{"id":31888,"date":"2026-10-04T10:05:37","date_gmt":"2026-10-04T08:05:37","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31888"},"modified":"2026-10-04T10:05:37","modified_gmt":"2026-10-04T08:05:37","slug":"cuentos-sin-libro-de-henry-james-iii-relatos-americanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31888","title":{"rendered":"Cuentos sin libro, de Henry James (III): Relatos americanos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En las dos rese\u00f1as anteriores acerca de los pocos cuentos que Henry James no reedit\u00f3 jam\u00e1s en forma de libro nos refer\u00edamos a la poca consistencia narrativa de sus planteamientos, en su mayor\u00eda artificiales o anecd\u00f3ticos, lejanos de ese estilo propio del escritor estadounidense que pretend\u00eda dar la sensaci\u00f3n de \u201ccosa vivida\u201d, de representar la vida en toda su profundidad sin pararse apenas en la superficie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Dec\u00edamos que acaso esta ausencia de aliento vital posterg\u00f3 a determinados textos al olvido personal del autor. Sin embargo, entendemos que hay cinco cuentos, todos de ambiente americano, que sufrieron la excesiva dureza con que James juzgaba sus propios trabajos. Son relatos en los que est\u00e1 ya presente esa mirada <em>maliciosa<\/em> sobre el ser humano tan caracter\u00edstica de su narrativa.<\/span><\/p>\n<p id=\"7\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">As\u00ed ocurre en <strong><em>Historia de una obra maestra<\/em><\/strong> (<em>The Story of a Masterpiece<\/em>), publicada en enero y febrero de 1868 y que curiosamente prefigura un hecho que le ocurri\u00f3 al propio James al final de su vida, como m\u00e1s abajo contaremos. En esta ocasi\u00f3n el relato se localiza en Newport, Rhode Island, donde James hab\u00eda vivido anteriormente, y nos presenta a Mr. Lennox, un viudo sin hijos, distinguido y con gran fortuna, prometido con Miss Everett, una joven bella que con su encanto y buen gusto suple su penosa situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Lennox, hombre de mediana edad y con una cultura considerable, teme que su prometida no lo ame realmente, aunque no tiene motivos fundados para dudar de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Un d\u00eda pasa por el estudio de un joven artista cuyo talento le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n, pero sin embargo se encuentra con otro pintor desconocido que comparte la estancia. Cuando se dispone a mirar el lienzo que est\u00e1 pintando en esos momentos descubre que detr\u00e1s de aquel retrato que muy bien podr\u00eda ser el de una condesa del Renacimiento hay un oculto parecido con el rostro de su prometida Marian Everett. Preguntado el pintor si el parecido era o no accidental, \u00e9ste le contesta que el retrato est\u00e1 hecho con ideas un poco de aqu\u00ed y de all\u00e1 y que realmente lo que trata de representar es el sentimiento que le proporcion\u00f3 un poema de Robert Browning, <em>Mi \u00faltima duquesa<\/em>, t\u00edtulo que adjudic\u00f3 al cuadro. Sin embargo, cuando Lennox le ense\u00f1a la fotograf\u00eda de Miss Everett reconoce haberla conocido en Italia pero insiste en afirmar que el cuadro lo comenz\u00f3 antes de saber de su existencia. Aunque el viudo desea adquirir la obra, el pintor le dice que ya se lo ha vendido\u2026a una dama. A pesar de ello, Lennox le pide que haga un retrato de su prometida y el pintor acepta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La sorpresa inicial se torna en temor cuando, una vez terminado el cuadro, Lennox aprecia que el retrato va m\u00e1s all\u00e1 del mero parecido f\u00edsico: hay algo <em>cruel<\/em> en la obra, unos rasgos duros, fuertes, que reflejan una realidad abrumadora. Tiene la impresi\u00f3n de que el pintor ha extra\u00eddo de Marian Everett la verdad del fondo de su coraz\u00f3n y lo ha dejado plasmado all\u00ed en el lienzo. \u00bfQui\u00e9n es ese pintor, que parece conocer mejor a su prometida que \u00e9l mismo? \u00bfY qui\u00e9n es <em>realmente<\/em> ella? Henry James, muy sabiamente, supo dotar al relato de un elemento perturbador y extra\u00f1o que le presta un halo de sutil misterio. Un cuadro se interpone entre su prometida y \u00e9l como una premonici\u00f3n, aunque tambi\u00e9n puede ser un mero prejuicio inventado por un novio inseguro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Este relato es posiblemente el primer cuento de Henry James donde asoma su maestr\u00eda y la extra\u00f1a percepci\u00f3n de la realidad que supo manejar como nadie. Sorprende que no lo incluyera en ning\u00fan volumen porque la calidad de la obra es innegable, aunque lo cierto es que el editor del <em>Galaxy<\/em> le oblig\u00f3 a modificar el final, incluyendo un \u00faltimo p\u00e1rrafo que desmerece del resto de la narraci\u00f3n. En cualquier caso, Henry James hab\u00eda descubierto que el arte puede alcanzar una profundidad en el conocimiento humano que ninguna psicolog\u00eda puede lograr. Tal vez por eso no se extra\u00f1ar\u00eda que el retrato que muchos a\u00f1os despu\u00e9s le hizo su amigo John Singer Sargent mostrara un hombre de rasgos duros y decididos, con una mirada penetrante que denotaba una fuerte voluntad, casi una obstinaci\u00f3n por observar la vida desde un pedestal, en lugar del hombre enfermo y apocado de mirada perdida que, delante del pintor, estaba posando para la posteridad.<\/span><\/p>\n<p id=\"12\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El siguiente relato trata de uno de los elementos m\u00e1s perturbadores en la vida corriente: el malentendido. Uno cree algo que en realidad no es cierto o, lo que es peor, que <em>quiz\u00e1s<\/em> no sea cierto, o que hay algo que contradice ligeramente la creencia. As\u00ed le ocurre al protagonista de <strong><em>La venganza de Osborne<\/em><\/strong> (<em>Osborne\u2019s Revenge<\/em>), publicado en julio de 1868. Philip Osborne y Robert Graham son amigos \u00edntimos. El \u00faltimo ha ido a pasar el verano a unos manantiales medicinales en las afueras de Nueva York. En una breve carta a la vez que le comunica que su salud no es buena, le confiesa a Osborne que se encuentra hechizado por una joven. \u00c9ste, preocupado por esa mala salud, se acerca a ver a una amiga, Mrs. Dodd, que acaba de regresar del manantial y conoce a Graham. Las noticias que recibe de ella no son alentadoras: una joven, Miss Cogreve, ha conquistado el coraz\u00f3n del pobre Graham, ha alentado sus avances pero al mes, cuando ya se esperaba el anuncio del compromiso, ella lo ha dejado por otro apuesto caballero del Oeste.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La vuelta a Nueva York de Robert Graham tranquiliza a Osborne: lo ve bien de salud aunque muy desalentado por la traici\u00f3n de Henrietta Congreve. Su mente est\u00e1 confusa y es evidente que ha ca\u00eddo en las redes de seducci\u00f3n de la joven para despu\u00e9s ser despachado como un vulgar trapo. D\u00edas despu\u00e9s Osborne recibe una carta de su amigo en la que se despide de \u00e9l: ha decidido suicidarse, deprimido por su autodesprecio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Como indica el t\u00edtulo de la obra, Osborne prepara la venganza y se dirige a Newport para encontrarse cara a cara con la joven. Lo primero que le llama la atenci\u00f3n es lo poco conocida que es all\u00ed. Poco m\u00e1s tarde, una casualidad hace que trabe amistad con la familia de Henrietta, lo que parece ser una se\u00f1al del destino para poder observarla mejor. Pero de este examen no puede salir m\u00e1s confuso: es una mujer inteligente y agradable, entusiasta de la naturaleza, prodigiosa pintora, una chica que se presta para escribir el guion de una peque\u00f1a obra de teatro ben\u00e9fica donde ella misma sale como brillante actriz, que visita a los pobres y lee sermones, religiosa, simp\u00e1tica y familiar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Osborne trata de encontrar la mujer repulsiva que ten\u00eda en la cabeza pero hay algo que falla. Vuelve a preguntar a la cotilla Mrs. Dodd, que le reafirma el despiadado coraz\u00f3n de la joven porque ella misma lo ha visto, pero Osborne se encuentra ante un dilema: \u00bfc\u00f3mo abordar a Henrietta Congreve? En esta ocasi\u00f3n, Henry James juega con algo que sucede en la realidad: \u00bfhasta qu\u00e9 punto son fiables los puntos de vista de los dem\u00e1s? Y la apariencia de las personas, \u00bfrefleja la verdad o es una m\u00e1scara?<\/span><\/p>\n<p id=\"25\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Tambi\u00e9n sobre la apariencia y la mentira trata <strong><em>Professor Fargo<\/em><\/strong>, un relato de agosto de 1874. De nuevo el tono narrativo es el factor fundamental del que se vale Henry James para transmitir al lector el trasfondo de la historia. En un pueblo perdido de Estados Unidos el narrador encuentra el cartel anunciador de una velada vespertina: una curiosa combinaci\u00f3n \u201cmoral y cient\u00edfica\u201d en la que un tal Profesor Fargo \u201cel infalible m\u00e9dium consciente y mago, clarividente, profeta y adivino\u201d comparte espect\u00e1culo con el coronel Gifford, supuesto calculador fulminante y reformador de las matem\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Poco antes de la supuesta velada m\u00e1gica, el narrador tiene la suerte de conocer al Profesor Fargo, un hombre pagado de s\u00ed mismo cuyo supuesto magnetismo apenas oculta a un charlat\u00e1n sin mucha inteligencia. Durante el espect\u00e1culo aparece una tercera persona inesperada: una jovencita de 17 a\u00f1os, ingenua, simple y sordomuda, hija del Coronel, que verdaderamente es la asombrosa calculadora humana capaz de resolver operaciones matem\u00e1ticas complejas gracias al m\u00e9todo descubierto por su padre. Sobre el estrado es la \u00fanica persona que brilla puesto que, como bien se intu\u00eda, el profesor Fargo se diluye en una inextricable ch\u00e1chara sobre esp\u00edritus de nulo inter\u00e9s mientras que el Coronel apenas puede disimular una aparente indolencia de hombre maltratado por el destino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El narrador consigue entablar conversaci\u00f3n con \u00e9ste y descubre tras esa triste figura un sorprendente paralelismo con don Quijote: el Coronel Gifford es un hombre consagrado a la ciencia que ha descubierto diversos m\u00e9todos para simplificar la vida cotidiana pero que no ha tenido \u00e9xito alguno. Dilapidados sus recursos econ\u00f3micos en sus experimentos sin futuro, se ha visto obligado a deambular por el pa\u00eds junto a su pobre hija despu\u00e9s de que el Profesor Fargo lo invitara a unir sus fuerzas para crear un espect\u00e1culo m\u00ednimamente atractivo. Ni que decir tiene que el Coronel considera a Fargo un hombre falso y corrupto, del cual, sin embargo, depende para sobrevivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La clave del relato est\u00e1 en el tono melanc\u00f3lico con que est\u00e1 narrada la historia. De la incredulidad del principio se pasa a una mirada benevolente y compasiva por el lamentable destino del padre y su hija. Un poso de tristeza planea sobre las palabras del matem\u00e1tico, incapaz de ver que su ambici\u00f3n no ha hallado respuesta y que participando en un espect\u00e1culo de barraca de feria no hace m\u00e1s que humillarse m\u00e1s ante una situaci\u00f3n insostenible de la que hace part\u00edcipe a su propia hija.<\/span><\/p>\n<p id=\"19\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">De la degradaci\u00f3n a la que puede llegar el ser humano trata <strong><em>La confesi\u00f3n de Guest<\/em><\/strong> (<em>Guest\u2019s Confession<\/em>, octubre-noviembre de 1872), acaso el relato m\u00e1s <em>cruel<\/em> de la primera etapa de James. En \u00e9l nos encontramos a uno de esos desocupados personajes de James, David Musgrave, que espera en un balneario norteamericano la llegada de su hermano mayor Edgar. Antes de que esto ocurra, conoce a una joven de una forma un tanto rara: ella est\u00e1 tocando el \u00f3rgano en una capilla, sola, y \u00e9l la descubre, felicit\u00e1ndola por la armoniosa melod\u00eda. La dulzura de formas de la muchacha contrasta con la de su hermano, que llega enfermo y airado porque cree que ha sido v\u00edctima de una estafa de veinte mil d\u00f3lares por parte de un corredor de bolsa, John Guest.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El ascendiente que el hermano mayor tiene sobre David es notorio: lo mismo le ocurr\u00eda al propio Henry James respecto a su hermano William. Si quiso vengarse de ese aspecto de su vida, lo consigui\u00f3: Edgar es una persona rastrera, iracunda y maltratadora. Despu\u00e9s de una fuerte discusi\u00f3n con Guest, de la que David es testigo, consigue que el presunto estafador firme un documento en el que confiesa, de una manera vergonzosa, su delito y la pronta reposici\u00f3n del dinero. Por supuesto, la redacci\u00f3n de tal documento corresponde al taimado Edgar, que humilla a Guest delante de su hermano, quien observa con total indiferencia la escena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">La situaci\u00f3n se complica cuando descubre que la chica de la capilla, Laura, es hija de Guest, y m\u00e1s a\u00fan cuando le dicen que el corredor de bolsa se ha arruinado desprendi\u00e9ndose de todo su patrimonio para poder pagar a Edgar Musgrave. Desde ese momento, el documento de confesi\u00f3n se convierte en maldito: es la prueba fehaciente de una humillaci\u00f3n de la cual se puede sacar ventaja. El hecho de que David, el testigo de aquella humillaci\u00f3n, pida a Guest la mano de su hija, supone una degradaci\u00f3n a\u00fan mayor para \u00e9ste de la cual David parece no querer ser consciente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">En esta ocasi\u00f3n James se ceba con la ruindad de sus personajes, como si quisiera estudiar hasta qu\u00e9 abismos puede llegar la oscuridad del alma humana.<\/span><\/p>\n<p id=\"28\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">No lejos de la crueldad se encuentra la traici\u00f3n: basta defraudar las expectativas de alguien para derrumbarlo. As\u00ed ocurre en <strong><em>La conformidad de Crawford<\/em><\/strong> (<em>Crawford\u2019s Consistency<\/em>), cuento escrito en agosto de 1876 por un inspirado Henry James, ya due\u00f1o de algunos recursos narrativos de indudable inter\u00e9s. La v\u00edctima esta vez es un hombre bueno, pero no ingenuo: as\u00ed nos lo cuenta un m\u00e9dico amigo suyo, un narrador que podr\u00eda ser el mismo James. Crawford es un joven dotado con una ilimitada capacidad para vivir la vida. Heredero de un pr\u00f3spero negocio familiar, vendi\u00f3 sus acciones para deleitarse con los placeres que otorga tener todo el tiempo del mundo. Caballeroso, culto, inteligente, ingenioso, buen amigo de sus amigos, Cradwford es lo que podr\u00edamos llamar el hombre perfecto, al que no se le conoce ninguna mancha que emborrone su existencia. Lleva su solter\u00eda a gala y sostiene, con cierta raz\u00f3n, que la mayor\u00eda de los personajes c\u00e9lebres que menciona la historia han sido c\u00e9libes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Por azar, su vida se cruza con la ins\u00edpida y bell\u00edsima Elizabeth Ingram, una especie de gallina de los huevos de oro que han estado reservando sus padres a la vista de los dem\u00e1s con la idea de \u201clanzarla\u201d en sociedad cuando la joven posea la edad m\u00ednima como para cazar a un hombre de gran fortuna. Cradwford tiene la mala suerte de ser de los primeros en cruzarse en su camino, o mejor dicho, en el camino de la insufrible madre Mrs. Ingram, y aun no siendo un joven millonario, a falta de mejores opciones es lo suficientemente rico como para que sea el elegido, en principio, por tan interesada familia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Naturalmente, la personalidad afable y optimista de Cradwford le impide ver la completa falta de amor de su prometida. Lo que no puede imaginar es que a esa ausencia de sentimientos va unida una ausencia de escr\u00fapulos de tal forma que cuando ya han concertado la fecha de la boda y Cradwford se encuentra m\u00e1s enamorado, la familia ingram lo rechaza en una escena que podr\u00eda entrar en una antolog\u00eda de textos crueles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A pesar del golpe recibido, Cradwford parece recuperarse poco a poco llevado por su actitud positiva hasta que encuentra a otra mujer en un jard\u00edn p\u00fablico, zafia y vulgar, de la que presuntamente se enamora a primera vista pero a la que <em>compra<\/em> prometi\u00e9ndole un c\u00f3modo futuro gracias a su fortuna. Desde ese momento, James comienza una progresiva bajada a los infiernos de todos los personajes, reserv\u00e1ndole a la hermosa y fr\u00eda Elizabeth Ingram el peor de los destinos.<\/span><\/p>\n<p id=\"29\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Otro tipo de crueldad, no menos efectiva, es la que aparece en un cuento que, no entiendo por qu\u00e9, pasa por ser uno de los relatos fant\u00e1sticos de Henry James. <strong><em>El alquiler del fantasma<\/em><\/strong> (<em>The Ghostly Rental<\/em>), aparecido en septiembre de 1876, es el \u00faltimo cuento escrito por su autor que no pas\u00f3 a ninguna selecci\u00f3n posterior en forma de libro. A pesar del t\u00edtulo \u2013que por cierto, en castellano est\u00e1 incorrectamente traducido, ya que ser\u00eda m\u00e1s exacto y ajustado a la historia <em>El alquiler fantasmal<\/em>\u2013 no hay tanto de fant\u00e1stico en su desarrollo como la extra\u00f1a narraci\u00f3n del sentimiento de culpabilidad de un padre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Ambientado en los a\u00f1os universitarios del propio Henry James, un joven narrador desocupado que vaga por los alrededores de Cambrigde (en Estados Unidos) descubre una casa abandonada y pocos d\u00edas despu\u00e9s avista a una solitaria figura que se acerca a su puerta. Escondido, es testigo de una extra\u00f1a escena: el hombre mayor observa la fachada, como si contara las ventanas o examinara ciertas se\u00f1ales familiares, y a continuaci\u00f3n se inclina de una manera lenta y solemne a modo de reverencia. Luego introduce una llave en la cerradura pero la puerta no se abre de inmediato. Antes, el hombre se inclina sobre ella y apoya la oreja, como si escuchara. Una vez que se asegura que nadie lo est\u00e1 mirando, empuja la puerta, se detiene en el umbral y otra vez se quita el sombrero y hace una nueva reverencia, tras lo cual entra en el interior de la casa. Al rato sale con el mismo ceremonial de saludo y regresa por el mismo camino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El narrador, curioso, sigue al viejo hasta que localiza su casa y finalmente termina visit\u00e1ndolo. De esta forma se entera de que en la casa abandonada habita un fantasma, la hija de este hombre, que muri\u00f3 como consecuencia de una maldici\u00f3n que le dirigi\u00f3 su padre al haber permitido la entrada en su casa de un joven con el que viv\u00eda un romance pasional. El fantasma de su hija se le empez\u00f3 a aparecer por las noches y al final consigui\u00f3 que el padre, arrepentido, dejara vagar su espectral existencia en la casa donde vivi\u00f3 a cambio de un alquiler. La ceremonia que ha visto el narrador es el ritual cobro de la renta, realizado por un hombre carcomido por la culpabilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Un d\u00eda que \u00e9ste no puede ir a recibir la renta, pide al joven que lo haga por \u00e9l. Lo que ve desde el momento que entra por la puerta es un asombroso relato mezcla de crueldad y superstici\u00f3n. Henry James, de nuevo, sorprende con la utilizaci\u00f3n del punto de vista y el juego del tiempo pasado y presente. La realidad, parece decirnos, es m\u00e1s prosaica que su apariencia y solo hay que rascar un poco en su superficie para comprobarlo. Estos cuentos, precisamente, son un ejemplo de lo que esconde la superficie de las cosas, la maldad, la crueldad, la traici\u00f3n, que acechan a cada paso en la vida como en estas p\u00e1ginas que para Henry James fueron el banco de pruebas que le sirvi\u00f3 <strong>para construir, con el tiempo, otras narraciones m\u00e1s complejas, m\u00e1s sutiles.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>JOSE LUIS ALVARADO &#8211; Todos los derechos reservados (Cicutadry)\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las dos rese\u00f1as anteriores acerca de los pocos cuentos que Henry James no reedit\u00f3 jam\u00e1s en forma de libro nos refer\u00edamos a la poca consistencia narrativa de sus planteamientos, en su mayor\u00eda artificiales o anecd\u00f3ticos, lejanos de ese estilo propio del escritor estadounidense que pretend\u00eda dar la sensaci\u00f3n de \u201ccosa vivida\u201d, de representar la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":31763,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[162],"class_list":["post-31888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-resenas-literarias","tag-jose-luis-alvarado"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cuentos sin libro, de Henry James (III): Relatos americanos | 502_RESE\u00d1AS LITERARIAS | HOJAS SUELTAS<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Dec\u00edamos que acaso esta ausencia de aliento vital posterg\u00f3 a determinados textos al olvido personal del autor. 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