Los fantasmas marcianos

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En Marte, los fantasmas no lo pasan nada bien. Nadie los toma en serio, ni siquiera les temen a sus cadenas oxidadas y chirriantes. Cansados de las burlas, deciden emigrar a la Tierra, donde, según sus informes, la gente aún cree en fantasmas.

Pero durante el viaje espacial, alguien cambia los carteles indicadores, y los pobres espectros terminan en una estrella lejana. Afortunadamente, como llevan la sábana sobre los ojos, no se dan cuenta del error y continúan su camino, llegando finalmente a la Luna.

Solo unos pocos logran alcanzar la Tierra. Son tan escasos que, para no pasar inadvertidos, se unen y forman un equipo. Algunos son sigilosos y aparecen de repente; otros emiten sonidos extraños, unos mueven objetos o hacen parpadear las luces, mientras que los más traviesos disfrutan con sustos inofensivos.

Los humanos, aterrorizados por estas criaturas que confunden con extraterrestres hostiles, creen que pretenden apoderarse del planeta. ¡Nadie se libra de sus travesuras!

Al poco tiempo, los fantasmas descubren que todavía existe un lugar donde se les teme: un castillo abandonado. Deciden ocuparlo una noche tormentosa, y desde entonces sus muros sumidos en tinieblas se convierten en refugio y escenario de historias inquietantes. Según cuentan los periódicos, nadie se atreve a cruzar el umbral de sus jardines salvajes.

Con el paso de los días, se alían con otros seres sobrenaturales, vampiros y hombres lobo, para reforzar el misterio del lugar. Ante tanto caos, un grupo de científicos comienza a investigarlos con la intención de comprender su naturaleza.

Aún así, entre ellos aparece un fantasma distinto. Un día hace amistad con un niño de siete años, de ojos verdes y cabello negro ondulado, que no teme a nada ni a nadie. Juntos inventan travesuras divertidas, más juguetonas que aterradoras, y logran que los humanos rían en vez de temer.

Poco a poco, los fantasmas marcianos se ganan el respeto y la simpatía de la gente, viviendo en paz en el castillo abandonado.

A pesar de sus diferencias, humanos y fantasmas aprenden a convivir en armonía, compartiendo la oscuridad como un hogar para quienes buscan la paz entre sombras y sonrisas.

— Anika

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Anika, escritora invidente, nació en Andújar (Jaén) el 16 de febrero de 1962. Hija de un militar y de una ama de casa dedicada a sus labores. Es la mayor de dos hermanas. Cursó estudios primarios, la antigua EGB, bachillerato y carrera universitaria, diplomándose en Magisterio en la especialidad de humanidades. Ana, una autora incansable en el oficio de escribir, inició sus primeros pasos en la lectura de tebeos, cuentos y libros de grandes escritores hasta que un día, animada y tras descubrir su pasión por la escritura, cae en sus manos un importante material literario para iniciarse en el arte de escribir. En 2002 publicó su primer libro de relatos infantiles-juveniles titulado “Las aventuras de Carol”, siguió otra publicación en 2017 con la obra “Aventuras salvajes”, con buena acogida en los medios de comunicación, y dos obras más en 2021 en formato digital, “En los ojos de un niño” y "Rous Rose”. Y en 2023, un libro de poesías titulado "A través de mi espacio".

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