El Festival de Poesía Atlántica reúne en Lisboa las voces poéticas de Galicia, Brasil y Angola
Entre los días 31 de agosto y 3 de septiembre, la ciudad de Lisboa acogió la cuarta edición del Festival de Poesía Atlántica, una cita ya consolidada dentro del circuito internacional de poesía en lengua portuguesa y gallega. El evento, organizado por la Fundação José Saramago en colaboración con el Instituto Camões y la Casa da América Latina, tuvo como eje central la exploración de los vínculos culturales y poéticos entre tres orillas del Atlántico: Galicia, Brasil y Angola.
Bajo el lema “Lenguas de agua, lenguas de fuego”, esta edición del festival propuso un diálogo entre tradiciones poéticas que, a pesar de su diversidad geográfica e histórica, comparten una sensibilidad marcada por la oralidad, la memoria colonial, el mestizaje lingüístico y la reivindicación de la identidad cultural. A lo largo de cuatro intensas jornadas, se celebraron lecturas poéticas, mesas redondas, encuentros con autores, recitales performativos y actividades en espacios públicos que acercaron la poesía a ciudadanos y visitantes.
Entre los invitados gallegos destacaron nombres como Chus Pato, figura clave de la poesía gallega contemporánea, cuya intervención en la Biblioteca de Belém fue especialmente aplaudida por su fuerza discursiva y su experimentación formal. También participaron los poetas Samuel Solleiro y Yolanda Castaño, quienes ofrecieron un recital bilingüe acompañado de música en directo, en una de las actividades con más afluencia de público.
Desde Brasil, acudieron autores de diferentes generaciones y registros. El veterano Ricardo Aleixo, poeta y artista sonoro de Belo Horizonte, ofreció una impactante lectura-performace que combinó voz, cuerpo y proyecciones visuales, proponiendo una experiencia poética expandida. También estuvieron presentes Marília Garcia, autora vinculada al movimiento de poesía contemporánea carioca, y Elisa Lucinda, reconocida por su activismo político y su estilo lírico comprometido.
Angola estuvo representada por poetas como Ana Paula Tavares, cuya poesía —marcada por el exilio, la memoria femenina y la herencia oral africana— se convirtió en una de las revelaciones del festival. También participó Kalaf Epalanga, escritor y músico afincado en Lisboa, quien dialogó sobre las nuevas formas de hibridez entre poesía y música urbana en el contexto postcolonial lusófono.
Además de los recitales, el Festival de Poesía Atlántica organizó una serie de debates y encuentros temáticos sobre traducción poética, redes de circulación entre literaturas atlánticas, y el papel de la poesía en los discursos políticos contemporáneos. Especial interés generó la mesa titulada Traducción y traición: poéticas en tránsito, en la que participaron traductores y poetas que trabajan entre el gallego, el portugués y el español.
El evento se cerró con una lectura colectiva frente al río Tajo, en la Praça do Comércio, donde todos los autores recitaron un poema propio en su lengua original, seguido de su traducción. Un gesto simbólico que puso en valor no solo la potencia de la palabra poética, sino también la riqueza de una herencia atlántica compartida, tejida entre siglos de encuentros, tensiones y creatividad.
Redacción



