jueves, abril 30, 2026

Época II - Año IV - Núm: 1276

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José Luis Alvarado

Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.

Como la sombra que se va, de Antonio Muñoz Molina

Hace ya algún tiempo que Antonio Muñoz Molina dejó de escribir novelas o, al menos, dejó de escribir lo que convencionalmente podríamos definir como...

Del tiempo y del río, de Thomas Wolfe

Fue Thomas Wolfe (1900-1938) un escritor desmesurado, autor de una obra corta, intensa y exuberante. Sus pocas novelas son asombrosas por la calidad de...

Recordando a Dardé – Manuel Vázquez Montalbán

Estamos en la Cataluña pirenaica, en la Cataluña profunda de 1964. Allí aparece un tal J. W. Dardé, un tipo extraño, morador de una...

Auto de fe – Elias Canetti

Hay dos mundos que se encuentran enfrentados: el yo individual y el yo colectivo, el individuo frente a la masa. Elias Canetti (1905-1994) fue...

¿Acaso no matan a los caballos? – Horace McCoy

Se puede matar por compasión: el cañón de una pistola sobre la sien de una guapa muchacha, por la noche, en un muelle; un...

El viento de la Luna – Antonio Muñoz Molina

Cuando, una mañana, Antonio Muñoz Molina se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama convertido en otro escritor. Miró a su...

Suave es la noche – Francis Scott Fitzgerald

Hubo un tiempo en que los escritores se convirtieron en personajes de sí mismos. La generación perdida norteamericana demostró que la vida y la...

Llámalo sueño – Henry Roth

Dicen que la infancia es el paraíso perdido, pero para algunos es el infierno nunca olvidado. Un infierno que regresa constantemente, porque se ha...

Los nueve sastres – Dorothy L. Sayers

Hubo un tiempo en que el mundo era feliz. Afables párrocos dirigían las almas de unas cuantas personas de buena fe, perdidas en aldeas...

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