Entre los múltiples episodios que conforman la agitada vida de Napoleón Bonaparte, pocos resultan tan poco conocidos como su breve pero decisiva estancia en Malta en 1798. Durante su expedición militar hacia Egipto, el joven general francés tomó la isla casi sin resistencia, expulsó a los Caballeros Hospitalarios y puso en marcha un conjunto de reformas inspiradas en los principios revolucionarios franceses. Aunque su presencia no duró más que unos días, dejó una huella profunda en la historia y en la memoria cultural del archipiélago.
Este momento, sin embargo, ha sido tradicionalmente ignorado en los relatos históricos más difundidos en Europa. Fue el escritor Frans Sammut (1945–2011), una de las voces literarias más destacadas de Malta en el siglo XX, quien decidió rescatar ese episodio y convertirlo en materia novelística. El resultado fue Il-Ħolma Maltija (El sueño maltés), publicada en 1989, una novela histórica que combina el rigor documental con la imaginación literaria, y que se considera una de las obras más influyentes en lengua maltesa.
La novela de Sammut no se limita a narrar los días de Napoleón en Malta; traza un ambicioso fresco de las tensiones sociales, religiosas y políticas que sacudieron la isla en el umbral de la modernidad. A través de sus personajes —tanto reales como ficticios—, el autor cuestiona el papel del poder colonial, el despertar de una conciencia nacional maltesa y el choque entre tradición e ilustración. Sammut consigue así un doble objetivo: recuperar un episodio olvidado por la historiografía dominante y reivindicar la voz de Malta dentro del imaginario europeo.
A pesar de su importancia, tanto la novela como el hecho histórico que aborda siguen siendo grandes desconocidos fuera del contexto maltés. No obstante, algunos esfuerzos recientes de traducción y reedición están permitiendo una lenta pero sostenida revalorización de la obra, especialmente en ámbitos académicos interesados en las literaturas periféricas o en los vínculos culturales mediterráneos.
Frans Sammut, con esta novela, demostró que la literatura puede ser también una forma de resistencia contra el olvido. Al devolver a Napoleón su breve pero significativa etapa maltesa, contribuyó no solo a enriquecer la narrativa histórica de Europa, sino también a reafirmar la identidad cultural de su país. Un recordatorio de que los márgenes también hacen historia.
Redacción



