{"id":31762,"date":"2026-09-30T12:46:00","date_gmt":"2026-09-30T10:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31762"},"modified":"2026-09-30T12:46:00","modified_gmt":"2026-09-30T10:46:00","slug":"cuentos-sin-libro-henry-james-ii-relatos-europeos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hojassueltas.es\/?p=31762","title":{"rendered":"Cuentos sin libro. Henry James (II): Relatos europeos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">A mediados de mayo de 1869 Henry James cruza el Canal de la Mancha dispuesto a reencontrarse, ya en solitario, con el continente que le hab\u00eda fascinado a\u00f1os atr\u00e1s en compa\u00f1\u00eda de su familia. Recala s\u00f3lo un d\u00eda en Paris para, a la ma\u00f1ana siguiente, buscar la paz y el bienestar en Suiza, un pa\u00eds que siempre agrad\u00f3 al escritor norteamericano. Despu\u00e9s de unos meses en Ginebra y Lucerna, en oto\u00f1o se dirige a Mil\u00e1n a trav\u00e9s de los Alpes, en parte en coche y en parte a pie. Recorre la ruta de St. Gothard, pasa el Simplon y llega a la fronteriza ciudad italiana de Iselle. A partir de ese momento, una sublime experiencia est\u00e9tica que quedar\u00e1 ya siempre impresa en sus recuerdos lo convierte en ese peregrino apasionado que lo llevar\u00eda una y otra vez a Italia cada a\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Fruto de estos viajes fue una serie de cuentos que, por un lado, nos permite conocer casi al detalle el recorrido real que Henry James hizo por Italia con 26 a\u00f1os, y por otro, su a\u00fan vol\u00e1til estilo de escritura, a medias entre el relato de viaje, la cr\u00edtica de arte y la ficci\u00f3n narrativa. Con toda seguridad, la escasa consistencia literaria de estos cuentos fue la causante de que jam\u00e1s volvieran a ver la luz en forma de libro.<\/span><\/p>\n<p id=\"14\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Antes de su llegada a Italia, entre los meses de julio y septiembre de 1869, el joven Henry James public\u00f3 <strong><em>Gabrielle de Bergerac<\/em><\/strong>, una rareza dentro de su obra puesto que se trata de la \u00fanica narraci\u00f3n hist\u00f3rica que escribi\u00f3. Ambientada en un peque\u00f1o pueblo de la campi\u00f1a justo antes de la Revoluci\u00f3n Francesa, nos presenta la humilde vida de la familia Bergerac, nobleza venida a menos que sobrevive como puede entre el recuerdo de viejos oropeles y una renta escasa que apenas da para comer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Como es t\u00edpico en Henry James, la historia le es relatada por el se\u00f1or de Bergerac cuando el que podr\u00eda ser el propio James le compra un hermoso cuadro al arruinado arist\u00f3crata, el retrato de su t\u00eda Gabrielle de Bergerac. As\u00ed comienzan los recuerdos de infancia del narrador, cuando un d\u00eda se acerc\u00f3 a su casa un hombre educado y hambriento, Pierre Coquelin, que pasar\u00eda a ser su preceptor a partir de entonces.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Lo m\u00e1s destacable de este cuento es el tono menor con el que est\u00e1 escrito: no ocurre casi nada, tal como suced\u00eda en aquella realidad francesa de finales del siglo XVIII, como esa calma que precede a la tormenta. La vida en la campi\u00f1a es apacible pero aburrida. La hermosa Gabrielle vive con su hermano, el bar\u00f3n de Bergerac, y como no hay mucho donde elegir para colocar a la muchacha acuerda con un amigo, el vizconde Treuil, que se case con ella cuando \u00e9ste herede de un viejo t\u00edo suyo que est\u00e1 a punto de morir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Como es natural, la presencia de Coquelin no pasar\u00e1 desapercibida para la joven, cuyo gran coraz\u00f3n supera la cultura de la \u00e9poca, puesto que el maestro es considerado como un criado sin importancia por el resto de la familia, dada la diferencia de clases. Esta visi\u00f3n, como digo, en tono menor es posible gracias a un recurso literario que despu\u00e9s tendr\u00eda una importancia capital en la obra de James: todo lo que sucede en este relato, sucede delante del ni\u00f1o, de modo que los recuerdos que ahora son materia narrativa fueron exclusivamente hechos que \u00e9l vio con sus ojos. En definitiva, son las memorias de un ni\u00f1o contadas de adulto, primeriza versi\u00f3n de lo que m\u00e1s tarde perfeccionar\u00eda en <em>El Alumno<\/em> y, sobre todo, en la espl\u00e9ndida <em>Lo que Maisie sab\u00eda<\/em>.<\/span><\/p>\n<p id=\"15\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El siguiente cuento que escribi\u00f3 James es ya el fiel reflejo de sus andanzas por Italia. <strong><em>Compa\u00f1eros de viaje <\/em><\/strong>(<em>Travelling Companions<\/em>), publicado en los meses de noviembre y diciembre de 1870, relata su llegada a Mil\u00e1n y la impresi\u00f3n que le caus\u00f3 <em>La \u00daltima Cena<\/em> de Leonardo. En el cen\u00e1culo donde se halla el fresco conoce a una pareja de americanos, padre e hija, que est\u00e1n viajando por Europa. La hermosura de la joven y la atracci\u00f3n que ejerce sobre el narrador (sin duda, el propio James) no es m\u00e1s que una excusa para describir con infinita delicadeza las obras de arte que va encontrando a su paso, desde el mencionado fresco de Leonardo hasta las cubiertas del Duomo de Mil\u00e1n, siguiendo por una breve recesi\u00f3n en la coqueta Verona para terminar frente al esplendor de la Bas\u00edlica de San Marcos o el encanto del Lido. Un contratiempo ocurrido en su visita a Padua junto a la joven norteamericana, que los obliga a pernoctar en la peque\u00f1a ciudad italiana, es una \u00faltima justificaci\u00f3n para demostrar que el \u00e9xtasis an\u00edmico fruto de la contemplaci\u00f3n de tanta belleza puede desencadenar una sensual visi\u00f3n de la vida que nada tiene que ver con la realidad. Sin querer, Henry James ya profetizaba que Venecia es el destino perfecto para una c\u00e1lida luna de miel.<\/span><\/p>\n<p id=\"17\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">No muy diferente es el halo rom\u00e1ntico que rodea <strong><em>At Isella<\/em><\/strong>, un relato que public\u00f3 poco despu\u00e9s del anterior, en agosto de 1871. Iselle (o Isella, en ingl\u00e9s) es una peque\u00f1a poblaci\u00f3n fronteriza del Piamonte, el primer contacto que James tuvo con Italia en aquel viaje de juventud. De nuevo nos encontramos con un relato de viajes en toda regla, esta vez aderezado con una an\u00e9cdota bastante truculenta que parece sacada de una comedia napolitana. La primera parte del cuento est\u00e1 dedicada exclusivamente al pintoresco paso por St. Gothard y la traves\u00eda del Simplon realizada por un joven americano, cuyo nombre no le hizo falta inventar al escritor ya que, evidentemente, era \u00e9l mismo. A su llegada a Iselle se encuentra con una situaci\u00f3n propia de una frontera: una hermosa italiana, que viene huyendo de su ciudad, le pide dinero al viajero para escapar a Suiza donde va a reunirse con su amado, un amigo de su difunto hermano. El americano le procura un coche y algunos billetes, y recibe a cambio la agradecida sonrisa de la joven. Al d\u00eda siguiente, se presenta el esposo, que la persigue.<\/span><\/p>\n<p id=\"21\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Naturalmente, el desenlace no va a ser el propio de una tragicomedia italiana sino mucho m\u00e1s sutil y elegante, pero la an\u00e9cdota no es capaz de dar consistencia literaria a este agradable cuento sin pretensiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\"><strong><em>La amante de Briseux<\/em><\/strong> (<em>The Sweetheart of M. Briseux<\/em>) es una narraci\u00f3n ya m\u00e1s madura, publicada dos a\u00f1os despu\u00e9s, en junio de 1873, cuando Henry James se encontraba en pleno proceso de b\u00fasqueda de una voz propia. De nuevo el arte sirve de fondo a una historia recurrente en su obra: el amor imposible entre dos personas y las distintas perspectivas frente a la vida vista por europeos y americanos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Un americano, que no hace falta decir que es el propio Henry James, visita un museo de provincias en una peque\u00f1a poblaci\u00f3n francesa. Entre una antolog\u00eda de obras mediocres destaca el cuadro de un pintor local, Briseux, el primero que lo lanz\u00f3 a la fama, un retrato titulado <em>La dama del chal amarillo<\/em>. Cuando pregunta al conserje de qui\u00e9n se trata, \u00e9ste le contesta al m\u00e1s t\u00edpico estilo franc\u00e9s: \u201c\u00a1Mon Dieu! Una amante de M. Briseux. \u00a1Ces artistas!\u201d Poco despu\u00e9s, paseando por la soledad del silencioso museo descubre la figura de una mujer que se encuentra contemplando el cuadro. El parecido de su rostro con el de la dama retratada no le pasa desapercibido al viajero. La mujer no tarda en revelarle que efectivamente se trata de la misma persona.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">As\u00ed comienza la peculiar historia de esta mujer madura, que ya hace muchos a\u00f1os se hallaba comprometida con un joven americano, pintor en ciernes e hijo de una viuda a cuyo cuidado qued\u00f3 ella una vez hu\u00e9rfana. Estamos ante otro caso de <em>vampirizaci\u00f3n<\/em> de la voluntad, tan querido por Henry James. La chica acepta su destino porque no tiene otro aunque su joven prometido parece tener un cierto talento para la pintura, aunque no tanto como el que tiene para la fatuidad. Un tanto desenga\u00f1ado por su falta de repercusi\u00f3n local, decide viajar a Europa con la joven para inspirar su vena art\u00edstica. Lo \u00fanico que consigue es secar a\u00fan m\u00e1s su improbable capacidad para la pintura hasta que la joven le anima a que le haga su retrato: lo que no puede el arte, es posible que lo pueda el amor. Entusiasmado, comienza el cuadro en el estudio de su maestro, que se ha ausentado de Paris durante unas semanas. Su est\u00e9ril esfuerzo ni siquiera se ve recompensado con la compasi\u00f3n de su prometida, que en un momento de desesperaci\u00f3n del infructuoso artista en el que sale a la calle para poder respirar, descubre que su retrato es un aut\u00e9ntico desprop\u00f3sito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Justo en ese instante hace su aparici\u00f3n por el estudio un pintor hambriento y desali\u00f1ado que parece sacado del m\u00e1s profundo coraz\u00f3n de Montmatre. Briseux ha ido a pedirle dinero al viejo maestro ausente y se encuentra con un cuadro espantoso y una modelo digna del m\u00e1s bello retrato. En pocos minutos, su genio convierte el lienzo en una primorosa belleza envuelta en un chal amarillo, lo poco que puede hacer antes de que sea descubierto por el atribulado prometido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Sin duda estamos ante el contraste de un talento que no encuentra su oportunidad y un pintor mediocre que, aun teni\u00e9ndolas todas, las desaprovecha. Henry James carga as\u00ed las tintas contra los artistas diletantes que entretienen su tiempo en concebir obras sin realce alguno en detrimento de los verdaderos genios cuya capacidad necesita del azar o del momento propicio para prosperar y darse a conocer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">No hace falta decir que este cuento lo escribi\u00f3 James en un momento de su carrera en el que a\u00fan no hab\u00eda descollado como escritor conocido pero ten\u00eda el \u00edntimo convencimiento de su val\u00eda.<\/span><\/p>\n<p id=\"24\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">Con <strong><em>Adina<\/em><\/strong>, publicado entre mayo y junio de 1874, Henry James vuelve a Roma como localizaci\u00f3n de un relato sobre la venganza, tema tambi\u00e9n recurrente en la obra del autor. En esta ocasi\u00f3n el choque de culturas lo representa a trav\u00e9s de un rico americano que, junto a su amigo narrador (no hace falta decir de qui\u00e9n se trata), pasean por los alrededores de Roma respirando su antiguo esplendor. All\u00ed encuentran a un bello muchacho durmiendo junto a una escopeta. Mientras nuestro narrador se halla en mitad de un discurso byroniano sobre la belleza agreste, el joven campesino cambia de postura y desvela en su mano un objeto oval y de color apagado. Pronto descubriremos que se trata de una piedra que ha encontrado en las profundidades de un terreno removido por un rayo y que esa piedra es algo m\u00e1s que una piedra cuando es examinada por el entendido Sam Scope, que ofrece una cantidad rid\u00edcula de dinero por ella, una vez que tambi\u00e9n ha examinado al pobre e ingenuo campesino, a quien tira 10 monedas al suelo para que las recoja antes de subir a su caballo y encerrarse en su cuarto para estudiar el objeto a fondo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El fascinante descubrimiento no se hace esperar: se trata de un topacio finamente labrado con peque\u00f1as figuras y una inscripci\u00f3n que no deja dudas acerca de su origen: esa gema perteneci\u00f3 al mism\u00edsimo emperador Tiberio, que la llevaba entallada en su capa. El valor de la pieza es incalculable, y dada su poca escrupulosa adquisici\u00f3n, Scope decide no ense\u00f1\u00e1rsela a nadie m\u00e1s que a su amigo y, en el caso de que se enamorara de una mujer, a su futura prometida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: georgia, palatino, serif; font-size: 20px;\">El gran hallazgo de este cuento es el tono de tragedia que sabe imprimir Henry James a la historia. Sabemos que encontrar\u00e1 a esa joven prometida; sabemos que le ense\u00f1ara la joya; sabemos que reaparecer\u00e1 el campesino conocedor del enga\u00f1o del que ha sido objeto; sabemos que el protagonista sufrir\u00e1 las consecuencias de su prepotencia. La perspectiva desde la cual est\u00e1 contado el relato es la habitual en James: un narrador-observador que se limita a describir con exactitud lo que acontece a su alrededor y que apenas juzga, s\u00f3lo lo suficiente como para el lector contemple el inexorable destino de los personajes. As\u00ed, entramos de lleno en la historia porque la vemos con los ojos de alguien que forma parte de ella, pero de una manera, digamos, desapasionada. Una especie de objetivismo subjetivo que forma la base de tantas buenas narraciones de James una vez que se fue quitando el lastre de cierta falta de imaginaci\u00f3n del que adolecen estos primeros relatos, m\u00e1s apegados a la mera an\u00e9cdota que al desarrollo de una t\u00e9cnica narrativa que <strong>James no tardar\u00eda en encontrar.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a9 JOSE LUIS ALVARADO . Todos los derechos reservados (Cicutadry)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de mayo de 1869 Henry James cruza el Canal de la Mancha dispuesto a reencontrarse, ya en solitario, con el continente que le hab\u00eda fascinado a\u00f1os atr\u00e1s en compa\u00f1\u00eda de su familia. 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