tramas, creo personajes, hablo de cosas que solo existen en mi imaginación, aunque tienen un sustento real. Todo está en mi cabeza.
H.S.: Invisibles es una obra que ahonda en el trauma y la desaparición de personas. ¿Qué le llevó a tratar esta temática y qué preguntas quería plantear al lector con esta historia?
G.M.: Esta novela está dedicada a las personas que desaparecen y a las que no renuncian a encontrarlas. El problema de los desaparecidos es un problema mundial. Existen miles de personas de las que nunca vuelve a saberse nada, y lo que es peor, se encuentran cuerpos que no son identificados porque nadie les está buscando. Quería hablar sobre una de las causas reales por las que desparece gente, y dar a conocer la enorme problemática y angustia que supone para las familias. He tenido que enfrentarme profesionalmente a casos que te generan mucha impotencia por no poder ofrecer soluciones a los afectados.
H.S.: ¿Cree que la literatura es un medio para hacer justicia cuando el sistema falla?
G.M.: De ninguna manera. La literatura es arte, y aunque estemos creando mundos, historias, personajes que parecen reales, no puedo entenderla como justicia. Sí puede servir de denuncia, de llamada de atención, pero la justicia es otra cosa.
H.S.: Su obra ha sido reconocida con premios como el Letras del Mediterráneo y el galardón del Festival Cubelles Noir. ¿Cómo ha influido el reconocimiento de la crítica en su evolución como escritora?
G.M.: Suponen un reconocimiento que se agradece muchísimo teniendo en cuenta la gran cantidad de títulos que llegan a las librerías. A su vez, un estímulo para seguir en la brecha.
H.S.: ¿Cuáles han sido sus referentes literarios, tanto dentro del género negro como fuera de él? ¿Hay alguna obra que considere imprescindible para comprender el crimen y la naturaleza humana?
G.M.: La lista sería muy larga, pero citaría aquí a Henning Mankell y a la propia Agatha Christie porque ahondaban siempre en las motivaciones de sus personajes.
H.S.: ¿Seguirá explorando el lado más oscuro de la justicia y la sociedad?
G.M.: Seguiré con mis historias, y una vez escritas, veremos si continúan en la oscuridad.
H.S.: Sin desvelar más de lo conveniente, ¿puede adelantarnos si trabaja ya en una próxima novela, en fase de investigación o de escritura, y qué inquietud, conflicto o territorio humano le gustaría explorar en ella? Y, para cerrar, ¿qué le gustaría decir hoy a sus lectores, a quienes la siguen desde sus primeras novelas y a quienes quizá estén a punto de descubrirla?
G.M.: He finalizado una novela y estoy en proceso de escritura de otra, además de recoger nuevas ideas que tienen que madurar. No se trata de novelas negras, o al menos eso creo. Veremos cómo termina todo.
A mis lectores, agradecerles que hayan escogido mis obras, gracias infinitas por estar siempre ahí. Sin ellos, nada tendría sentido. En cada novela intento superarme o al menos no decepcionarlos, ese es el pacto. Escribir es una de las actividades más solitarias del mundo, y conseguir entablar un diálogo íntimo con el lector es el objetivo. Los humanos nos contamos historias desde el principio de los tiempos, nos son necesarias para seguir siendo quienes somos.
Agradecemos profundamente su tiempo y la generosidad con la que ha compartido sus experiencias y reflexiones. Su doble faceta de jueza y escritora nos ha permitido sumergirnos en una literatura donde el crimen es solo la puerta de entrada a preguntas mucho más profundas sobre la moralidad, la justicia y la verdad.
Esperamos con entusiasmo su próxima novela y seguiremos de cerca su trayectoria, convencidos de que su mirada crítica y su pluma afilada seguirán dejándonos historias que no solo nos atrapan, sino que también nos invitan a reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos.
De nuevo, muchas gracias Graziella.
Equipo de Redacción de Hoja Sueltas, coordinado por Anxo do Rego



